![]() |
![]() |
3º Curso: |
Moral de la Persona |
| Página de la asignatura Moral de la Persona | Pruebas Presenciales | Orientaciones para el estudio | Indicaciones prácticas para los que cursan la asignatura |
|
Los ejercicios personales sobre
los diferentes temas del Programa que se recogen a continuación tienen como finalidad
ayudar a fijar los contenidos más fundamentales de la asignatura. Se trata siempre de
comentarios de un texto. Las preguntas que aparecen al final de cada texto pretenden tan
sólo facilitar el comentario, introduciendo al alumno en las cuestiones más básicas. No
se trata, por tanto, de responder sin más a las cuestiones que se proponen, sino de
elaborar un comentario personal, del que no debe faltar la consideración de las
cuestiones planteadas por las preguntas referidas. Es conveniente realizar estos trabajos
inmediatamente después de terminar el estudio y los ejercicios de comprobación. Los trabajos deben enviarse con tiempo suficiente para que puedan ser valorados por el profesor, y sus indicaciones puedan llegar al alumno con tiempo suficiente para ayudarle en el estudio de la asignatura y en la preparación de la Prueba Presencial. Para presentarse al examen, el alumno deberá realizar un "Trabajo Personal a Distancia" consistente en el análisis y comentario de los dos textos que desee, elegidos entre los que se ofrecen. Cada comentario de texto, sin alargarse en exceso, deberá tener una extensión mínima de dos o tres folios. Comentario de texto 1 (cfr. Tema 1) "La dignidad de la persona humana está enraizada en su creación a imagen y semejanza de Dios; se realiza en su vocación a la bienaventuranza divina. Corresponde al ser humano llegar libremente a esta realización. Por sus actos deliberados, la persona humana se conforma, o no se conforma, al bien prometido por Dios y atestiguado por la conciencia moral. Los seres humanos se edifican a sí mismos y crecen desde el interior: hacen de toda su vida sensible y espiritual un material de su crecimiento. Con la ayuda de la gracia crecen en la virtud, evitan el pecado, y si lo han cometido recurren como el hijo pródigo a la misericordia de Dios nuestro Padre del cielo. Así acceden a la perfección de la caridad" (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1700). Cuestiones
Comentario de texto 2 (cfr. Tema 2) "Cierta mentalidad laicista y otras maneras de pensar que podríamos llamar pietistas, coinciden en no considerar al cristiano como hombre entero y pleno. Para los primeros, las exigencias del Evangelio sofocarían las cualidades humanas; para los otros, la naturaleza caída pondría en peligro la pureza de la fe. El resultado es el mismo: desconocer la hondura de la Encarnación de Cristo, ignorar que el Verbo se hizo carne, hombre, y habitó en medio de nosotros (Beato J. Escrivá de Balaguer, Amigos de Dios, Rialp, Madrid 1977, n.74). Cuestiones
Comentario al texto 3 (cfr. Tema 3) "El hombre prudente se afana por todo lo que es verdaderamente bueno, procurando medirlo todo en cualquier situación y dimensión de su obrar, según el metro del bien moral. Prudente no es como algunos piensan- el que sabe arreglárselas en su vida y sacarle el máximo provecho, sino quien acierta a edificar su vida entera según la voz de la recta conciencia y las exigencias de una moral justa. De este modo, la prudencia viene a ser la clave para que cada hombre realice la tarea fundamental que ha recibido de Dios: tarea que es la perfección del hombre mismo" (Juan Pablo II, Audiencia General, 25.X.1978). Cuestiones
Comentario al texto 4 (cfr. Tema 4) "Pero [el hombre] debe buscar siempre lo que es bueno y justo y discernir la voluntad de Dios expresada en la ley divina. "Para esto, el hombre se esfuerza por interpretar los datos de la experiencia y los signos de los tiempos gracias a la virtud de la prudencia, a los consejos de las personas entendidas y la ayuda del Espíritu Santo y sus dones. "Es la prudencia quien guía directamente el juicio de la conciencia. El hombre prudente decide y ordena su conducta según este juicio. Gracias a esta virtud aplicamos sin error los principios morales a los casos particulares y superamos las dudas sobre el bien que debemos