![]() |
| Página de la Asignatura Cristología |
Ejercicios de Autocomprobación | Orientaciones para el estudio | Indicaciones Prácticas para los que cursan la Asignatura |
A lo largo del curso se realizará un Trabajo Personal de dos partes:
No deje de acudir a su Profesor-tutor si encuentra dudas o dificultades al plantearse estos Trabajos. |
L os exámenes se celebrarán en las fechas fijadas en el calendario del Instituto y tendrán una duración de dos horas.Será una prueba escrita que constará de:
En la nota final se tendrá en cuenta también la calificación de los trabajos a distancia |
Para acceder al ejercicio de cada Tema,
|
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
Aunque se conozcan muchas cosas sobre Jesucristo no puede darse por supuesto que se conoce ya suficientemente la asignatura. No se trata simplemente de saber algunas cosas sobre Nuestro Señor, sino de conocer en forma sistemática y ordenada las cuestiones más importantes de la cristología y de la soteriología, tanto desde el punto de vista bíblico, como desde el punto de vista histórico y sistemático. A este respecto es necesario tener presente que se sigue cumpliendo en Nuestro Señor la profecía de que Él sería signo de contradicción (cfr Lc 2, 34). El debate en torno a Cristo comenzó en el siglo primero; encuentra un punto álgido en los siglos IV-VII; y, tras unos siglos de relativa paz, vuelve a surgir con fuerza en el siglo XVIII y dura hasta nuestros días. Esto obliga al estudioso de esta asignatura a tener presentes muchos cuestiones y a interesarse por muy diversos campos, sin quedarse limitado a uno de ellos. Como norma general se recomienda comenzar el estudio de cada unidad didáctica leyendo atentamente las orientaciones que se ofrecen para cada una de ellas. En cada unidad, aunque en forma sucinta, se enumeran no sólo las coordenadas en que se sitúa, sino también se sugieren algunos medios bibliográficos que faciliten su comprensión. Estas unidades se cierran con unas cuestiones de autocomprobación. Se trata de preguntas que exigen pensar para dar con una respuesta adecuada. Al final de esta Guía se pueden encontrar unas pistas que ayuden a buscar las respuestas. Como es obvio, este sistema no daría los frutos apetecidos, si esas respuestas se viesen antes de haber pensado y elaborado las propias respuestas. El sistema más conveniente es poner por escrito las propias respuestas y cotejarlas después con las que se ofrecen en la Guía; si son distintas, pensar en qué se apoyan las respuestas que se ofrecen en la Guía y acudir si es preciso al lugar correspondiente del Texto base. Unidad Didáctica 1: Cuestiones Introductorias Las cuestiones introductorias de la Cristología son muy variadas y abarcan diversos campos. Algunas de ellas ya se vieron en el tema 9 de la Teología Fundamental. Así, por ejemplo, la distinción entre el Jesús histórico y el Cristo de la fe. Ahora esta cuestión se ve en el contexto de la Cristología. En efecto, puesto que creemos que el Jesús de la historia y el Cristo de la fe son la misma Persona, cuando se plantea sobre qué recae nuestro estudio afirmamos que nos interesa el misterio de Cristo en su conjunto.El Tema 1 se inicia, pues, dando por supuesta la unidad entre el Jesús histórico y el Cristo de la fe. Se afirma también otra unidad: la que existe entre el misterio del ser personal de Cristo y su vocación de salvador. Cristología y soteriología son por ello dos aspectos de un mismo misterio, que deben estudiarse unidos. Hay otra unidad de la que no se puede prescindir: la que existe entre el tratado de Dios y el tratado de Cristo. En efecto, creer que Jesús es el Hijo del Padre, comporta creer en el misterio íntimo de Dios, es decir, creer en el misterio trinitario. El Tema termina situando la Cristología en su perspectiva eclesiológica. El Tema 2 se dedica en gran parte a la cuestión ya esbozada en el Tema primero sobre