Noticias© Comunicación Institucional, 08/09/2006

Universidad de Navarra

Aprender de Pepu

Autor: Francisco Javier Pérez-Latre
Facultad de Comunicación
Universidad de Navarra

Fecha: 8 de septiembre de 2006

Publicado en: La Gaceta de los Negocios (Madrid)

Para los aficionados al baloncesto, los días que van del 19 de agosto al 3 de septiembre han sido una maravilla que ha terminado con la consecución del Campeonato del Mundo en Japón. Sin embargo, las lecciones que imparte Pepu Hernández (Madrid, 1958), el director de orquesta de la selección española, van más allá y parecen perfectamente aplicables a otros ámbitos de dirección. Pepu es un líder tranquilo, pero con las ideas muy claras. Tras el éxito no han faltado perfiles de este entrenador, pero resulta fascinante rastrear en las hemerotecas para asomarnos a la mente de este personaje.

Pepu es un partidario del largo plazo, a pesar de las urgencias propias de su cargo. Lo demostró durante sus nueve años en Estudiantes, donde llevó a cabo una paciente tarea de descubrimiento de jugadores que culminó en la final de la Liga ACB contra el Barcelona que Estudiantes estuvo a punto de ganar con un equipo teóricamente inferior en el 2004. En Estudiantes perfiló su apuesta por una defensa que asfixia a los rivales. La defensa tiene grandes ventajas y una de ellas es la solidaridad que genera en el equipo: el lucimiento personal pasa a un segundo plano para alcanzar logros colectivos.

Como directivo, Pepu no quiere ser previsible y busca soluciones novedosas basadas en valores firmemente asentados. Los ejemplos son numerosos. En el Mundial no había equipo con tres bases, pero Pepu cree mucho en la dirección del equipo sobre la cancha. Ya en febrero decía que contaba con tres bases, un puesto con gran competencia, donde decidió dejar fuera a Raúl López, un base con experiencia en la NBA. Entonces Sergio Rodríguez atravesaba por una llamativa crisis de juego, pero Pepu confiaba plenamente en el jugador canario… El Mundial le ha dado la razón y Sergio se marcha a la NBA.

En la vida y el deporte es necesario buscar soluciones originales a los problemas que inevitablemente se presentarán. El rendimiento de los jugadores pasa por inevitables altibajos y los rivales son distintos. El mejor modo de minimizarlos es que todos puedan jugar. Pepu dijo desde el principio que contaba con todos y que todos iban a jugar. Así ha ocurrido y eso ha sorprendido a los rivales, que saben parar a los mejores, pero no necesariamente conocen bien a todos. En los equipos y en las organizaciones es difícil que todos jueguen cuando hay grandes estrellas que, en pura lógica, deberían jugar más. La selección las tenía (Gasol, Navarro y Calderón) y también las tenían otras selecciones. Pero no todas lograron ese clima donde todos contaban.

Otro de los problemas a los que podía enfrentarse era la ausencia de Pau Gasol. Cuando se confirmó su baja en la final muchos se preguntaron si estaríamos preparados. Pepu Hernández llevaba meses pensando en esa posibilidad: “Tengo previsto proponer un estilo de juego para saber jugar con Pau y sin Pau. En cuanto a nuestros sistemas, tiene que haber oportunidades para todos y saber aprovechar las habilidades ofensivas de todos, aunque en determinados momentos daremos más responsabilidad a determinados jugadores, como es lógico en cualquier equipo”. Lo llamativo de esta afirmación es su fecha: 10 de febrero de 2006. El equipo estaba en buenas manos porque el responsable sabía anticiparse a los problemas.

El clima existente hacía que se pudiera relevar con facilidad a cualquiera que pasara horas bajas. Si Navarro no tenía su día, aparecía Garbajosa. Cuando Gasol no estaba, regresó Navarro. Si Calderón, no encontraba el camino, aparecía Sergio Rodríguez. Y así todo el Mundial. Los logros de jugadores como Rudy, Berni Rodríguez, Marc Gasol o Cabezas demuestran también que todos jugaban. Cualquier directivo sabe lo difícil que es movilizar de esa manera el esfuerzo de todos en una organización…

Pepu Hernández sabía que tenía un equipo con gran talento, quizá el equipo con más talento de la historia del baloncesto español. Pero nunca se había ganado un título. El trabajo de motivación era esencial. El 18 de agosto, el día previo al comienzo del campeonato, decía: “Los rivales de España tienen un problema”. Alejando de los jugadores el histórico victimismo, después de una fase de preparación triunfal les hacía llegar su plena confianza.

Además de talento y personalidad, los grandes empeños humanos requieren amistad. La selección nos ha hecho también disfrutar porque hemos visto que los jugadores son un grupo de amigos que trabajan muy bien, como ha escrito un articulista. También hace falta pasión. Comentando su derrota, Panagiotis Yannakis, el gran seleccionador griego comentaba que el equipo no tuvo la pasión de otras veces. La selección, espoleada por la ausencia de Gasol y el susto ante Argentina volvió al nivel de trabajo intenso y apasionado que le había hecho superar sin contemplaciones a Alemania, Serbia y Lituania, por citar los rivales de más entidad.

Un grupo de doce grandes atletas no podría funcionar así sin un buen director de orquesta: cercano sin perder autoridad, que cede el protagonismo a los jugadores y toma decisiones audaces…e imprevisibles. Es mucho lo que los directivos pueden aprender.

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