hacer y el mal que debemos evitar" (Catecismo de la Iglesia Católica, nn.1787-1788; 1806). Cuestiones Comentario al texto 5 (cfr. Tema 5) "De todo lo que se posee en esta vida, es el cuerpo lo que más fuertemente encadena al hombre (...) Este cuerpo teme toda clase de sacudidas y molestias, de trabajos y dolores, sin que el hombre comprenda a veces que si se sirve de él bien y con sabiduría- merecerá un día, sin molestia alguna, por voluntad y ley divina, gozar de su resurrección y transformación gloriosas. En cambio, si comprendiendo esto arde enteramente en amor de Dios, ni siquiera temerá la muerte sino que llegará a desearla (...) ¿Qué fortaleza, decidme, puede igualarse a ésta? Pero ¿qué hay de extraño, por otra parte, en que el amor de Dios, animando todas las partes del alma, resista al tirano, al verdugo, al dolor, al cuerpo, al sexo,...?" (San Agustín, De moribus Ecclesiae Catholicae, lib. 1, cap. 24). Cuestiones 1. ¿Es compatible la virtud de la fortaleza con el miedo a los peligros y dificultades? 2. ¿Qué diferencia existe entre temeridad y fortaleza? 3. ¿Cuál es el fundamento último de la virtud de la fortaleza? Comentario al texto 6 (cfr. Tema 6) "La virtud de la fortaleza requiere siempre una superación de la debilidad humana y, sobre todo, del miedo. El hombre, en efecto, por naturaleza teme el peligro, las molestias, los sufrimientos. Por ello, es necesario buscar hombres valientes no solamente en los campos de batalla, sino también en los pasillos de los hospitales o junto al lecho del dolor (...) Deseo rendir homenaje a todos esos valientes desconocidos, a todos los que tienen el valor de decir no o sí cuando esto cuesta, a todos los que dan así un testimonio singular de dignidad humana y de profunda humanidad. Justamente porque son desconocidos merecen un homenaje y una gratitud particular" (Juan Pablo II, Audiencia General, 15.XI.1978). Cuestiones
Comentario al texto 7 (cfr. Tema 7) "Templanza es señorío. No todo lo que experimentamos en el cuerpo y en el alma ha de resolverse a rienda suelta. No todo lo que se puede hacer se debe hacer. Resulta más cómodo dejarse arrastrar por los impulsos que llaman naturales; pero al final de ese camino se encuentra la tristeza, el aislamiento de la propia miseria.(...) Yo quiero considerar los frutos de la templanza, quiero ver al hombre verdaderamente hombre, que no está atado a las cosas que brillan sin valor, como las baratijas que recoge la urraca. Ese hombre sabe prescindir de lo que produce daño a su alma, y se da cuenta de que el sacrificio es sólo aparente: porque al vivir así con sacrificio- se libra de muchas esclavitudes y logra, en lo íntimo de su corazón, saborear todo el amor de Dios. La vida recobra entonces matices que la destemplanza difumina; se está en condiciones de preocuparse por los demás, de compartir lo propio con todos, de dedicarse a tareas grandes. La templanza cría al alma sobria, modesta, comprensiva; le facilita un natural recato que es siempre atractivo, porque se nota en la conducta el señorío de la inteligencia. La templanza no supone limitación, sino grandeza" (Beato J. Escrivá de Balaguer, Amigos de Dios, Rialp, Madrid 1977, n. 84). Cuestiones 1. ¿Cuál es la razón de que "no todo lo que se puede hacer se debe hacer"? 2. ¿Por qué es necesaria la virtud de la templanza? 3. ¿En qué consiste el señorío que es fruto de la virtud de la templanza? Comentario de texto 8 (cfr. Tema 8) "Esta es la función de la templanza: despojarnos del hombre viejo y renovarnos en Dios, es decir, despreciar todos los placeres del cuerpo y las alabanzas humanas y referir todo al amor de las cosas invisibles (...) El hombre moderado encuentra en los dos Testamentos una regla de vida, que le ayuda a comportarse ante esta multitud de bienes caducos y pasajeros, que le envuelven y amenazan cegarle. Es la siguiente: no amar ninguno de esos bienes ni desearlo por sí mismo, sino servirse de ellos según las necesidades y deberes de la vida, con la moderación del que los usa, y no del que los valora demasiado y se ve arrastrado por ellos" (San Agustín, De moribus Ecclesiae Catholicae, lib. I, cap. 21). Cuestiones
