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"Madonna es un ejemplo extremo de antimoda"

- Ana Marta González, filósofa de la Universidad de Navarra, intervino en el congreso 'Moda Urbana'

"Madonna es un ejemplo extremo y paradójico de antimoda. Representa un modo de concebir la existencia posmoderno o carnavalesco: hoy va de underground, mañana de madre de familia y otro día de folklórica". Así lo indicó la profesora Ana Marta González en el congreso "Moda Urbana" que celebró el Servicio de Actividades Culturales y Sociales (SACYS) de la Universidad de Navarra.

Ana Marta González pronunció la conferencia "La antimoda: ¿otro estereotipo? A propósito de Madonna".

Manuel Castells

La profesora González, cuya conferencia llevaba por titulo "La antimoda: ¿otro estereotipo? A propósito de Madonna", explicó que la cantante es un ejemplo extremo de lo paradójico que resulta a veces cuestionar las convenciones del mundo de la moda: "En sus inicios representaba un estilo de vestir que podríamos calificar de callejero, con el que parecía oponerse a la moda impuesta desde arriba, pero con el tiempo se convirtió en generadora de estilos que se imponían en la calle. Ahí encajan sus alianzas con diseñadores como Gaultier o Dolce & Gabanna, y su amistad con Donatella Versace o Stella McCartney. El mercado engulle fácilmente lo que se presenta bajo el aspecto de contra-cultura".

Según la filósofa, Madonna representa muy bien la clase de paradojas a las que se enfrenta quien persigue definir su identidad en un mundo de convenciones. "Busca un estilo propio mientras niega lo estipulado, y esto es signo de una cierta libertad que, sin embargo, no logra trascender las convenciones precisamente por tomarlas demasiado en serio", señaló.

Esclava de la antimoda

En su opinión, la artista "procura disolver de manera sistemática ciertos estereotipos porque los reconoce vacíos de contenido". Sin embargo, con este continuo desafío de lo convencional, "queda obligada a un cambio perpetuo, que irónicamente, la hace, por la vía negativa, igualmente esclava de ellos".

Ana Marta González apuntó que "olvidar que nuestra identidad depende más del modo como nos enfrentamos a las convenciones que de las convenciones mismas puede hacer que una persona se convierta en esclava de la moda, pero también en esclava de la antimoda". Es peligroso ser esclavo de la moda, pero, "ser esclavo de la antimoda es particularmente cansado, porque uno tiene que estar reinventándose continuamente", añadió.

No obstante, entre el fashion-victim, que sigue al pie de la letra los dictados de la moda, y el rebelde que se opone sistemáticamente al encasillamiento en un estilo particular, "está el hombre o la mujer corriente, que advierte que su identidad no depende de someterse completamente a los convencionalismo sociales ni tampoco de rebelarse sistemáticamente contra ellos", manifestó.

Moda urbana, práctica y democrática

"Una gran ciudad construida para ir de un sitio a otro, en la que las vías de transporte cuentan más que los lugares de encuentro. Una ciudad en la que las conversaciones entre las personas suelen ser fugaces y en la que, en consecuencia, el sentido de la vista adquiere una gran importancia". Así describió la profesora de la Universidad de Navarra el espacio en el que se desarrolla la moda urbana.

"El hecho de que sea una moda para la vida cotidiana en la gran ciudad lleva consigo una exigencia: tiene que ser práctica, adaptada al tipo de vida que se lleva y al tipo de trabajo que se desempeña", destacó la filósofa. También indicó que en las ciudades las diferencias se han ido borrando y la moda se ha hecho mucho más democrática: "Aquí es donde empieza a cobrar mayor relieve la diferenciación de estilo y el acento se traslada de lo social a lo individual".

Para Ana Marta González, lo que se lleva actualmente es la mezcla, la variedad y en esto la moda se convierte en un vehículo privilegiado de la mentalidad posmoderna: "Se piensa que todo es combinable, porque todo es puramente convencional". Según afirmó, esta tendencia viene favorecida por la lógica misma del mercado: "Supongo que se tiende a esto porque, en los últimos años, no se puede hablar tanto de estilos definidos como de marcas definidas. Hoy la moda es, sobre todo, un negocio".

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