Noticias: 11/02/04 [ © Comunicación Institucional, 2004 ]
Suscríbase a las noticias 
Un psicólogo propone el humor como antídoto para las dificultades educativas

- José Benigno Freire, profesor de la Universidad de Navarra, cree que "sin vocación ni humor la enseñanza puede convertirse en una profesión ingrata"

 

"El humor es un antídoto que predispone a la sensibilidad para encajar las dificultades de la tarea educativa con talante emprendedor". Así lo afirmó el psicólogo José Benigno Freire, con motivo de las XXXII Jornadas de Centros Educativos "Una comunicación de puertas abiertas". El profesor del departamento de Educación de la Universidad de Navarra subrayó que "sin vocación docente y algo de humor, la enseñanza se puede convertir en una profesión ingrata".

José Benigno Freire participó en las XXXII Jornadas de Centros Educativos.

Manuel Castells

Durante su conferencia, José Benigno Freire habló sobre algunas de las ventajas educativas del sentido del humor en las aulas, tanto para alumnos como para profesores. En primer lugar, su capacidad para ilusionar: "Es relativamente frecuente una minusvalorización de la ilusión como arma educativa. Pero ésta es prácticamente necesaria en la enseñanza, sobre todo, en la infancia y durante la crisis adolescente". Otra gran ventaja educativa del humor, según este experto, es su "talante motivador, que facilita el aprendizaje. Los alumnos, con el paso de los años, suelen recordar las situaciones traumatizantes, el curso de lo ordinario y alguna que otra clase apasionante".

Procedimientos para desahogarse y fomentar el humor

Asimismo, el sentido del humor sirve de catarsis emocional para los profesores. A su juicio, "la tarea de enseñar produce un intenso cansancio psicosomático, al que si no se da salida se convierte en turbador de la enseñanza y posible fuente de problemas personales". Para este psicólogo, existen tres procedimientos para desahogarse: la ira, la tristeza o el ánimo deprimido y el humor. "Éste último consigue la catarsis emocional pero sin lesionar los mecanismos afectivos", explicó.

José Benigno Freire indicó que aunque el sentido del humor no es una técnica, sino algo imprevisto y espontáneo, existen varios procedimientos para promoverlo. En primer lugar, provocar en los alumnos curiosidad y expectación. En su opinión, "las mejores clases son aquéllas en las que los alumnos no guardan los folios y el bolígrafo antes de que acabe el profesor; las que dejan paralizados a los alumnos". Otro procedimiento consiste en "hacer que el alumno sea protagonista de su aprendizaje".

De todos modos, el profesor de la Universidad de Navarra afirmó que "hay que desterrar de inicio la idea de que el sentido del humor consiste en preparar clases graciosas, divertidas, ruidosamente chistosas. El signo típico del sentido del humor es la simple sonrisa: un gesto suave, tenue, amable, que se caracteriza por esponjar el ánimo". Además, insistió en que "éste no es el método único y exclusivo para utilizar todos los días y a todas horas en clase. Resulta tremendamente motivador en la enseñanza, pero ha de hacerse compatible y complementario con el inevitable reñir o castigar y con el esfuerzo personal del alumno en el aprendizaje".

Versión para imprimir