El filósofo británico Roger Trigg apuesta por proporcionar a la religión un espacio público en la sociedad
El experto participó en un congreso internacional en el Thomas More Institute de Londres, en memoria del filósofo de la Universidad de Navarra Mariano Artigas

El filósofo británico Roger Trigg.
Foto: Rafael Rodríguez (Thomas More Institute)
“La religión está profundamente
enraizada en la naturaleza humana. Resulta demasiado importante para relegarla
a la privacidad del individuo; por eso debe aparecer de forma abierta
en el debate racional”. En estos términos defendió
Roger Trigg, profesor de Filosofía en las universidades de Warwick
y Oxford, la necesidad de proporcionar a la fe un espacio público
en una sociedad pluralista. El experto intervino en Londres en un congreso
internacional sobre ciencia y religión en memoria de Mariano Artigas
(1938-2006), filósofo de la Universidad de Navarra.
Durante el encuentro, organizado por el Thomas More Institute y el Grupo de Investigación Ciencia, Razón y Fe del campus de Pamplona, el profesor Roger Trigg afirmó que “no todas las religiones son buenas; de hecho, algunas formas resultan muy dañinas, pero tanto si las criticamos como si tratamos de discernir qué merece la pena en ellas, debe ser posible hacerlo de forma pública”.
El filósofo británico puntualizó que “la religión no es sólo la autoridad de la Iglesia. Tiene que ver con cuestiones mucho más amplias, como la libertad, la vida humana... Si se debaten estos temas racionalmente y de modo abierto, los ciudadanos se darán cuenta de su relevancia”.
Teología: justificación de la ciencia
Por otro lado, expresó que no puede existir una sociedad sin moralidad, pues “ésta tiene que ver con la forma en la que nos relacionamos con otros seres humanos”, y rechazó el relativismo: “La moral no constituye una moda susceptible de cambio. Por ejemplo, no se puede decir que la esclavitud fue una moda y que, aunque ahora rechacemos el racismo, podemos considerarlo de nuevo como una opción correcta dentro de unos años”.
Por último, Roger Trigg se pronunció acerca del debate ciencia-religión, tema central del congreso celebrado en Londres: “La ciencia necesita bases teológicas para justificarse; sin ellas no se explica la uniformidad de la naturaleza, el orden del mundo y la capacidad del hombre para comprenderlo”.
En ese sentido, añadió que ya en los comienzos de la ciencia moderna, personalidades como Newton confiaban en la aportación de la Teología: “Afirmaban que Dios ha creado el mundo y, por tanto, éste se encuentra gobernado por leyes y resulta inteligible. Asimismo, argumentaban que el hombre puede entenderlo porque fue creado a imagen de Él”.
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