Comentario de texto 9 (cfr. Tema 9) "El hombre está llamado al amor y al don de sí en su unidad corpóreo-espiritual. Feminidad y masculinidad son dones complementarios, en cuya virtud la sexualidad humana es parte integrante de la concreta capacidad de amar que Dios ha inscrito en el hombre y la mujer. La sexualidad es un elemento básico de la personalidad; un modo propio de ser, de manifestarse, de comunicarse con los otros, de sentir, expresar y vivir el amor humano (Carta a las Familias, Gratissimam sane, n. 14). Esta capacidad de amar como don de sí tiene, por tanto, su encarnación en el carácter esponsal del cuerpo, en el cual está inscrita la masculinidad y la feminidad de la persona. El cuerpo humano, con su sexo, y con su masculinidad y feminidad visto en el misterio mismo de la creación, es no sólo fuente de fecundidad y de procreación, como en todo el orden natural, sino que incluye desde el principio el atributo esponsalicio, es decir, la capacidad de expresar el amor: ese amor precisamente en el que el hombre-persona se convierte en don y mediante este don- realiza el sentido mismo de su ser y existir (Juan Pablo II, Audiencia General, 16.I.1980). Toda forma de amor tiene siempre esta connotación masculino-femenina" (Consejo Pontificio para la Familia, Sexualidad humana: verdad y significado, n. 10). Cuestiones
Comentario de texto 10 (cfr. Tema 10) "La castidad consiste en el dominio de sí, en la capacidad de orientar el instinto sexual al servicio del amor y de integrarlo en el desarrollo de la persona. Fruto de la gracia de Dios y de nuestra colaboración, la castidad tiende a armonizar los diversos elementos que componen la persona y a superar la debilidad de la naturaleza humana, marcada por el pecado, para que cada uno pueda seguir la vocación a la que Dios lo llame" (Congregación para la Educación Católica, Orientaciones educativas sobre el amor humano, n. 18). Cuestiones
Comentario de texto 11 (cfr. Tema 11) " En este contexto es del todo irrenunciable la educación para la castidad, como virtud que desarrolla la auténtica madurez de la persona y la hace capaz de respetar y promover el significado esponsal del cuerpo. Más aún: los padres cristianos reserven una atención y cuidado especial discerniendo los signos de la llamada de Dios a la educación para la virginidad, como forma suprema del don de uno mismo que constituye el sentido mismo de la sexualidad humana. Por los vínculos estrechos que hay entre la dimensión sexual de la persona y sus valores éticos, esta educación debe llevar a los hijos a conocer y estimar las normas morales como garantía necesaria y preciosa para un crecimiento personal y responsable en la sexualidad humana. Por esto, la Iglesia se opone a un sistema de información sexual separado de los principios morales y tan frecuentemente difundido, el cual no sería más que una introducción a la experiencia del placer y un estímulo que lleva a perder la serenidad, abriendo el camino al vicio desde los años de la inocencia" (Juan Pablo II, Familiaris consortio, n. 37). Cuestiones
Comentario de texto 12 (cfr. Tema 12) "Con frecuencia se pone hoy en duda, o se niega expresamente, la doctrina tradicional según la cual la masturbación constituye un grave desorden moral (..) Tal opinión contradice la doctrina y práctica pastoral de la Iglesia católica. Sea lo que fuere de ciertos argumentos de orden biológico o filosófico de que se sirvieron a veces los teólogos, tanto el Magisterio de la Iglesia, de acuerdo con una tradición constante, como el sentido moral de los fieles, han afirmado sin ninguna duda que la masturbación es un acto intrínseca y gravemente desordenado. La razón principal es que el uso deliberado de la facultad sexual fuera de las relaciones conyugales normales contradice esencialmente a su finalidad, sea cual fuere el motivo que la determine. Le falta, en efecto, la relación sexual requerida por el orden moral; aquella relación que realiza el sentido íntegro de la mutua entrega y de la procreación humana en el contexto del amor verdadero. A esta relación regular se le debe reservar toda actuación deliberada de la sexualidad (...) La psicología moderna ofrece diversos datos válidos y útiles en tema de masturbación para formar un juicio equitativo sobre la responsabilidad moral y para orientar la acción pastoral. Ayuda a ver cómo la inmadurez de la adolescencia, que a veces puede prolongarse más allá de esa edad, el desequilibrio psíquico o el hábito contraído pueden influir sobre la conducta, atenuando el carácter deliberado del acto, y hacer que no haya siempre falta subjetivamente grave. Sin embargo, no se puede presumir como regla general la ausencia de responsabilidad grave. Esto sería desconocer la capacidad moral de las personas" (Congregación para la Doctrina de la Fe, Persona humana, n. 9). Cuestiones
