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3º Curso: |
Eclesiología |
| Página de la asignatura Eclesiología | Pruebas Presenciales | Orientaciones para el estudio | Indicaciones prácticas para los que cursan la asignatura |
| Para presentarse a la Prueba Presencial es preciso haber enviado
al profesor de la asignatura al menos uno de los Trabajos Personales que a continuación
se proponen. El alumno elegirá el que desee y lo enviará con tiempo suficiente para que
el profesor lo valore y pueda hacer las indicaciones oportunas para mejorar el trabajo y
ayudar con sus orientaciones al estudio personal. Los trabajos que se proponen corresponde, cada uno, a una de las Unidades Didácticas, y consisten en el resumen y comentario de algunas lecturas. Estos trabajos sintéticos no deberán superar las cinco páginas. Sobre la Unidad Didáctica 1 Infórmese en la T. Dogmática de Schmaus, t. IV, cit. en la Bibliografía complementaria, sobre la cuestión de la fundación de la Iglesia por Jesús. Sobre la Unidad Didáctica 2 Lea las cartas de San Ignacio de Antioquía (en Ruiz Bueno, Daniel (tr.), Padres Apostólicos, Biblioteca de Autores Cristianos 65, Madrid, varias ediciones) y comente las ideas principales referentes a los temas que nos ocupan. Sobre la Unidad Didáctica 3 Infórmese en la T. Dogmática de Schmaus, t. IV, cit. en la Bibliografía complementaria, y comente la doctrina de J. A. Möhler sobre el Espíritu Santo en la Iglesia. Sobre la Unidad Didáctica 4 Haga un comentario de la Carta apost. en forma de motu proprio Apostolos suos sobre las Conferencias episcopales. Hay muchas ediciones de este documento. También se encuentra en: http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/motu_proprio/index_sp.htm Sobre la Unidad Didáctica 5 Lea la Exh. apost. Christifideles laici (1988), y comente los números que le parecen principales en referencia al Tema 13. Hay muchas ediciones de este documento y también se encuentra en: http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/apost_exhortations/index_sp.htm
No deje de acudir a su Profesor-tutor si encuentra dudas o dificultades al plantearse estos Trabajos. |
| Los exámenes se celebrarán en las fechas fijadas en el
calendario del Instituto. La prueba será escrita y tendrán una duración de dos
horas. Se propondrán tres temas amplios, de entre los epígrafes del programa, y el alumno elegirá y desarrollará dos de ellos. |
| La asignatura se articula del
siguiente modo. Estudiamos, primero, el origen de la Iglesia en Jesucristo y el Espíritu
Santo (Unidad 1). Aquí tiene especial interés advertir el origen de la Iglesia en el
plan divino de salvación, su origen en la historia a partir del amor intratrinitario. Por
ello, hemos de comenzar por acudir a la fuente de la Sagrada Escritura, como testimonio de
fe de la Iglesia dotado de autenticidad, normatividad y universalidad.
Las bases escriturísticas son leídas en el interior del proceso histórico de interpretación que constituye la Tradición. La Unidad 2 recoge esta autocomprensión a partir de los testimonios de los Padres y la teología de la Iglesia en la historia. Luego, abordamos la naturaleza de la Iglesia como comunión de los hombres con el Padre por Cristo en el Espíritu Santo, y de los hombres entre sí, lo que permite hablar de una misma y única Iglesia realizada en cuanto a su esencia profunda ("res") en diversas fases o situaciones (Unidad 3). Es el "misterio" de divinización de los Padres griegos; del "Cristo Total" de san Agustín, o de la "communio comprehensorum et viatorum" de Santo Tomás. Todo ello siguiendo el hilo de las imágenes bíblicas que nos revelan el "misterio" de la Iglesia. Analizaremos la manera de realizarse esta comunión en la fase terrestre de la Iglesia, con su peculiar estatuto ("sacramentum") (Unidad 4). Esta fase tiene de específico el hecho de ser una estructura sacramental y visible al servicio del acceso del hombre al misterio de comunión. Aquí tendrán su lugar orgánico las cuestiones sobre las propiedades o notas de la Iglesia, la jerarquía, los miembros de la Iglesia, etc. En fin, trataremos de la misión (Unidad 5). La Iglesia peregrinante es "misionera por naturaleza". Hay que entender la Iglesia desde la misión que recibió y recibe del Señor, como repercusión en la historia del "envío" del Hijo y del Espíritu Santo. El fin de la Iglesia la gloria de Dios y la salvación del hombre determina su misión, es decir, los medios en orden a ese fin. La proclamación del Evangelio, la celebración de la fe, la expansión misionera, su relación con el mundo al que se dirige, etc., tienen aquí su lugar propio. Como es natural, se recomienda leer siempre los números de la Const. dogm. Lumen gentium que afectan a los temas que se van estudiando, y que aparecen citados en el Texto-base. Algunas sugerencias prácticas para el estudio de los Temas:
