Noticias© Comunicación Institucional, 04/04/2008

Universidad de Navarra

Por el ciberespacio, jóvenes en busca de la felicidad perdida

Autor: Rafael Hernández
Profesor de Ética en ISSA
Universidad de Navarra

Fecha: 4 de abril de 2008

Publicado en: Diario de Noticias (Guipúzcoa)

Hace unos días (DEIA, 20.03. 08), leí con atención e interés el reportaje entrevista sobre Semana Santa y ocio en el que el Profesor Manuel Cuenca de la Universidad de Deusto destacaba el protagonismo que esta cultura de la fiesta y la diversión ocupa en nuestra época. Trazaba algunas nuevas características en el modo de plantearse el descanso nuestros contemporáneos: el ocio ya no es algo pasivo sino actividad dinámica relacionada con la cultura, los viajes y el contacto con la naturaleza. También predecía para un futuro próximo actitudes de menos masificación y mayor selectividad en las opciones para configurar el tiempo libre.

La entrevista de DEIA me ha llegado en momentos de calma académica propiciados por las vacaciones que gozamos los docentes desde el 19 de marzo. Casualmente he podido contrastar sus ideas con la lectura y estudio de ocho comunicaciones presentadas por universitarios vascos en el Foro Internacional UNIV 2008 que ha convocado a tres mil quinientos estudiantes en Roma a lo largo de la Semana Santa. Las ideas de Cuenca sobre el nuevo ocio activo no convencional y el hecho de que trescientos universitarios de la CAV y Nafarroa inviertan sus vacaciones en la reflexión acerca del “entretenimiento y la felicidad en la sociedad multimedia” (título del Congreso) me parecen una coincidencia que supera la mera casualidad.

Los jóvenes han analizado, casi exhaustivamente las posibilidades que la ciberesfera les ofrece en esos momentos dedicados al tiempo libre, para ellos cuando no están en clase o encima de los libros, el ordenador o manipulando los instrumentos de los laboratorios. Han vuelto a obtener primeros premios en las categorías de vídeo y presentaciones power point.

Así, una de las comunicaciones donostiarras premiadas ya en al fase local de Iruña, bajo el título: “Videojuegos: algo más que pegar tiros” analizaba tres juegos emblemáticos Assassin’s Creed; Mass Effect; Bioshock y después de alabar la calidad de sus gráficos y espectacular ambientación los jóvenes detectaban:
-Profundidad argumental
-Conflictos morales… con una moral discutible
-Mezcla de géneros que enriquece el juego.

En mis primeros años universitarios colaboré para una enciclopedia con un artículo acerca del ocio. Recuerdo un texto de Aristóteles en el que afirmaba: «La felicidad perfecta consiste igualmente en el ocio».Ya entonces redescubrí algo muy sabido: en el mundo clásico, tanto el ocio como el juego no significaban fundamentalmente oposición al trabajo, como en la actualidad. En Grecia y Roma el trabajo útil, “negotium”, suponía la supresión de otro estado vital contemplativo y plenamente humano, en griego: “eskolé”. Ese “otium” constituía el ámbito de la creatividad filosófica, literaria, estética y también política que se desarrollaba en el marco de los foros latinos y ágoras de Grecia.

Los nuevos areópagos, así denominó Karol Wojtyla, a los canales mediáticos, están más abiertos que nunca a las voces e intervenciones de jóvenes y adolescentes, usuarios principales del universo tecnológico en nuestro nuevo Milenio. Nos encontramos en una Tercera revolución porque nuevos instrumentos electrónicos permiten introducir el ocio en los tiempos muertos: esperas en las paradas de los transportes públicos, durante los mismos trayectos... Crece la proporción entre reproductores de mp3, iPod y los pasajeros de autobuses, trenes o del Metro. Se puede decir que, tanto los ámbitos de ocio como el tiempo dedicado a entretenerse, han experimentado una vertiginosa multiplicación, casi ilimitada en el espacio y en el tiempo. Los electrodomésticos que un adolescente guardaba hace diez años en su habitación para disfrutar de la música y de sus imágenes preferidas viajan ahora en el bolsillo de su camisa o cazadora.

Si el ocio, en su significado más profundo, supone actividad creativa que pretende el crecimiento personal, está claro, como concluyen en muchas de sus comunicaciones los Congresistas universitarios, que la libertad personal y el autodominio suponen la clave del éxito para quienes no quieran masificarse con un uso irresponsable y consumista del ciberespacio. “Ser, aparecer, comunicar” son las palabras que encabezan el título de esta última edición. Por tanto, si se trata de “ser”, un texto que ellos mismos redactaron al presentar el Congreso, expresa los objetivos de quienes no claudican de su tiempo, pero lo miran con los ojos críticos del inconformismo: «La felicidad no puede ser algo que sencillamente "me suceda", sino algo en lo que yo como ser libre tome parte activamente. Soy yo quien creativamente descubro la norma que he de aplicar, siempre con el riesgo de caer en un carpe diem sin grandeza, en un paréntesis de simple evasión, distracción y fuga de la realidad ordinaria. (...) En mis decisiones me juego mi vida, porque el modo de emplear los espacios de diversión no es en absoluto intrascendente (...). Logra ser feliz aquel que, en medio de cada uno de los azares de la vida, alcanza a dar lo mejor de sí mismo»

Sé que estos universitarios están dispuestos a dar lo mejor de sí mismos a través numerosas iniciativas culturales y sociales a favor de personas marginadas y proyectos para países en vías de desarrollo. Los procuran realizar colaborando con diversos voluntariados durante ese “ocio estival” permitido por las vacaciones de verano. Pienso que sus actitudes sintonizan con las palabras que les dirigió Benedicto XVI durante la audiencia concedida al Congreso romano: «El cristiano sabe que hay un nexo inseparable entre verdad, ética y responsabilidad. Toda expresión cultural auténtica contribuye a formar la conciencia y estimula a la persona a superarse a sí misma a fin de que pueda mejorar la sociedad. Uno se siente así responsable ante la verdad, al servicio de la cual ha de ponerse la propia libertad personal» (Audiencia, 19.03.08). Pienso que como docente, este objetivo también me compromete a seguir colaborando en estos proyectos fascinantes.

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