las relaciones entre el Jesús histórico y el Cristo de la fe. Se trata de una cuestión importante que es necesario conocer, pues precisamente porque confesamos que Jesús es Dios y hombre verdadero, la Cristología no puede prescindir de las cuestiones históricas. El Tema concluye con el análisis de los dos modos de acceder al misterio de Cristo: partiendo de su divinidad y "descendiendo" hasta la humanidad (cristología descendente), o partiendo de la humanidad y ascendiendo hasta la divinidad (cristología ascendente). El Tema 3 es una introducción a las cuestiones soteriológicas. Comienza insistiendo en que la salvación de los hombres es una iniciativa del Dios de la Alianza. Esta iniciativa de Dios Padre en la historia de la salvación es el marco adecuado para situar la obra redentora de Cristo. La salvación tiene lugar por medio de la obediencia de Cristo, que es el nuevo Adán. Se trata de un tema nuclear, en el que es necesario tener presentes al mismo tiempo muchas verdades teológicas. De ahí que se aconseje vivamente la lectura del Documento de la Comisión Teológica Internacional sobre el misterio de la Redención (1994). Bibliografía Comisión Teológica Internacional, Cuestiones selectas sobre Dios redentor (1994) Ocáriz, F., Mateo-Seco, L.F., Riestra, J.A., El misterio de Jesucristo, cit., 19-54. Ejercicios de autocomprobación 1. ¿Cuál es la radical novedad de la religión cristiana respecto a las demás religiones? 2. ¿Por qué Cristo ocupa el centro de la dogmática cristiana? Razone la respuesta y deduzca sus consecuencias. 3. ¿Qué se entiende por Jesús de la historia y Cristo de la fe? 4. ¿Se puede afirmar con rigor y con veracidad que el Jesús de la historia es el Cristo de la fe? 5. ¿Se puede identificar el binomio «cristología desde abajo y desde arriba» con el de «cristología ascendente y cristología descendente»? 6. El texto paulino: «Cuando llegó la plenitud de los tiempos Dios envió a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley» (Gal 4, 4) podría encuadrarse dentro de una «cristología ascendente» o de una «cristología descendente»? 7. ¿Qué papel tiene la Iglesia en cuanto a nuestra fe en Cristo? 8. ¿Podría decir cuál es finalidad de la Encarnación? 9. Para nuestra liberación del pecado ¿era necesario que Dios asumiera la naturaleza humana? 10.¿Podría citar algún texto de la Sagrada Escritura en que se manifieste la iniciativa del Dios de la Alianza en la salvación de los hombres y en el misterio de la encarnación? 11.¿Qué está diciendo San Pablo cuando presenta a Cristo como el nuevo Adán? ¿Podría citar los pasajes principales en que lo hace? Unidad Didáctica 2: El testimonio bíblico sobre CristoEsta Unidad esta dedicada a reunir y sistematizar los conocimientos sobre la doctrina bíblica en torno a Cristo. Comienza con el Tema 4, dedicado al Antiguo Testamento. Este tema está centrado en dos cuestiones fundamentales: la espera mesiánica, que vertebra toda la historia del pueblo de la Alianza, y los principales títulos que corresponden al Mesías. Estos títulos estarán muy presentes en el Nuevo Testamento e influirán decisivamente en su teología. El Tema 5 es un acceso general al misterio de la encarnación. Tiene como centro los testimonios sobre el misterio de Cristo en su conjunto, es decir, sobre la afirmación de que Él es Hijo del Padre e hijo de Adán. Por eso se pregunta fundamentalmente por el testimonio que Jesús da de sí mismo -tanto explícita como implícitamente- y por el testimonio apostólico. El Tema 6 está dedicado a ordenar el testimonio de las Escrituras en torno a la perfección de la humanidad del Señor. Con respecto a la humanidad del Señor, conviene destacar especialmente que Él es, en cuanto hombre, el nuevo Adán (cfr Rom 5, 12-17). Tiene gran importancia teológica la afirmación de la verdadera maternidad de Santa María, pues es precisamente por ser hijo de Santa María como Jesús entra a formar