Unidad Didáctica 1: La Iglesia en la Sagrada Escritura El origen de la Iglesia se revela en la sagrada Escritura como iniciativa trinitaria, anunciada y preparada en la historia bíblica, que culmina en Cristo y en sus actos redentores y fundacionales, que tienen su acabamiento en la misión del Espíritu Santo. Estudiaremos, primero, Tema 1, la preparación y prefiguración de la Iglesia en la historia de la salvación, principalmente en la constitución del Pueblo de Dios en el Antiguo Testamento. Después, Tema 2, veremos el origen de la Iglesia a partir de la predicación del Reino por Jesús y de los actos de Cristo -que suponen un "proceso fundacional"-, así como la experiencia de la Iglesia apostólica de su naturaleza como comunidad de discípulos convocados por el Señor. Conviene poner atención en que la fundación de la Iglesia por Jesús tiene unas características muy propias que permiten deshacer posibles equívocos acerca de la voluntad de Jesús sobre su Iglesia (merece la pena leer esta cuestión en los "Temas selectos de Eclesiología" mencionados en la Bibliografía). Bibliografía Tema 1 Faynel I, pp. 23-48; CEC nn. 758-762; Bouyer, pp. 211-284 Tema 2 Faynel I, pp. 49-143; CEC nn. 763-769; 748-757, Bouyer, pp. 285-325 Ejercicios de autocomprobación
Unidad Didáctica 2: La Iglesia en los Padres y en la historia de la Teología En las primeras generaciones cristianas no encontramos lo que propiamente se entiende por teología científica en el sentido actual. Ellos vivían de la fe, la enseñaban, la extendían. Los Padres son ante todo "testigos". Viviendo su vida en la Iglesia, y a partir de problemas concretos, es como fueron descubriendo los trazos generales de una "teología" de la Iglesia, enraizada en la tradición originaria y normativa de los Apóstoles (Tema 3). El legado de los Padres pasará a la reflexión teológica, incipiente al inicio y vigorosa finalmente con los grandes escolásticos, que aplicarán el método teológico a ese patrimonio. Los avatares de la historia harán aparecer posteriormente acentuaciones y problemáticas nuevas, y será necesario para enfocar debidamente las soluciones el conocimiento de la historia de las cuestiones teológicas que se planteaban. Se comprenderá, en fin, por qué se ha denominado al siglo XX el "siglo de la Iglesia", y se valorará la trascendencia del Concilio Vaticano II para la necesaria renovación eclesiológica (Tema 4). Bibliografía Tema 3 Faynel I, pp. 143-195; Bouyer, pp. 17-36 Tema 4 Faynel I, pp. 196- 222; Bouyer, pp. 67-175; 189-205 Ejercicios de autocomprobación
Unidad Didáctica 3: El misterio de la Iglesia El patrimonio adquirido con el estudio del origen de la Iglesia en la Sagrada Escritura, junto con la profundización ofrecida por los Padres, permite ya abordar la naturaleza de la Iglesia a la luz de su origen: si su origen está en Dios Trino, entonces su esencia íntima habrá que comprenderla desde la impronta que el misterio trinitario graba en el ser de la Iglesia, y en su existencia permanente, a través de la doble misión del Hijo y del Espíritu Santo. De otra parte, esta formalización teológica ha de hacerse a partir de la Revelación, que en el caso de la Iglesia, nos habla de ella con imágenes simbólicas, algunas especialmente reveladoras de su ser (Temas 5, 6, 7). Intentamos describir así el "misterio" de la Iglesia, de la única Iglesia que realiza su esencia en formas o fases diversas. Se trata, por tanto, de la única comunión de los hombres con Dios Padre, por el Hijo en el Espíritu Santo, según regímenes distintos (Tema 8). Bibliografía Temas 5 y 6 Const. dogmática Lumen gentium, nn. 2-7.9; Faynel I, pp. 225-263; 375-376; CEC nn. 772-773; 781-782; 787-796; Bouyer, pp. 333-364 Tema 7 Const. dogmática Lumen gentium, n. 7; Faynel I, pp. 264-277; CEC nn. 797-798 Tema 8 Const. dogmática Lumen gentium, nn. 48-69; Faynel I, pp. 280-286; Faynel II, pp. 282-299; CEC nn. 946-972 Ejercicios de autocomprobación
Unidad Didáctica 4: La estructura de la Iglesia peregrina A partir de este momento concentramos la atención en la Iglesia peregrinante, histórica y concreta, en su intrínseca relación con la comunión de gracia. Aquí adquiere protagonismo la idea de "sacramentalidad de la Iglesia": la Iglesia, como sacramento de salvación, pone de relieve su íntima unión con Cristo, de quien proviene la salvación, a la vez que su diferencia, pues la Iglesia no es Cristo mismo, sino su "instrumento". La Iglesia recibe la salvación (es fruto de la salvación, de la iniciativa y el don de Dios), pero esa misma comunidad de salvación, es a la vez institución salvífica, instrumentum salutis (medio de salvación). Es importante captar que la Iglesia en la tierra es necesaria, aunque provisional, para la comunión