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01/11/2008

Regulación financiera y preguntas pendientes

Autor: Fernando Pérez de Gracia Hidalgo
Departamento de Economía
Universidad de Navarra

Fecha: 1 de noviembre de 2008

Publicado en: Expansión (Madrid)

El sistema financiero ha experimentado unos profundos cambios desde mediados de los años ochenta del siglo pasado. Algunos de los factores más relevantes que explican dichos cambios son la aparición continuada de nuevos productos o instrumentos financieros, el avance tecnológico de las comunicaciones y la eliminación de las restricciones o limitaciones a los movimientos de los capitales.

Dichos cambios en el sistema financiero han reforzado el fenómeno de la globalización de los mercados y paralelamente han planteado nuevos interrogantes sobre la regulación del mismo. Las dudas planteadas en materia regulación proceden tanto del funcionamiento del marco regulador (Basilea II) como de los expertos en la materia. El Acuerdo de Capital de 1988 elaborado por el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea estableció un punto de referencia inicial para el conjunto de las instituciones bancarias.

El Acuerdo de Capital fija que los bancos deben mantener un volumen de capital que, como mínimo, sea del 8 por 100 del valor total de sus activos, ponderados por su nivel de riesgo. Sin embargo, el Acuerdo de Capital de 1988 presentaba ciertas limitaciones que justificaron su posterior reforma. Por ejemplo, no se tenía en cuenta la calidad crediticia de los bancos dado que sólo definía una única ponderación para todo tipo de deudores. Por ello, la reforma del Acuerdo de 1988 buscaba establecer un tratamiento diferencial a la calidad crediticia de los bancos y unos requerimientos de capital más sensibles al riesgo asumido por los bancos.

Así, cuanto mayor es el riesgo estimado, mayor debería ser el requerimiento de capital. Con el paso del tiempo, se ha comprobado que el nuevo marco regulador establecido en Basilea II en el año 2005 presenta limitaciones que deberán ser subsanadas. Por ejemplo, la actual crisis financiera y económica ha puesto de manifiesto que en momentos de recesión económica, los bancos deberían reducir su oferta de crédito al conjunto de la economía ya que el riesgo es mayor y sus requerimientos de capital también son mayores.

Fases expansivas del ciclo

Todo lo contrario ocurrirá durante las fases expansivas del ciclo económico: el riesgo será menor, se reducirán las necesidades de capital para las instituciones bancarias por lo que aumentará la oferta de crédito para empresas y familias. Igualmente, el marco regulador establecido en Basilea II no hace referencia a los bancos de inversión que han tenido un papel muy representativo en la presente crisis financiera.

El actual Director del Departamento de Mercados Monetarios y de Capitales del Fondo Monetario Internacional, Jaime Caruana, en un reciente artículo en la revista Estabilidad Financiera publicada por el Banco de España afirma que una solución rápida para la actual crisis financiera podría ser aumentar la regulación. Para Jaime Caruana, la regulación financiera es necesaria pero no toda regulación esta justificada en el sistema financiero. De todos es sabido que los mercados financieros son uno de los mercados con mayor nivel de regulación por lo que cualquier intento de aumentar la regulación debería ser analizada en detalle.

Para Caruana, en el actual entorno, la regulación debería responder, entre otras, a las siguientes preguntas: ¿cuál es el fallo de mercado que se trata de corregir?, ¿hay problemas de externalidades, de información, de agencia o de acción colectiva que el mercado no pueda corregir de un modo más eficiente?, ¿distorsiona la competencia o dificulta la innovación financiera?, ¿cómo funciona en las fases expansivas y recesivas del ciclo económico?, ¿se puede implementar de una forma efectiva?

No es tarea fácil responder a las anteriores preguntas y, sobre todo, hay que ser consciente de lo que puede y no puede conseguir la regulación financiera. La regulación financiera no va conseguir que se reduzca a cero la posibilidad de crisis financieras pero si puede tratar de corregir algunos fallos de mercado y limitar la tendencia de los agentes económicos a infraestimar riesgos.

El propio Caruana sostiene que habría que ser muy cuidadoso a la hora de establecer un nuevo marco regulador ya que el sistema financiero podría iniciar una nueva etapa marcada por una sobrerregulación ineficiente. La tarea no es fácil: por un lado, el sistema financiero exige un nuevo marco regulador adaptado a las necesidades de la economía real y, por otro lado, cualquier exceso de regulación acabará pasando factura al propio sector y al resto de los ciudadanos.

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