Noticias: 08/03/04 [ © Comunicación Institucional, 2004 ]
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Francisco Iglesias: en recuerdo de un hombre leal
Autor:Alfonso Sánchez-Tabernero
Decano de la Facultad de Comunicación
Universidad de Navarra
Fecha: 8 de marzo de 2004
Publicado en:  Diario de Navarra

La noche del tres de marzo falleció en Madrid Francisco Iglesias, catedrático de Empresa Informativa de la Universidad Complutense. El profesor Iglesias -a quien sus colegas y amigos siempre llamábamos Paco- fue junto con el profesor Alfonso Nieto uno de los pioneros en el estudio de las empresas informativas en España.

Llegó a Pamplona para estudiar Periodismo en la Universidad de Navarra. En 1979 se convirtió en uno de los primeros doctores en Ciencias de la Información de nuestro país con una tesis sobre Prensa Española, editora de ABC. Fue profesor de Empresa Informativa en nuestra Universidad y miembro de la Junta directiva de la Facultad de Comunicación. Estos días nos llegan mensajes de muchos de sus alumnos: le recuerdan como un hombre trabajador, servicial y muy ilusionado con su trabajo.

A Paco le gustaba ser profesor porque no perdía de vista la trascendencia de su tarea: procuraba formar profesionales honrados que pusieran sus capacidades intelectuales al servicio de los demás. Por eso su despacho estaba siempre accesible; y, también por ese motivo, su investigación estaba dirigida a conseguir que las empresas informativas no olvidasen su compromiso de servir a los ciudadanos. Últimamente deseaba impulsar una línea de trabajo referida a los principios editoriales de los medios de comunicación.

Vivió sin hacer ruido

Cuando se trasladó a Madrid para incorporarse al claustro de la Universidad Complutense sentimos su marcha, pero tuvimos la suerte de verle con frecuencia de nuevo entre nosotros: venía para juzgar tesis doctorales, dar conferencias y participar en congresos. Siempre pedía que le reserváramos un poco de tiempo para estar con sus muchos amigos de Pamplona.

Francisco Iglesias fue un hombre leal a su familia, a su maestro -el profesor Nieto- a sus amigos, a sus colegas, a sus alumnos. Aprendió esa lealtad de sus padres y más tarde también en el Opus Dei y en la Universidad. Vivió sin hacer ruido. Y así se nos ha ido: de puntillas y de forma inesperada. Ahora su cuerpo reposa en Betanzos, su tierra natal. Pero quienes mejor le conocimos sabemos que su alma está ya donde siempre quiso llegar.

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