Comentario de texto 13 (cfr. Tema 13) "El hombre está llamado a una plenitud de vida que va más allá de las dimensiones de su existencia, ya que consiste en la participación de la misma vida de Dios. Lo sublime de esta vocación sobrenatural manifiesta la grandeza y el valor de la vida humana incluso en su fase temporal. En efecto, la vida en el tiempo es condición básica, momento inicial y parte integrante de todo proceso unitario de la vida humana. Un proceso, que inesperada e inmerecidamente, es iluminado por la promesa y renovado por el don de la vida divina, que alcanzará su plena realización en la eternidad (cf. 1 Jn 3, 1-2). Al mismo tiempo esta llamada sobrenatural subraya precisamente el carácter relativo de la vida terrena del hombre y de la mujer. En verdad, ésa no es realidad última, sino penúltima; es realidad sagrada, que se nos confía para que la custodiemos con sentido de responsabilidad y la llevemos a perfección en el amor y en el don de nosotros mismos a Dios y a los hermanos" (Juan Pablo II, Evangelium vitae, n. 2). Cuestiones
Comentario de texto 14 (cfr. Tema 14) "El Evangelio de la vida no es exclusivamente para los creyentes: es para todos. El tema de la vida y de su defensa y promoción no es prerrogativa única de los cristianos. Aunque de la fe recibe luz y fuerza extraordinarias, pertenece a toda conciencia humana que aspira a la verdad y está atenta y preocupada por la suerte de la humanidad. En la vida hay seguramente un valor sagrado y religioso, pero de ningún modo interpela sólo a los creyentes: en efecto, se trata de un valor que cada ser humano puede comprender también a la luz de la razón y que, por tanto, afecta necesariamente a todos. Por esto, nuestra acción de pueblo de la vida y para la vida debe ser interpretada de modo justo y acogida con simpatía. Cuando la Iglesia declara que el respeto incondicional del derecho a la vida de toda persona inocente desde a la concepción hasta su muerte natural- es uno de los pilares sobre los que se basa toda sociedad civil, quiere simplemente promover un Estado humano. Un Estado que reconozca, como su deber primario, la defensa de los derechos fundamentales de la persona humana, especialmente de la más débil. El Evangelio de la vida es para la ciudad de los hombres. Trabajar a favor de la vida es contribuir a la renovación de la sociedad mediante la edificación del bien común. En efecto, no es posible construir el bien común sin reconocer y tutelar el derecho a la vida, sobre el que se fundamentan y desarrollan todos los demás derechos inalienables del ser humano. Ni puede tener bases sólidas una sociedad que mientras afirma valores como la dignidad de la persona, la justicia y la paz- se contradice radicalmente aceptando o tolerando las formas más diversas de desprecio y violación de la vida humana, sobre todo si es débil y marginada. Sólo el respeto de la vida puede fundamentar y garantizar los bienes más preciosos y necesarios de la sociedad, como la democracia y la paz" (Juan Pablo II, Evangelium vitae, n. 101). Cuestiones
