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Noticias © Comunicación Institucional, 03/11/2004Universidad de Navarra
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El voto popular doblega al Partido Démocrata
Autora:Teresa Sádaba
Profesora de Instituciones Políticas
Universidad de Navarra
Fecha: 3 de noviembre de 2004
Publicado en:  La Estafeta de Navarra

Hace cuatro años asistimos a una noche electoral similar, una noche que mantuvo en vilo al mundo entero. La incertidumbre, el recelo y las sospechas en el recuento de los votos, e incluso un mapa electoral bastante parecido presentaba y presenta hoy a dos Américas -la del interior y la de la costa- claramente divididas. Esta vez, Ohio sustituía a Florida en el protagonismo de la jornada, algunos estados como Minnesota o New Hampshire invertían la dirección de su voto y los medios de comunicación locales se mostraban más prudentes en su dictamen. Pero más allá de estas consideraciones, hoy contemplamos significativas variaciones en el escenario electoral.

En primer lugar, la participación ha batido récords históricos. Cuando en el 2000 votaron 106 millones de ciudadanos (alrededor de un 54% de los estadounidenses con derecho al voto), esta vez la movilización ha subido a más de 120 millones de votantes. El dato, además de demostrar el interés que han suscitado estos comicios viene a romper el mito de que la participación favorece al Partido Demócrata. Es en este aspecto, donde el codiciado voto hispano ha podido incidir de forma significativa. Los hispanos han demostrado tener un papel decisivo en casi todos los estados donde se disputaba la batalla electoral. Con los datos que se van conociendo, parece que su afluencia ha contribuido al triunfo del Partido Republicano. En ellos ha pesado en gran medida el "voto moral" o las cuestiones relacionadas con los valores, que han sido motivo de controversia durante los últimos meses. No hay más que comprobar cómo en diez de estos estados se han manifestado a favor de la prohibición de las uniones del mismo sexo.

No obstante, la gran diferencia con los acontecimientos de 2000 es la consabida diferencia entre votos populares y electorales. La polémica suscitada a causa del recuento en Palm Beach tuvo como argumento de peso que el entonces candidato y vicepresidente Al. Gore ganaba en el resto del país en términos de votos populares: 50.996.116 votos, un 48,3% frente a los 50.456.169 votos, un 47,9% de Bush. Desde 1888 no se había observado una situación en la que un presidente ganara sin tener la mayoría del voto popular. Aunque este tipo de fenómenos entren dentro de la lógica del complejo sistema electoral americano, las cifras fueron esgrimidas por los seguidores demócratas para pedir el recuento. En esta ocasión, sin embargo, el actual presidente ha ido siempre por delante del voto popular (un 51% frente a un 48% de Kerry). Con este panorama, la autoridad del Partido Demócrata para impugnar los resultados quedaba mucho más reducida, y pese al anunciado "contaremos cada voto" de Edwards, la aceptación de la derrota no se ha demorado. Además, en esta ocasión no se podía hablar de "efecto Nader", pues el tercer candidato en discordia que tanto daño pudo hacer a los demócratas en el 2000 esta vez no ha llegado a conseguir ni un 1% de los votos.

Pero desde este lado del Atlántico, si por algo podemos decir que estas elecciones no son las de 2000 es por el gran despliegue de medios españoles en la cobertura electoral. La gran expectación que han levantado estos comicios se debía en gran medida a lo ajustado de los pronósticos y a la posibilidad de que volviera a repetirse la trama de Florida. Pero también ha resultado evidente que existía una apuesta por el candidato demócrata, tomada en algunos casos como parte de la legitimación del gobierno actual. Muchos medios han olvidado la distancia propia del periodista, necesaria para el análisis y la crítica, sobre todo en cuestiones que el espectador no puede conocer de primera mano. Quizás en las próximas elecciones de 2008, y aunque encontremos paralelismos con las presentes, no se vuelvan a cometer los mismos errores y podamos comprender mejor el intrincado sistema electoral de Estados Unidos, pero sobre todo, podamos comprender mejor a los americanos.

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