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Religión y política
Autor:Josep-Ignasi Saranyana
Profesor de Teología
Universidad de Navarra
Fecha: 1 de junio de 2003
Publicado en:  La Vanguardia (Barcelona)

La petición de Jesús al Padre eterno: "No pido que los tomes del mundo, sino que los guardes del mal" (Juan 17), ha sido objeto de intensa e inagotable meditación. Las reflexiones de san Agustín, en el siglo V, han provocado, además, un multisecular debate: "Los cristianos viven con los otros, pero no como los otros". Desde entonces, muchos han considerado, como cosa dada, la separación entre lo religioso y lo mundano. Tal segregación sólo se podría suturar -se ha dicho- por la asunción de lo mundano en lo religioso. Solamente de esta forma se salvaría lo mundano.

En el antiguo régimen, esto se tradujo en sistemas políticos hierocráticos o teocráticos. Después del ciclo revolucionario, se optó por la fundación de partidos confesionales. Maritain lo expresaba, en 1936, de modo lapidario, distinguiendo entre hacer una política en cristiano, y actuar como cristiano en lo espiritual y apostólico. En política, el compromiso vendría por la etiqueta del grupo; en lo religioso, no habría marca corporativa, sino compromiso personal. Sólo la actuación corporativa se traduciría en efectiva cristianización de las costumbres.

Maritain fue criticado, aunque sólo por los más perspicaces de aquella hora. Chenu, por ejemplo, le reprochó aceptar una separación total entre naturaleza y gracia en el orden político y social. Le recriminó que propusiera desenganchar lo espiritual de lo temporal. Es innegable que el tema es importante. Muchas cosas dependen de su adecuada solución. La reciente entrevista al cardenal Rouco Varela, publicada en "La Vanguardia", abordó valientemente la cuestión. Preguntado sobre si los obispos sentían "alguna nostalgia por un verdadero partido cristiano demócrata en España", el cardenal respondió: "Lo que sentimos como necesario es un compromiso más decidido y claro de los cristianos, de los católicos, en la vida política, de manera que actúen más en consonancia con la doctrina católica. Padecemos un déficit en este sentido".

La tentación de refugiarse en lo corporativo está a la vuelta de la esquina. Pero, ¿acaso no sería esto ceder a la comodidad de ocultarse bajo el paraguas de unas siglas, aparcando las responsabilidades personales?

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