Comentario de texto 15 (cfr. Tema 15) "Para un correcto juicio moral sobre la eutanasia, es necesario ante todo definirla con claridad. Por eutanasia en sentido verdadero y propio se debe entender una acción o una omisión que por su naturaleza y en la intención causa la muerte, con el fin de eliminar cualquier dolor. La eutanasia se sitúa, pues, en el nivel de las intenciones o de los métodos usados. De ella debe distinguirse la decisión de renunciar al llamado ensañamiento terapéutico, o sea, ciertas intervenciones médicas ya no adecuadas a la situación real del enfermo, por ser desproporcionadas a los resultados que se podrían esperar, o bien por ser demasiado gravosas para él o su familia. En estas situaciones, cuando la muerte se prevé inminente e inevitable, se puede en conciencia renunciar a unos tratamientos que procurarían únicamente una prolongación precaria y penosa de la existencia, sin interrumpir sin embargo las curas normales debidas al enfermo en casos similares". Ciertamente existe la obligación moral de curarse y hacerse curar, pero esta obligación se debe valorar según las situaciones concretas; es decir, hay que examinar si los medios terapéuticos a disposición son objetivamente proporcionados a las perspectivas de mejora. La renuncia a medios extraordinarios o desproporcionados no equivale al suicidio o la eutanasia; expresa más bien la aceptación de la condición humana ante la muerte. En la medicina moderna van teniendo auge los llamados cuidados paliativos, destinados a hacer más soportable el sufrimiento en la fase final de la enfermedad y, al mismo tiempo, asegurar al paciente un acompañamiento humano adecuado (...) Ya Pío XII afirmó que es lícito suprimir el dolor por medio de narcóticos, a pesar de tener como consecuencia limitar la conciencia y abreviar la vida, si no hay otros medios y si, en tales circunstancias, ello no impide el cumplimiento de otros deberes religiosos y morales. En efecto, en este caso no se quiere ni se busca la muerte, aunque por motivos razonables se corra ese riesgo. Simplemente se pretende mitigar el dolor de manera eficaz, recurriendo a los analgésicos puestos a disposición por la medicina. Sin embargo, no es lícito privar al moribundo de la conciencia propia sin grave motivo: acercándose a la muerte, los hombres deben estar en condiciones de poder cumplir sus obligaciones morales y familiares, sobre todo, deben poderse preparar con plena conciencia al encuentro definitivo con Dios" (Juan Pablo II, Evangelium vitae, n. 65). Cuestiones
No deje de acudir a su Profesor-tutor si encuentra dudas o dificultades al plantearse estos Trabajos. |
| Los
exámenes se celebrarán en las fechas fijadas en el calendario del Instituto y tendrán
una duración de dos horas. La prueba será escrita y constará de dos partes:
|
Unidad didáctica 1: La Moral de la persona Tema 1: La moral cristiana, moral de la persona El hombre responde a la vocación para la que ha sido creado (la filiación adoptiva divina) cuando, a través de la vida moral, vive de acuerdo con su dignidad personal. Pero ¿qué noción de "persona" es la adecuada? Y también: ¿qué alcance debe darse a la dignidad o bien de la persona como referente o norma del obrar moral? (Texto base 1, pp. 55-67).
1.¿Qué noción de persona es la adecuada para fundar la dignidad personal como referente ético fundamental? 2. ¿Cuál es la razón de que la vida corporal participe de la dignidad personal? 3. ¿Qué se quiere afirmar que respetar la dignidad humana ha de ser siempre un criterio ético fundamental? Tema 2: Dimensión teologal y ética de la vida cristiana: las virtudes Una vez determinada la calidad moral del comportamiento humano sobre la base de la dignidad personal, se considera aquí la manera en que la persona hace que ese comportamiento responda al bien de su dignidad. Es, de alguna manera, el tema de las virtudes en la configuración de la vida cristiana (Texto base 2: pp.170-178; Texto base 1: pp.169-172;202-208).
1. ¿Por qué son necesarias las virtudes en la vida cristiana? 2. ¿Qué relación se da, en el cristiano, entre las virtudes morales y teologales? 3. ¿ Puede decirse con verdad que, aunque las virtudes que se dan en los pecadores no son vicios, tampoco son virtudes en sentido pleno? ¿Por qué? Unidad didáctica 2: La virtud de la prudencia Tema 3: Centralidad de la prudencia en la vida moral El estudio de esta virtud se hace de manera detallada en la asignatura de Teología Moral Fundamental. Por eso, dando por supuesto el conocimiento de sus elementos y características más principales (Texto base 1: pp.173-174; 272-274), se estudia aquí la función que desempeña como virtud de la que depende la rectitud de la entera vida personal (Texto base 3: pp.33-34; 37-82;191-195).
