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Noticias © Comunicación Institucional, 7/11/2004Universidad de Navarra
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Seguridad alimentaria: un camino aún por recorrer donde los consumidores tienen mucho que decir
Autores:Luis Arturo Rábade y José Antonio Alfaro
Facultad de CC. Económicas y Empresariales
Universidad de Navarra
Fecha: 7 de noviembre de 2004
Publicado en:  Diario de Navarra

El sector hortofrutícola español ha sufrido una profunda transformación en las dos últimas décadas. Los factores que han influido en los cambios habidos son, a nuestro entender, los nuevos hábitos de consumo, la irrupción de las grandes superficies, la ampliación de mercados con la entrada de nuevos países en la Unión Europea, la importación de materias primas y alimentos, y la importancia otorgada a las condiciones sanitarias de los alimentos. Con relación a este último punto, el problema de las "vacas locas" a mediados de los años noventa generó una enorme preocupación en consumidores, productores de alimentos, y gobierno. Supuso, además, un punto de inflexión en el tratamiento otorgado por los medios de comunicación a los temas relacionados con la seguridad alimentaria.

Para el sector de hortalizas y frutas, probablemente la mayor dificultad a la hora de asegurar la calidad está constituida por la necesidad de que el sector actúe de manera coordinada. Es decir, la seguridad alimentaria demanda el concurso de una red formada de manera directa por agricultores, cooperativas, fabricantes de conservas, congelados, verduras frescas transformadas y envasadas, pre-cocinados y cocinados, y distribuidores mayoristas y minoristas Y de una forma indirecta por asociaciones de cooperativas, de empresas transformadoras, y de consumidores, la red de organismos públicos - sean éstos de carácter autonómico, estatal o europeo -, y, finalmente, los centros de investigación como universidades, laboratorios, o entidades de certificación.

Es fácil constatar, por tanto, que hablar hoy de seguridad alimentaria con personas de esta industria es iniciar una conversación que, en ocasiones, parece no tener fin. No es fácil poner de acuerdo a tanta gente. Ciertamente existe unanimidad en torno a una idea: es imprescindible que todos los productos vegetales comercializados ofrezcan las máximas garantías de seguridad alimentaria. En otras palabras, los miembros de esta red son conscientes de que un problema de seguridad alimentaria, aun cuando sea un caso aislado, puede determinar la suerte del sector en su conjunto. Sin embargo, después de analizar este sector a lo largo de dos años con la ayuda de fondos proporcionados por el Gobierno de Navarra, pensamos que integrantes de este sector no tienen ideas parecidas sobre cuáles son las mejores prácticas para asegurar la calidad de los productos, cómo implementarlas, o sobre el papel que deben jugar los gobiernos, sean éstos regionales, estatales o supranacionales.

En contra de la impresión que estos comentarios puedan provocar, habría que decir varias cosas: por un lado, la conciencia del sector sobre la importancia que tiene la seguridad alimentaria es mucho mayor hoy que hace unos años. Por otro, la Unión Europea está apostando por una normativa más estricta ya que a partir de enero de 2005, se va a obligar a las empresas alimentarias a implantar un sistema de trazabilidad para todos los productos que se comercialicen. Y, para finalizar, y esta es quizá la idea más importante con la que nos hemos quedado, son los consumidores finales los que deben dictar el ritmo al que las personas, organizaciones y autoridades deben responder a la hora de impulsar la mejora de todos los elementos necesarios para conseguir cuotas cada vez más altas de seguridad. Los consumidores deben, a su vez, entender también que la seguridad alimentaria implica un coste que deben estar dispuestos a asumir.

Como nos dijo un representante del sector, la seguridad alimentaria es, fundamentalmente, un problema de madurez: "En el exterior se ha alcanzado un nivel, en general, de control y de rigor mayor del que hay en España ahora mismo. Eso se traduce en que cuando tú vendes un producto en España, pues estás un poco más tranquilo que si lo mandases fuera. En Suecia, por ejemplo, las autoridades, a todos los niveles, hacen más controles. Y sobre todo, el consumidor tiene una capacidad de reclamar mayor que la que tiene aquí, y valora más. Eso no significa que en España no nos preocupemos. Simplemente significa que aquéllas son sociedades que llevan más tiempo en estos temas."

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