parte de la humanidad, tomando sobre sí, "desde dentro," nuestra propia historia y redimiéndola. El Tema 7 está dedicado a la divinidad del Señor. Se estructura el Tema agrupando los escritos, en la medida en que la brevedad lo permite, por bloques que guardan entre sí cierta homogeneidad literaria. Así se analizan primero los evangelios sinópticos, para pasar después al testimonio de San Pablo y a la teología de San Juan. Nota importante para esta Unidad Didáctica: La documentación escriturística en torno a Nuestro Señor es muy abundante. Cristo es el tema central de las Escrituras. En esta Unidad no se trata de que el alumno intente recopilar todos los textos y pasajes en los que se habla de Nuestro Señor. Se trata de que, para cada cuestión, lea con profundidad e incorpore a su bagaje doctrinal y espiritual algunos pasajes importantes que dejan claro el contenido propio de cada Tema. Debe elegir aquéllos que más le gusten y más fácilmente recuerde. Se trata de que el alumno tome parte activa, especialmente, en la elaboración de estos temas. Bibliografía Ocáriz, F., Mateo-Seco, L.F., Riestra, J.A., El misterio de Jesucristo, cit., 66-80; 115-129. Casciaro, J.M., Estudios sobre la cristología del Nuevo Testamento, Eunsa, Pamplona 1982. Ejercicios de autocomprobación 1. ¿Cuál es el primer pasaje del Antiguo Testamento en el que se promete la venida de un Salvador? 2. ¿Puede citar algunas profecías mesiánicas y enunciar su contenido? 3. ¿Qué aspectos cristológicos se resaltan en los poemas del Siervo de Yahvé? 4. ¿A qué libro del Antiguo Testamento pertenece la figura del «Hijo del hombre» y qué dimensiones cristológicas resalta esa figura? 5. ¿Podría citar algún texto de los Evangelios donde se aprecie que Jesús tenía conciencia de su condición de Mesías? 6. ¿Qué argumentos daría para mostrar la existencia histórica de Jesús? 7. ¿Qué evangelistas narran la concepción y nacimiento de Jesús? 8. Enumere algunos datos escriturísticos que corroboran la perfecta corporalidad de Cristo. 9. ¿Qué textos de los Evangelios puede aportar para demostrar que Jesús es descendiente de Adán? 10.¿Quiénes negaron en los albores de la predicación cristiana que Jesús era verdadero hombre? ¿Qué presupuestos les llevaban a sostener esa tesis? 11.¿Qué testimonios dio Jesús de su propia divinidad? 12.¿Se atribuyó Jesús a sí mismo el poder de perdonar los pecados? 13.¿Qué importancia tiene el que Jesús llamase Abbá a Dios? 14.¿Cómo fue la comprensión apostólica de la divinidad de Cristo? 15.¿Quiénes negaron ya en el siglo I la divinidad de Jesús? ¿Por qué? 16.Indique algunos textos de los Evangelios Sinópticos en los que se manifiesta la divinidad de Cristo. 17.Haga un resumen de la cristología contenida en el Prólogo del Evangelio de San Juan (Jn 1, 1-18) y del himno de Filipenses (Flp 2, 5-11). 18.¿Podría indicar algún texto paulino en que se resalte la divinidad de Cristo? Unidad Didáctica 3:El testimonio de la fe de la Iglesia en los primeros siglos Entramos ahora en el estudio de la época más vital y agitada en lo que se refiere a la determinación y estructuración del dogma cristológico. Su estudio forma parte esencial de la Cristología, pues se trata de conocer cómo ha ido explicitando la Iglesia su confesión de fe en Cristo. El Tema 8 se centra en los primeros testimonios que nos han llegado de la vida de la Iglesia. Muchas veces se trata de sencillas afirmaciones de la propia fe. La oposición más extendida contra la fe cristológica es el docetismo. Los docetas decían que el Señor no tuvo cuerpo real, sino aparente. De esta forma intentaban evitar el "escándalo" de una auténtica encarnación del Hijo de Dios. La Iglesia reaccionó con fuerza. Uno de sus más ilustres teólogos es Ireneo de Lyón: él es el primer Padre de la Iglesia que habla de la recapitulación de todas las cosas en Cristo. El Tema 9 tiene como punto central el estudio del Concilio de Nicea y