Noticias© Comunicación Institucional, 01/02/2006

Universidad de Navarra

El 'tsunami' islamista

Autor: Pedro Lozano
Profesor de Relaciones Internacionales
Universidad de Navarra

Fecha: 1 de febrero de 2006

Publicado en: Diario de Navarra

El tsunami informativo provocado por el triunfo electoral de Hamas descubre en su repliegue un escenario fragmentado en espacios distintos, pero unidos por compartir un conjunto de retos, a la par pétreos y fluidos. Desmontar los mecanismos de esta tormentosa crisis es operación de muy delicada cirugía, que muestra como riesgo nuclear la libanización de Palestina y como lejano decorado la expansión y afianzamiento del fundamentalismo integrista en el sacudido magma del Islam.

El mayor riesgo está en el rompimiento de los grupos palestinos, especialmente los que tienen vínculos terroristas y su no descartable enfrentamiento en rivalidades intestinas de Señores de la Guerra, incluyendo el choque entre las milicias de Hamas y las Fuerzas de Seguridad controladas hasta ahora por miembros de Al Fatah. Todo cuanto se haga para evitar semejante choque debe intentarse.

La permanencia de Manmud Abbas en la presidencia de la Autoridad Nacional Palestina hasta 2009, pese a la derrota electoral de su partido, es un factor clave para posibilitar la formación de un gobierno de coalición, o al menos para frenar el radicalismo de Hamas.

Las expresas y nítidas advertencias del cuarteto de Madrid, es decir de Estados Unidos, Rusia, la Unión Europea y la ONU pidiendo el reconocimiento de Israel y la renuncia a la violencia, unidas a las presiones económicas, no pueden ser ignoradas. Por otra parte, Israel está en vísperas electorales, es decir, con el pie cambiado y el hecho previsible de que la actual situación favorezca al Likud, aunque las encuestas siguen primando a la nueva formación Kadima.

Es cierto que el mosaico religioso y político libanés, en su trágica y reciente guerra, poco tiene que ver con la mayor homogeneidad palestina y es dato esperanzador a tenerse en cuenta para evitar la libanización. A Tel Aviv también le conviene más una Palestina estabilizada, capaz de replantearse avanzar por la olvidada “hoja de ruta”, que ahondar en la fragmentación y conflictividad de un territorio que, si se sume en el caos, resultará aún más peligroso. Este objetivo de favorecer el cambio de Hamas y su cooperación pragmática con Al Fatah, interesa igualmente a los vecinos estados árabes, preocupados por el posible crecimiento de un fundamentalismo que puede revolucionar sus propios países.

Desde la mal resuelta descolonización del Imperio Otomano y la continua incomprensión de las Potencias Occidentales ante las demandas árabes, que no fueron encauzadas a lo largo del siglo XX, Oriente Medio es un espacio de pueblos frustrados, que precisa y reclama acabar con sus injusticias domésticas y exteriores.

La coincidencia de la tormenta palestina con el riesgo de impedir o tolerar un Irán islamista con capacidad nuclear, que además está encajado entre Irak y Afganistán, ambos desestabilizados y en guerra, aumenta la urgencia de encontrar soluciones justas e imaginativas para un área geopolítica en estado crítico.

La cercana Rusia es consciente de todo ello, y más allá, asoma, como dijo Ortega y Gasset, la coleta de China. El reto no se limita a Palestina, ni siquiera al polvorín árabe. El tsunami, esta vez islamista, bien pudiera arrasar Asia entera.

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