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Noticias © Comunicación Institucional, 05/12/2004Universidad de Navarra
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Sacramento de la Eucaristía
Autor:Josep-Ignasi Saranyana
Facultad de Teología
Universidad de Navarra
Fecha: 5 de diciembre de 2004
Publicado en:  La Vanguardia (Barcelona)

El Santo Padre ha dedicado un año entero al Sacramento de la Eucaristía, desde octubre de 2004 a octubre de 2005. Este admirable sacramento, uno de los siete signos sensibles y eficaces de la gracia instituidos por Jesucristo, reúne muchas características propias.

Es el único sacramento que no sólo produce (transmite) la gracia de Dios, sino que contiene substancialmente al mismo Cristo. Lo que los israelitas veneraban en el Arca de la Alianza (el maná y la Ley), la Iglesia lo tiene en plenitud en el sacramento del Tabernáculo. La Eucaristía es prenda de la gloria futura, donde Cristo se manifestará sin velos. La fe en la Eucaristía es, por ello, asunto fundamental en el credo católico, aunque, por ser tan alto misterio, haya que expresarlo limitadamente, con palabras que se toman del mejor lenguaje técnico posible.

La palabra substancia (de la que deriva transubstanciación) constituye una herramienta imprescindible para la declaración del misterio eucarístico. Durante el segundo período tridentino, 1551, los teólogos sabían que Martín Lutero había proscrito el término transubstanciación, porque éste era tributario de la tradición filosófica greco-latina. Quería cancelar cualquier referencia a Aristóteles. Pero la expresión fue mantenida por los conciliares y justificada por los peritos.

Todos intuían que una concesión en este punto habría facilitado, quizá, el entendimiento con los protestantes. Si no cedieron, no fue por mantener las diferencias ni por cabezonería, sino porque no encontraron otra palabra mejor.

No formulamos enunciados para quedarnos en ellos, sino para conocer la realidad. Para los clásicos (Aquino entre ellos) esto era evidente. El habla no se detiene en las puras palabras; va a las cosas y penetra en su ser. Lo dicho vale tanto para la ciencia como para la fe. Cuando un niño pide agua, su madre le acerca una botella.

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