su afirmación de la divinidad del Verbo, igual en todo al Padre y de su misma sustancia. Se estudian también las herejías trinitarias que preceden a Nicea y el arrianismo. El tema concluye con una referencia a Apolinar de Laodicea. El Tema 10 está centrado en la cuestión de la unidad en Cristo entre lo humano y lo divino. Ése fue el debate entre los Patriarcas Cirilo de Alejandría y Nestorio. Un punto que resulta uno de los exponentes más claros de la doctrina de fe es la afirmación de que María es Madre de Dios. En efecto, la maternidad recae sobre el sujeto, y en Cristo existe un solo sujeto: el Hijo de Dios. A ese único sujeto hay que atribuir todas las acciones realizadas a través de la naturaleza humana, también el hecho nacer: es el Verbo quien nace de mujer (cfr Gal 4, 4). El Tema 11 aborda, al mismo tiempo, la cuestión de la unión y de la distinción entre la humanidad y la divinidad de Jesús. Ésta fue la tarea primordial del Concilio de Calcedonia, que realizó un gran esfuerzo por salir al paso, tanto del nestorianismo como del monofisismo. El Tema 12 estudia las consecuencias prácticas de la doctrina enseñada por Calcedonia en torno a la doble voluntad de Cristo: las dos naturalezas están unidas en Cristo, sin que ninguna esté incompleta. El monotelismo enseñaba erróneamente que en Cristo, tras la unión de las dos naturalezas, hay de hecho una sola voluntad. El Concilio III de Constantinopla (a. 681), condenó este planteamiento, cerrando así el ciclo del gran debate cristológico. Bibliografía Ocáriz, F., Mateo-Seco, L.F., Riestra, J.A., El misterio de Jesucristo, cit., 152-171. González, C.I., Él es nuestra salvación, Celam, Bogotá 1986, 289-354. Nota importante para esta Unidad Didáctica
Ejercicios de autocomprobación 1. ¿Cuál es el contenido cristológico del primitivo kerygma cristiano? 2. ¿Cuáles son las verdades fundamentales referentes a la Persona y obra de Jesucristo contenidas en los primeros símbolos de fe? 3. ¿Qué afirman el adopcionismo y el subordinacionismo? 4. ¿En qué consiste la herejía arriana? 5. ¿Cómo rechaza el Concilio de Nicea las tesis cristológicas arrianas? 6. ¿Por qué fue rechazada la doctrina de Apolinar? 7. ¿Por qué razón niega Nestorio que Santa María sea Madre de Dios? 8. ¿Cuál es la doctrina central del Concilio de Efeso? 9. ¿Sabría determinar y diferenciar el contenido de los términos ousia e hypostasis? 10.¿Cuál es el contenido de la doctrina de Eutiques? 11.¿Cuál es la doctrina expuesta en la carta Tomus ad Flavianum de S. León Magno? 12.¿Podría resumir la doctrina aprobada en el Concilio de Calcedonia? 13.¿En qué consiste el monotelismo, y por qué es incompatible con la doctrina católica? 14.¿Cuál es la doctrina del III Concilio de Constantinopla? Unidad Didáctica 4: Cristología sistemática Tras las grandes controversias cristológicas de los que explícitamente se afirmaba al enfrentarse con las herejías. De hecho la cuestión cristológica clave es cómo se unen en Cristo las dos naturalezas sin mezclarse ni confundirse, pero sin estar separadas en compartimentos estancos. La Cristología tiene siempre puesta la vista en la comunicación de propiedades, es decir, en el hecho de que se atribuyen al mismo sujeto cualidades divinas y humanas. Eso es lo que se hace, p.e., en el Concilio de Éfeso al decir de Santa María que es Madre de Dios (Theotokos), porque el hombre que nace de ella es Dios. La Teología, utilizando sobre todo el sentido común y el lenguaje universal de los hombres, busca armonizar unidad y distinción en Cristo, hablando de un sólo sujeto existente en dos naturalezas y profundizando en la línea esbozada ya por el Concilio de Calcedonia. Éste es el asunto del Tema 13. El Tema 14 prosigue con la misma cuestión desde una perspectiva más actualizada, que tiene presente el concepto moderno de persona, más atento a la subjetividad y a la psicología. De ahí que se esboce una de las discusiones