Los fundamentos de la profesión
Gregorio Quintana, director general de Ida y Vuelta, e Ignasi Rubio, director de Nuevos Proyectos de Plural Entertainment, inauguraron en septiembre la lista de Invitados de esta nueva edición del Mga. Su visita entroncaba con el énfasis que el programa pone estos meses en la escritura de ficción televisiva.
Gregorio Quintana, avalado por una extensa y exitosa trayectoria en el medio televisivo, quiso remontarse al principio: a la necesidad de asentar unos fundamentos sin los cuales no es posible mantenerse en una carrera de fondo como es la profesión del guionista. Una profesión, dijo, en la que no es posible crecer si no se ama el trabajo. Entre otras recomendaciones, Quintana invitó a los alumnos a medir bien los tiempos al asumir responsabilidades, y a conocer en profundidad los distintos equipos que, más allá del guión, hacen posible el relato audiovisual. El máximo responsable de títulos como Los misterios de Laura, Acusados o Motivos personales miró hacia atrás para tener palabras de afecto hacia su maestro Chicho Ibáñez Serrador; y también mirar hacia adelante: concluyó su intervención recordando que la televisión se dispone a afrontar un proceso de cambio decisivo, y es ahí, en el momento de la crisis, donde deben aprovecharse las oportunidades.
Ignasi Rubio tuvo la gentileza de venir al aula del Mga en plena tormenta del affaire
Cheers. Como Quintana, Rubio no quiso centrarse en asuntos técnicos de escritura sino en los aspectos esenciales de la misma. No en el oficio mismo, sino en sus preámbulos, donde está la clave de todo. El guionista de series emblemáticas como Periodistas o Médico de familia subrayó el factor necesario de la ilusión como motor de arranque de los proyectos, y la necesidad de tener que contar algo que merece ser la pena contado. También señaló que para que un proyecto sobresalga debe tener “alma”, y ésta sólo se da si el guionista se siente personalmente involucrado en la escritura. El productor de Cheers y Raquel busca su sitio animó a los alumnos a alejarse de las series de moda, e invitó a utilizar “material real”, a atreverse a enfrentarse con las realidades que a uno vitalmente lo inquietan.
Y como de fundamentos se trataba, tanto Quintana como Rubio mostraron su pasión por los clásicos, más necesarios que tantos manuales de guión. Para su sesión, Rubio partió de las obras de Stevenson, y Quintana recordó que, aunque él vive de la televisión, no hay nada –a no ser una gran composición musical- como volver a Virgilio, Montaigne o los grandes clásicos del XIX.