1. ¿Cuál es el sentido fundamental de la prudencia en la vida moral? 2. ¿Qué exigencias más principales presenta la virtud de la prudencia? 3. ¿Qué se quiere afirmar cuando se dice que la prudencia es la forma de las demás virtudes? Tema 4: Prudencia y conciencia: la personalización de los valores morales Si la realización del bien presupone el conocimiento de la realidad (Texto base 3: pp. 40-58) y, por otra parte, ese conocimiento no basta para que el obrar moral sea prudente (Texto base 3: pp.64-68), una cuestión que se plantea es: ¿de qué depende que ese conocimiento se "imponga" como norma? (Texto base 3: pp. 44-50). Y también: ¿de qué manera la prudencia guía inmediatamente ese juicio de la conciencia?
1. ¿Cuál es la razón de la estrecha relación existente entre la prudencia y la verdad? 2. ¿Por qué el saber moral no es suficiente para que el obrar sea prudente? 3. ¿De qué manera la prudencia contribuye a que el juicio de la conciencia sea recto? Unidad didáctica 3: La virtud de la fortaleza Tema 5: La fortaleza como empeño en la realización del bien Para perseverar en la búsqueda y adhesión al bien por encima de las dificultades que se puedan presentar, el hombre necesita de la fortaleza. Gracias a ella La fortaleza se siente libre, con el dominio de sí para actuar responsablemente. Cuál es la naturaleza de esta virtud (Texto base 3: pp. 190-193) y de qué manera ejerce su influencia en la vida moral (Texto base 3: pp. 197-206) es lo que se considera en este tema.
1. ¿Se puede decir que la fortaleza es ausencia de miedo? ¿Por qué? 2. ¿Qué sentido debe darse a la afirmación de que el acto más propio de la fortaleza es el "resistir"? Tema 6: La fortaleza, virtud de la vida ordinaria Dado que la adhesión al bien es propio de la virtud de la fortaleza (Texto base 3: pp. 200-201), la disposición para el martirio ha de ser necesariamente componente esencial de la vida cristiana (Texto base 3: pp.184-189). Por eso mismo la paciencia es ingrediente necesario del comportamiento moral del cristiano (Texto base 3: pp. 201-206)
1. ¿El martirio es consecuencia del desprecio a la vida? 2. ¿ Se puede definir a la paciencia como la aceptación sin más del mal? 3. ¿Cuál es la razón de que, en ocasiones, la virtud de la fortaleza haya venido a resultar incomprensible en la actualidad? Unidad didáctica 4: La virtud de la templanza Tema 7: La templanza como rectitud interior de la persona Como en los temas anteriores, una vez supuestos los conocimientos más básicos sobre la naturaleza, actos, etc. de la virtud de la templanza (Texto base 1: pp. 175; 273-174) estudiados en T. Moral Fundamental, en este tema se considera sobre todo la función que desarrolla esta virtud en la realización de la persona (Texto base 3: pp.224-230).
1. ¿Cuál es el sentido que debe darse al término "moderar" cuando se dice que es propio de la templanza moderar los apetitos y deseos? 2. ¿Cuál es la finalidad principal de la templanza en relación con la persona? 3. ¿Qué se quiere decir cuando se dice que la templanza es "autoconservación desprendida"? Tema 8: La responsabilidad de la persona en el uso de los bienes La consideración de la virtud de la templanza ha de tener en cuenta la relación de la persona con los bienes tanto materiales como espirituales, con cuanto esa relación implica de libertad y señorío en el uso de los mismos. Siendo realidades en sí buenas, como creadas por Dios, ha de tenerse siempre presente el desorden que en ellas ha producido el pecado y, en consecuencia, la necesidad de la templanza (la ascesis, la mortificación, etc.) (Texto base 3: pp. 267-293).
1. ¿Por qué va contra la templanza el afán desmesurado de saber? 2. ¿Se puede decir que el ayuno es un deber exigido por la ley natural? ¿En qué sentido? 3. ¿Por qué se puede hablar de la humildad como de la forma fundamental de la templanza? Unidad didáctica 5: La virtud de la castidad Tema 9: Persona y sexualidad: el valor y sentido de la sexualidad humana Sentado como principio que la valoración adecuada de la sexualidad humana requiere considerarla siempre en relación con la estructura de la persona humana (Texto base 1: pp.329-332), se considera después cuál es su significado o sentido: si tiene varios; cómo se relacionan; de que manera sirven para la realización de la persona (Texto base 1: pp. 327-328; 352-355).