de los hombres con Dios y entre sí, que ya aquí se incoa y crece y será definitiva en el cielo. Veremos, por tanto, con qué propiedades o notas (Tema 9), ha constituido Cristo a su Iglesia como signo e instrumento de salvación, en analogía con el misterio de la Encarnación. Interesa advertir en qué sentido coexiste la santidad esencial de la Iglesia con el pecado de sus miembros. Se aborda después la necesidad y formas de "incorporarse" a esta Iglesia, que "significa" y "realiza" -Cristo en ella por su Espíritu- la salvación (Tema 10). Dentro de este tema tiene especial relevancia la cuestión de "la Iglesia necesaria para la salvación" y en qué sentido hay que entender este principio. Interesa conocer los fundamentos teológicos, o principios católicos del ecumenismo (puede consultarse un buen comentario del Decr. Unitatis redintegratio en G. Thils, El Decreto de Ecumenismo, Desclée, Bilbao 1968). La Iglesia es un "signo" que consta de una estructura y elementos divinamente determinados. Ante todo, la Iglesia es una comunidad sacerdotal orgánicamente estructurada por el sacerdocio común y el sacerdocio ministerial. El Bautismo (y la Confirmación) confiere la condición básica de "fiel cristiano" (cuyo contenido es el sacerdocio común) y, en el interior de la comunidad de los discípulos, el sacramento del Orden sostiene el sacerdocio ministerial al servicio de los demás fieles. El Espíritu Santo, además, llama a caminos particulares y servicios en la Iglesia (Tema 11). Conviene fijarse en lo propio de las vocaciones y ministerios principales en la Iglesia (laicado, vida religiosa, sacerdocio ministerial). Es oportuno recordar que toda diferenciación en la Iglesia por razón de vocación, ministerio o carisma es siempre ulterior a la radical condición bautismal que implica la llamada a la plenitud de la vida en Cristo. Son también diferentes maneras de realizar la única misión de la Iglesia, común a todo cristiano. Analizaremos detenidamente a continuación el elemento ministerial en la Iglesia, su fundamento, articulación y misión (Tema 12). Estos apartados son clásicos en la reflexión eclesiológica. Especial interés (y cierta novedad) tiene, en cambio, la relación entre Iglesia universal e Iglesias particulares, es decir, la Iglesia en cuanto Comunión de Iglesias particulares. Aconsejamos para esta cuestión la lectura detenida de la Carta Communionis notio citada en la Bibliografía. Conviene comprender bien la simultánea afirmación de la "prioridad" de la Iglesia universal con la "recíproca inmanencia la de Iglesia universal e Iglesias particulares. Bibliografía Tema 9 Const. dogmática Lumen gentium, nn. 39-42; Faynel I, pp. 305-318; Faynel II, pp. 41-50; CEC nn. 811-816; 823-831; 857-865; Bouyer, pp. 599-647; Rodríguez, pp. 20-25; 98-134 Tema 10 Const. dogmática Lumen gentium, n. 8.13-17; Faynel I, pp. 287-304; Faynel II, pp. 51-78; CEC nn. 770-771; 774-776; 817-822; 836-848; Rodríguez, pp. 20-96; 144-165; CDF, Decl. Mysterium Ecclesiae, cap. 1; Carta Communionis notio, nn. 17-18 Tema 11 Const. dogmática Lumen gentium, nn. 10-12.30-38.43-47; Faynel I, pp. 366-374; CEC nn.783-786; 799-801; 871-879; 897-933; Rodríguez, pp. 173-217; CDF, Decl. Mysterium Ecclesiae, cap. 6; Juan Pablo II, Exh. Apost. Christifideles laici, n. 15 Tema 12 Const. dogmática Lumen gentium, nn. 18-29; Faynel I, pp. 319-363; CEC nn. 832-835; 880-887; Bouyer, pp. 371-518; Rodríguez, pp. 229-248; CDF, Carta Communionis notio, especialmente nn. 7-10 Ejercicios de autocomprobación
Unidad Didáctica 5: La misión de la Iglesia Jesús es el enviado del Padre, que a su vez envía a los Apóstoles y a la Iglesia para la difusión de su palabra junto con los medios de salvación. La misión de la Iglesia no puede entenderse sino en continuidad con la misión de Cristo mismo. La Iglesia "predicando el evangelio, mueve a los oyentes a la fe y a la confesión de la fe, los dispone para el bautismo, los arranca de la servidumbre del pecado y los incorpora a Cristo" (LG 17). La Iglesia debe llevar adelante la misión, porque es, en la tierra, sacramento universal de salvación. Es importante advertir que la misión de la Iglesia forma parte y es expresión de la voluntad salvífica universal de Dios. La Iglesia no tiene otra palabra que la Palabra, Cristo mismo, que se hace sacramentalmente presente, con toda su trascendencia salvífica para la humanidad entera. La predicación del Evangelio tiene, además, consecuencias para el desarrollo de la humanidad. No cabe separar la Const. Gaudium et spes y el Decr. Ad gentes del Concilio Vaticano II. Bibliografía Tema 13 Faynel II, pp. 20-39; 79-135; CEC nn. 849-856; 888-896; Bouyer, pp. 567-593, CDF, Decl. Mysterium Ecclesiae, cap. 2-5. Ejercicios de autocomprobación
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