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23/03/2009

El Gran Canciller de la Universidad de Navarra anima a los cristianos a dar su preparación humana e intelectual “al servicio de los demás”

Celebró una misa en sufragio por el alma de Monseñor Álvaro del Portillo con motivo del XV aniversario de su fallecimiento


El Gran Canciller de la Universidad de Navarra, Monseñor Javier Echevarría, celebró el lunes día 23 una misa en el Polideportivo de la Universidad de Navarra en sufragio por el alma de Monseñor Álvaro del Portillo con motivo del XV aniversario de su fallecimiento. Álvaro del Portillo fue el primer sucesor del fundador del Opus Dei y Gran Canciller de la Universidad entre 1975 y 1994. Monseñor Javier Echevarria tuvo también palabras de afectuoso recuerdo para el catedrático Luis María Gonzalo y el alumno Imanol Muguerza, recientemente fallecidos.

Monseñor Echevarría destacó la calidad humana y espiritual de Monseñor Álvaro del Portillo, de quien dijo que “amó mucho a esta tierra navarra, a sus gentes y, de modo especial, a la Universidad de Navarra”. Dijo de él que era un hombre con una gran intimidad con Dios. Por el ejemplo de “su conducta y sus palabras, muchos hombres y mujeres recuperaron la felicidad de la fe vivida”, destacó.

En su homilía, el Gran Canciller se refirió a la Cuaresma, el tiempo litúrgico actual y en el que la Iglesia anima a los cristianos a vivir la oración, la limosna y el ayuno.

 

Subrayó que esas acciones tienen un significado que va más allá de su práctica externa, pues suponen una decisión personal de darse con generosidad y de “identificarse con Cristo, modelo para todo hombre y para toda mujer”.

Sobre el sentido de la limosna, Monseñor Echevarría afirmó que no se refiere sólo a una ayuda económica --necesaria siempre--, sino que tiene un sentido más amplio. “Hemos de saber dar nuestro tiempo, nuestra preparación humana e intelectual, nuestra disponibilidad al servicio de los demás, y siempre sin pasar recibo”, animó.

También aplicó esta enseñanza a la relación entre la persona y Dios. “Dios no necesita de nuestra limosna, pero sí quiere necesitar de nuestra respuesta como cristianos, para que nos adentremos en su amistad y la transmitamos a los demás”.

El Gran Canciller de la Universidad señaló también que, en algunos momentos, la vida depara situaciones de dolor que pueden desconcertar; y recordó que, en esas ocasiones, el amor puede ayudar a sobrellevar esa carga o bien darle su pleno sentido. “Tenemos que aprender y recordar diariamente que el cariño pasa por el sacrificio y el dolor en sus manifestaciones grandes y pequeñas”. En esos momentos, subrayó, “el buen amigo no deja nunca al prójimo en la estacada”.

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