Noticias© Comunicación Institucional, 03/2007

Universidad de Navarra

El beneficio social de la ciencia

Autor: Francisco Errasti
Director general del Centro de Investigación Médica Aplicada (CIMA)
Universidad de Navarra

Fecha: Marzo de 2007

Publicado en: Diario de Navarra (Anuario)

Nada que pueda ser objeto de valor se improvisa y, menos aún, el conocimiento que es fruto de un largo proceso de aprendizaje y sedimentación.

El CIMA de la Universidad de Navarra nació como una necesidad. Lo hizo cuando los muchos años de trabajo intenso y de investigación en la Clínica Universitaria y las Facultades de Medicina, Ciencias y Farmacia y el Centro de Investigación de Farmacobiología Aplicada alcanzaron el poso necesario -know how- para dar el salto a una nueva estructura competitiva en la que ahora trabajan 400 profesionales de 22 países. El término competitivo, de resonancias negativas para algunos, significa aquí que ha de tener el tamaño y la calidad suficientes para asegurar que pueda obtener logros en beneficio de la sociedad y pueda equipararse en excelencia a otros centros internacionales de prestigio. El conocimiento por sí solo no logra nada. Es productivo si se asocia a otros conocimientos. Por eso es tan importante y necesario trabajar con otros grupos de investigación nacionales y extranjeros. En este contexto, el CIMA participa en programas de investigación competitiva regionales, nacionales e internacionales.

Reconocido en 2005 como “Centro de Innovación y Tecnología”, el CIMA se integra en uno de los grupos del primer programa de Consorcios Estratégicos Nacionales en Investigación Técnica (CENIT) y forma parte de las Redes Temáticas de Investigación Cooperativa del Instituto de Salud Carlos III. En el Programa Marco de la UE, participa en redes de excelencia (investigación en campos temáticos prioritarios) y proyectos Strep (competitividad europea). Recibe financiación de sociedades como la Michael J. Fox Foundation para la investigación del Parkinson, el Human Frontier Science Program, la American Association for Cancer Research y los National Institutes of Health en EE. UU. Más de cien publicaciones científicas al año en revistas internacionales son el resultado de este esfuerzo.

Los centros europeos con los que está relacionado el CIMA son, entre otros: el Institut Pasteur de París, la Universidad de Burdeos, el Academic Medical Center de Amsterdam, el Cardiovascular Research Center de la Universidad de Glasgow, el Centro Angelo Bianchi Bonomi de Milán y la Sektion Gentherapie de Ulm. En EE. UU., Brigham and Women’s Hospital y Massachusetts General Hospital, ambos en Boston (asociados a Harvard Medical School), National Cancer Institute, University of Minnesota Cancer Research en Minneapolis, Cardiovascular Research Institute del New York Medical College, etc.

¿Qué significa y para qué investigar?

Algunos -incluso empresarios- consideran que ya se investiga en Estados Unidos, Alemania, Gran Bretaña… y, sin duda, nos llegarán los beneficios de su investigación, sin que nosotros invirtamos en ello. Esta visión, que no es tal, olvida lo que significa el colonialismo económico y sus consecuencias, además de la miseria intelectual en la que se sumerge la sociedad que lo admite. Es el fracaso de la inteligencia colectiva que se siente incapaz de ajustarse a la realidad, de comprender lo que sucede y de solucionar los problemas.

¿Por qué la esperanza de vida del mundo occidental se ha duplicado en cien años? Porque se ha investigado y ha aumentado el conocimiento de las causas de morbi-mortalidad. La sociedad espera que el investigador utilice productivamente el conocimiento y que redunde en beneficio de todos. El CIMA se ha constituido con este propósito: descubrir y ensayar nuevos productos que, en unos casos, mejoren el tratamiento de los pacientes y, en otros, los curen.

En el CIMA 400 personas tienen su horizonte puesto en los pacientes que padecen enfermedades para las que, ansiosamente, esperan que se avance en su solución. Cerca de 30 patentes -conocimiento original de un proceso biológico que puede inducir un tratamiento más preciso- avalan su, todavía, corta trayectoria. Algunos ejemplos de estas patentes son:

  • El péptido P144, que puede utilizarse como antifibrótico en enfermedades como la esclerodermia, fibrosis cardiaca, prótesis mamaria y cáncer de piel.
  • El Interferón alfa 5 para el tratamiento de la hepatitis C, enfermedad que padecen 150 millones de personas en el mundo.
  • La cardiotrofina como un poderoso protector en trasplante hepático y resecciones de este órgano.
  • Péptidos estimulantes de vacunas y de la inmunidad.
  • Marcadores urinarios de fibrosis.
  • Pérdida de parte del cromosoma 11q como un marcador genético en cáncer de mama (copropietarios con la Universidad de California).
  • Modelos experimentales para la metástasis a hueso de cáncer de pulmón no mircrocítico.
  • Método para evaluar el riesgo de desarrollar una trombosis.

La investigación debe ir más allá de los buenos deseos -wishful thinking- y convertir los proyectos en resultados tangibles y con beneficio social.

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