Noticias© Comunicación Institucional, 03/06/2007

Universidad de Navarra

Los retos económicos del F.C. Barcelona

Autor: Antonio Dávila y Jan Simon
Profesores del IESE
Universidad de Navarra

Fecha: 3 de junio de 2007

Publicado en: La Vanguardia (Barcelona)

El futuro del fútbol es global y Estados Unidos es el gigante dormido del fútbol. ¿Le interesa al FC Barcelona comprar un equipo de la liga americana para aumentar el número de seguidores en este país? Esta opción ha sido considerada y la directiva ha analizado muy bien las diferentes opciones y la posibilidad de crear un FC Barcelona en Estados Unidos. No es una opción descabellada. El Chivas mejicano ha comprado una de las franquicias de la liga americana en Los Angeles que ha pasado a llamarse Chivas USA. Red Bull acaba de comprar la franquicia de Nueva York. El Chelsea va a jugar contra una selección de los mejores jugadores de la liga americana como parte de su acuerdo estratégico con la liga americana.

En cualquier deporte profesional, desde el béisbol americano hasta el fútbol español y pasando por la liga inglesa, la relación entre los ingresos y las victorias es casi perfecta. Siempre hay excepciones, pero suelen durar poco antes de que la realidad económica ponga las cosas en su sitio. Las victorias en el campo pasan por ganar la partida de ingresos.

La industria del fútbol está en plena transformación con crecimientos anuales entre el 15% y el 25% y con nuevas tecnologías que ponen las imágenes en cualquier punto del mundo en cualquier aparato. Pero el crecimiento no está en los mercados tradicionales, sino que está en los mercados globales, desde San Francisco hasta Tokio. El Manchester United afirma tener 75 millones de seguidores en todo el mundo. Las decisiones de gestión son verdaderas jugadas de estrategia que hacen al fútbol tan interesante en el campo deportivo como en el de negocio.

En el terreno de la gestión, el FC Barcelona ha mejorado de forma significativa en los últimos años pasando de ser el número 13 de Europa en la temporada 2003/4 al número dos en la última temporada con unos ingresos de 259 millones de euros (el número uno es el Real Madrid). El fútbol español está pasando por un momento dulce, al menos en la vertiente económica, pero un presente envidiable no quiere decir que el futuro no presente retos.

El primero es la globalización. El “més que un club” tal y como lo entendemos en Barcelona no es exportable al resto del mundo. La decisión de patrocinio de la camiseta es un paso importante para dar a la marca FC Barcelona un significado que cualquier persona en cualquier lugar del mundo entienda. El FC Barcelona está comprometido con la acción social, un mensaje muy diferente al de otros grandes clubes europeos, pero ¿es compatible un posicionamiento para el resto del mundo sin las raíces locales del club?

Pero el crecimiento del mercado global en la industria del fútbol requiere otras decisiones importantes. ¿Por donde se empieza? En Japón, el FC Barcelona es líder en número de seguidores, pero Estados Unidos es un mercado que en cualquier momento puede despertar y donde los ingleses son más conocidos. En China, el Chelsea está haciendo un gran esfuerzo para movilizar seguidores. ¿Cómo atacar estos mercados? Los clubes ingleses han fichado jugadores asiáticos con el objetivo de aumentar su presencia en ese continente (una estrategia que la NBA está usando con éxito para aumentar su visibilidad fuera de EE.UU.). Las respuestas no son fáciles, pero el club que acierte empezará la carrera de la globalización con ventaja.

El segundo es la estructura de gobierno. El FC Barcelona (al igual que el Real Madrid) pertenece a sus socios que cada cuatro años eligen al equipo directivo que gestionará una institución que no tiene ánimo de lucro sino un carácter marcadamente social. Otros equipos, como el Manchester United o el Liverpool pertenecen a inversores individuales, otros cotizan o quieren cotizar en bolsa como el Olympique de Lyon y otros tienen una propiedad atomizada. La industria del fútbol es posiblemente una de las pocas industrias donde compiten organizaciones con estructuras de gobierno tan diferentes. La pregunta es ¿qué estructura es más efectiva?

Los propietarios del Manchester United o del Liverpool tienen un solo objetivo: generar el mayor valor económico a largo plazo, el mismo que cualquier otra empresa. Los criterios para decidir son criterios de negocio donde se premia el crecimiento y la rentabilidad. Teniendo en cuenta la relación entre ingresos y victorias, estos equipos tienen un interés no sólo deportivo sino de negocio en ser grandes. Sólo la necesidad de generar beneficios puede frenar su presupuesto deportivo.

En cambio, el FC Barcelona no persigue objetivos económicos y sus gestores no son contratados por propietarios con afán de lucro sino por los socios a los que el tema económico les coge más lejos que a los inversores de los equipos ingleses. Otros criterios como la labor social toman mayor importancia. Pero hay otras áreas de conflicto potencial: ¿Están dispuestos los socios a pagar por un abono anual el monto que pagan los aficionados ingleses? ¿Están dispuestos los socios a sacrificar el apoyo que realiza el FC Barcelona a otros deportes para que el primer equipo sea más competitivo? ¿Están dispuestos los socios a pagar a sus directivos los sueldos que pagan en Inglaterra? El FC Barcelona no necesita generar beneficios lo que le da más margen de maniobra, pero ¿será capaz una organización deportiva de competir contra empresas mucho más agresivas desde el punto de vista de gestión?

El tercer reto es la estructura de las competiciones en las que juega el FC Barcelona y en particular la Liga española. La competencia ya no se ciñe a los equipos. Las ligas compiten entre sí para captar a las audiencias asiática o americana, que es donde está el crecimiento del negocio. La liga más exitosa y rentable del mundo es la NFL de fútbol americano. Diseña y negocia los contratos televisivos, decide qué ingresos se quedan los equipos y qué ingresos van a la liga (que después distribuye con el objetivo de mantener la competitividad de los equipos), establece los máximos y mínimos que los equipos se pueden gastar en sus jugadores, etc.

El poder de la liga inglesa no está al nivel de la NFL pero es mucho mayor que el de la liga española. Este esfuerzo colectivo en Inglaterra se está traduciendo en un producto- la Premier League -con bastante más presencia global y más atractiva para los inversores. La Liga española y sus equipos no ven la necesidad de gestionar el negocio del fútbol de forma profesional y de cooperar para competir contra otras ligas de forma tan diáfana a como lo ven los clubes ingleses. Si los equipos españoles no aprecian la necesidad de colaborar para competir en el mundo, equipos como el FC Barcelona tendrán una desventaja significativa con respecto a equipos ingleses de su nivel.

La industria del fútbol está en una fase de cambio importante. Es posible que, como otras industrias, se fracture en organizaciones globales y organizaciones que compiten a nivel local. La actual junta del FC Barcelona ha tomado decisiones consistentes con la importancia de los retos a los que se enfrenta la industria. Pero la tarea no será fácil. El futuro del fútbol promete ser tan interesante a nivel de estrategias de gestión como lo es en el terreno de juego.

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