1. ¿Se pueden identificar sexualidad y genitalidad? 2. ¿Qué se quiere decir cuando se afirma que la sexualidad pertenece al "ser" de la persona humana? 3. ¿Está la sexualidad al servicio del amor? 4. ¿Son separables en el ejercicio de la sexualidad la dimensión unitiva y procreadora? Tema 10: La virtud de la castidad, integración de la sexualidad en el bien de la persona Aunque la sexualidad es un bien (Texto base 3: pp. 231-234), después del pecado cuesta trabajo vivir ese bien de manera ordenada. En qué consiste esa ordenación y cómo se lleva a cabo es lo que se trata en este tema sobre la virtud de la castidad (Texto base 3: pp. 234-259).
1. ¿Qué sentido tiene "orden de la razón" referido a la sexualidad? 2. ¿Se puede identificar "orden de la razón" con espiritualismo? 3. ¿Por qué la castidad es requisito necesario para apreciar la belleza corporal? Tema 11: La educación sexual, educación para la castidad Una vez que se ha visto cómo tiene lugar la integración de la sexualidad en el bien de la persona por la virtud de la castidad, se trata ahora de considerar los medios para vivir esta virtud. Es el tema de la educación de la sexualidad (Texto base 1: pp. 345-347).
1. ¿Por qué es necesaria la educación sexual? 2. ¿Por qué la verdadera educación sexual no se puede reducir a dar información? 3. Señalar los principales medios naturales y sobrenaturales para vivir la virtud de la castidad. Tema 12: Las desviaciones inmorales de la sexualidad (los pecados contra la castidad) Objetivo de este tema no sólo es hablar de las conductas contrarias al bien de la sexualidad sino, sobre todo, mostrar los motivos o el por qué de su inmoralidad (Texto base 1: pp. 348-367). Es, en el fondo, otra manera de subrayar el valor de la castidad en la realización personal.
1. ¿Por qué la lujuria es cerrazón a la verdad? 2. ¿Por qué la masturbación es siempre un desorden moral objetivamente grave? 3. ¿Según la ley natural qué calificación moral hay que hacer de las relaciones homosexuales? Unidad didáctica 6: La vida humana y la integridad corporal Tema 13: El sentido y valor de la vida humana Sentado que la vida humana tiene un sentido y que su realización ha sido confiada al hombre (Texto base 1: pp.16-18, 275-277), se considera aquí con mayor detenimiento el valor y sentido de esa vida en orden a fundamentar las consecuencias morales que comporta (Texto base 1: pp. 275- 284).
1. ¿Cuál es la razón última del valor de la vida corporal? 2. Señalar alguna característica de la valoración moderna de la vida corporal. 3. ¿La vida terrestre es el bien más absoluto del hombre? Tema 14: El cuidado de la salud y la vida corporal Se contemplan aquí algunas de los cuidados que, como exigencias de la dignidad de la vida humana, el hombre ha de observar en relación consigo mismo: el cuidado de la salud (positivamente) y la evitación de lo que pueda dañarla (negativamente) (Texto base 1: pp. 292-303).
1. ¿El deber de cuidar la salud comporta la obligación de emplear medios desproporcionados o extraordinarios para conservarla? 2. ¿Puede el hombre exponerse al peligro de dañar su propia vida? Señalar las condiciones para ello. 3. ¿Qué sentido debe darse, para que sea moralmente correcto, a la expresión "derecho a morir con dignidad"? Tema 15. El cuidado de la salud y la vida en situaciones particulares Por la peculiaridad (precariedad con que se manifiesta la vida) así como por la "justificación" que en la actualidad se pretende dar a algunos atentados contra la vida (se presentan como "derechos democráticos), se aborda aquí más detenidamente el cuidado de la vida en dos fases fundamentales: el inicio y el período terminal (Texto base 1: pp. 288-294; 355-357).
1. ¿Desde cuándo el embrión puede ser considerado como humano? 2. ¿Por qué es moralmente ilícita la procreación artificial? 3. Definir el así llamado "encarnizamiento terapéutico". |