teológicas más ilustrativas de mediados de siglo: las diversas teorías en torno al Yo de Cristo". Esta Unidad Didáctica se cierra con el Tema 15 en el que se manifiesta cómo es correcta o no la forma de entender la unidad y distinción existente en Cristo. En primer lugar, puesto que en Cristo existe una humanidad completa, se plantea la pregunta de si, además de ser hijo natural del Padre en cuanto Dios, es hijo adoptivo en cuanto hombre. Esta cuestión fue planteada en forma paradigmática por el llamado adopcionismo hispánico del siglo VIII. La respuesta que recibe por parte de los Concilios (cfr p.e., Frankfurt a. 794) pone de relieve la unidad de Cristo. En segundo lugar, se dan unas breves reglas de lenguaje para hablar del misterio de Cristo en forma coherente con la afirmación de que, dada su unidad personal y la verdad de su doble naturaleza, a la única Persona de Cristo se le pueden atribuir cualidades divinas y cualidades humanas. Bibliografía Ocáriz, F., Mateo-Seco, L.F., Riestra, J.A., El misterio de Jesucristo, cit., 171-220. Sayés, J.A., Señor y Cristo, cit., 351-382 Ejercicios de autocomprobación 1. ¿Por qué se distingue en Cristo entre naturaleza y persona? 2. ¿Qué se entiende por persona? 3. ¿Cuántas personas hay en Cristo? 4. ¿Cómo expresaría la unidad psicológica de Cristo? 5. Jesús en cuanto hombre, ¿es hijo adoptivo de Dios como lo somos nosotros? 6. ¿Que se entiende por comunicación de idiomas? Unidad Didáctica 5: Cristo, plenitud de la gracia y de la verdad En esta Unidad Didáctica se estudian las perfecciones morales de Cristo, cuestión de una gran importancia, pues se encuentran en la base de su vida y su actuación. Por una parte, es necesario ser coherente con la afirmación de la unidad de Persona en Cristo, y puesto que es el mismo Hijo de Dios quien responde de sus acciones humanas -el Verbo es el responsable de las acciones que realiza a través de su naturaleza humana-, es necesario evitar atribuir a esas acciones nada que sea indigno de Dios. Por otra parte, es claro que la naturaleza humana sigue siendo auténticamente humana, y no se mezcla con la divina. De ahí que sea de interés la pregunta por sus perfecciones morales, tanto en la voluntad como en la inteligencia. El Tema 16 está dedicado a la santidad de Cristo, de la que nosotros participamos. Esa santidad le viene a Cristo en cuanto hombre por los mismos caminos que a nosotros: por la unción del Espíritu y por la gracia. El tema concluye abordando una de las aporías más estimulantes de la Cristología: Cristo es libre con auténtica libertad humana, pero al mismo tiempo es impecable, ya que, por la unión hipostática, es el Verbo quien es el responsable de las acciones de Cristo, y la divinidad es impecable. Resulta aleccionador conocer esta aporía y algunos de los intentos de solución dados por los teólogos. El Tema 17 está dedicado a la perfección de la inteligencia de Cristo y a calidad de su ciencia. Son muchas las preguntas que surgen al considerar este asunto. He aquí algunas: Cristo, en cuanto hombre, ¿conocía todas las cosas? ¿Era infalible? ¿Qué conciencia tenía de sí mismo? Aquí, como en el tema anterior, es necesario tener presente la duplicidad de naturaleza en Cristo y la unidad de Persona: la naturaleza humana no ha quedado absorbida por la divina, pero es la Persona divina la que responde de sus actos humanos, también de los actos de conocer. Bibliografía Ocáriz, F., Mateo-Seco, L.F., Riestra, J.A., El misterio de Jesucristo, cit., 231-255; 271-292. Sayés, J.A., Señor y Cristo, cit., 383-413. Ejercicios de autocomprobación 1. ¿Estaba Jesús poseído por el Espíritu Santo? 2. ¿Tenía Jesús el don de temor de Dios? 3. ¿Pecó Jesús alguna vez? ¿Podía pecar? 4. ¿Era Jesús libre a la hora de cumplir los mandamientos? 5. Jesús, en cuanto hombre, ¿lo sabía todo? ¿Podía equivocarse? 