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03/03/2009

“La edad y los problemas de obesidad pueden ser determinantes en las lesiones por accidente de tráfico”

Jeff Crandall, uno de los mayores expertos mundiales en biomecánica del impacto, participa en un curso en la Universidad de Navarra

Jeff Crandall.
Foto: Manuel Castells

Según Jeff Crandall, uno de los mayores expertos del mundo en biomecánica del impacto aplicada a accidentes de tráfico, tanto la edad como los problemas de obesidad pueden ser determinantes en las lesiones producidas a causa del choque de un vehículo. Así lo afirmó hoy durante un curso sobre la materia que se imparte en la Universidad de Navarra.

El ingeniero norteamericano, director del Center for Applied Biomechanics de la Universidad de Virginia, recordó que a pesar de que la obesidad se ha considerado protectora en impactos laterales, “hemos demostrado que, al haber más masa, a la misma velocidad se produce mayor fuerza en el impacto; y además, provoca que el cinturón, pensado para ir ajustado a la pelvis, se suba por encima del estómago y deje más desprotegidas las zonas blandas del cuerpo”.

Asimismo, el especialista añadió que algunas dolencias asociadas a la obesidad -como enfermedades cardiovasculares, diabetes o alta presión sanguínea- conllevan complicaciones posteriores, “y dificultan las tareas de liberación del cuerpo atrapado en el vehículo”, aclaró.

Respecto a la edad, Jeff Crandall aseguró que el cuerpo humano no responde igual a los impactos: “De hecho, los jóvenes casi siempre mueren en accidentes por exceso de velocidad y por no llevar puesto el cinturón de seguridad. En cambio, los mayores cumplen todas las reglas y, a pesar de eso, fallecen en golpes a una velocidad muy inferior”.


Un maniquí de 250.000 dólares

En el marco del curso, organizado por el European Center for Injury Prevention de la Universidad de Navarra, Jeff Crandall habló de la evolución de su disciplina desde el uso de los primeros maniquís de pruebas de choque (dummies) en los años 70. En este sentido, subrayó que la gran revolución de los últimos años consiste en la aplicación de modelos matemáticos que permiten multiplicar las variables de edad y talla, y así, las simulaciones son más reales.

Precisamente en estas jornadas el ingeniero se sirve de un dummie de un niño de tres años para mostrar sus 200 canales, con los que se toman distintas referencias; o el material del que están fabricados -acero, vinilo y elastómeros (goma)- y que sumado a los más de 20 años que cuesta desarrollarlos hace que su precio ronde los 250.000 dólares, como detalló Jeff Crandall.

“Su uso”, culminó el experto, “permitirá mejorar las herramientas actuales de protección pasiva, como cinturones, airbags o sistemas de estabilidad; no obstante, resulta prioritario que modifiquemos también nuestro comportamiento, puesto que más del 50% de las lesiones se produce, por ejemplo, por prescindir del cinturón de seguridad”.

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