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| PRESENTACIÓN |
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Con ironía, pero también con un fino y hondo sentido de la realidad, se dice hoy que "el futuro ya no es lo que era". Se apunta a la situación actual de incertidumbre generalizada ante lo venidero. El pasado reciente es rico en sorpresas y novedades inesperadas, que han dejado a las proyecciones de estudios prospectivos -aparentemente científicas- como fabulaciones ilusorias de futuros posibles que se han truncado en presentes nonatos. La incertidumbre no es global o general, sino que incide en las fibras de la cotidianeidad, de la experiencia próxima e inmediata. Las elecciones y decisiones de cada día son afectadas por esa inevitable inseguridad ante un futuro incierto. La dimensión temporal de todo trabajo se nubla en un horizonte brumoso que oculta sus perfiles y relieves. Es posible saber por qué se hacen las cosas; pero es difícil mantener la misma convicción respecto de para qué se hacen. Un centro educativo no puede encerrarse en un pasado y un presente que, por fecundos que sean, pueden clausurar y sofocar su dimensión esencial de orientación al futuro. ¿Cómo abrirse sensatamente al porvenir, con una esperanza fundada en la realidad, ante la incertidumbre que nadie sabe despejar? pensar y planear para el futuro es el quehacer vital del presente de la educación, que se ve amenazado en el día a día por el apremio de las necesidades perentorias. El riesgo es, como también se dice, que lo urgente no deje tiempo para lo importante. Al ocuparse de estas cuestiones, el centro educativo cultiva sus mejores vitualidades y va forjando así, insensiblemente, su propia cultura educativa. Se trata de establecer un verdadero proyecto; un proyecto definido, pero abierto; sólido pero flexible; arduo, pero asequible, que sea capaz de convocar las voluntades en una empresa común, propia y original. Para ello es preciso reflexionar sobre la realidad actual y pretérita -"original" significa referencia al origen- encarando valientemente el futuro. Esta tarea incumbe a cada centro educativo en singular pues el origen es diverso en cada uno y el futuro depende de decisiones libres y, por tanto, particulares, propias de cada individuo o institución. Al final se vivencia el verso de T. S. Elliot, quien, al contemplar el tráfico ordenado de una gran ciudad, sentenciaba: "Sí; pero diez mil policías dirigiendo el tráfico no pueden decirte ni de dónde vienes ni a dónde vas". Al abordar las XXXª Jornadas de Centros Educativos, el Departamento de Educación de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Navarra pretende ofrecer un espacio cálido y un tiempo sereno para abordar las claves del futuro -raíces de la cultura del centro educativo- mediante el diálogo, que será suscitado por las conferencias-coloquio y las comunicaciones de los participantes. La intención, pues, es proporcionar elementos para responder con seguridad a una demanda bien simple, pero que puede llegar a ser agobiante si no se la afronta: pensemos lo que vamos a hacer. |
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