6. ¿Sabía Jesucristo que era Dios? Unidad Didáctica 6: Cristo Mediador entre Dios y los hombres Hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús (1 Tim 2, 5; cfr Gal 3, 19-20; Heb 8, 6). El Magisterio de la Iglesia se ha referido muchas veces a la mediación de Cristo, citando explícita o implícitamente estas palabras de San Pablo: por ejemplo, en la Carta dogmática del Papa San León I a Flaviano (año 449), en el Concilio de Florencia (año 1442), en el Concilio de Trento, (Decr. sobre el pecado original, año 1546), y varias veces en los documentos del Concilio Vaticano II. A lo largo de los dos temas de la Unidad Didáctica se pretende profundizar en esta verdad de fe y explicitar las riquezas soteriológicas contenidas en esta realidad. El Tema 18 comienza presentando los conceptos de mediación y de mediador. A continuación se demuestra que a Cristo, en cuanto hombre, le compete el título de mediador tanto en el sentido ontológico como en el dinámico y para ello se acude a los textos de la Sagrada Escritura y de la Tradición y se aportan también razones teológicas. Esta mediación comporta unas funciones o ministerios, denominados munera Christi, que se resumen en tres: 1) el ministerio regio o pastoral; 2) el ministerio profético o magisterial; 3) el ministerio sacerdotal. En este tema se estudian los dos primeros. El Tema 19 se dedica a la explicación del ministerio sacerdotal de Cristo. La mediación de Cristo es una mediación sacerdotal. No es idéntico el contenido de estos dos términos: mediación y sacerdocio, pues aunque todo sacerdote es mediador, no todo mediador es sacerdote. En Cristo la razón de su ser de mediador es la misma de su ser de sacerdote: la gracia de la unión hipostática. Cristo, en cuanto hombre, es el Sumo Sacerdote de la Nueva Ley (véase la epístola a los Hebreos cap. 7). Este es un tema nuclear porque de su Sacerdocio participan todos los sacerdotes de la nueva Ley. Bibliografía Ocáriz, F., Mateo-Seco, L.F., Riestra, J.A., El misterio de Jesucristo, cit. 221-280. Schmaus, M., Teología Dogmática, VII Madrid 1963, 87-123. Auer, J., Jesucristo, salvador del mundo, cit., 174-191; 418-422. Ejercicios de autocomprobación 1. ¿Qué se está diciendo cuando se llama a Cristo "mediador entre Dios y los hombres"? 2. El ser rey, ¿pertenece a la mediación de Cristo? 3. ¿Podría enumerar algunos rasgos del reino de Cristo? 4. ¿Puede decirse que Jesús es profeta? 5. Enumere algunas de las características del sacerdocio de Cristo según la Carta a los Hebreos. Unidad Didáctica 7: Los Misterios de la Vida de Cristo y su eficacia redentora Cristo ejerció su triple función mediadora real, profética y sacerdotal, a través de la que restableció la unión entre los hombres y Dios, en todos los momentos de su existencia terrena, y continúa ejerciéndola en el cielo. Todo acto humano de Jesús, al ser un acto humano de Dios, posee un valor trascendente de salvación, de redención para nosotros. Incluso en los actos aparentemente menos importantes de Jesús, hay un eficaz ejercicio de su mediación entre Dios y los hombres. Esta Unidad está dedicada a captar la dimensión soteriológica de la vida de Cristo desde su Nacimiento hasta su muerte en la Cruz. La entrada de Jesús en el mundo no pudo ser un acontecimiento al margen de la salvación, ya que la Redención comienza con la Encarnación, de ahí que en Lc 2, 11 se aplique a Jesús los títulos de Señor y Cristo. Los evangelios de la infancia del Señor dan respuesta a tres cuestiones fundamentales: la persona de Jesús, su origen y su destino. Éste es el resumen de lo que el Tema 20 pretende exponer. El Tema 21 se centra en los tres años de la vida pública de Cristo, ya que el valor salvífico de su vida se manifiesta especialmente por medio de los actos de su vida pública: de su predicación, que anuncia el reino de Dios, llama a la conversión y libra las conciencias del error; de sus milagros, que eran ya en sí mismos presencia del Reino, confirmaban su mensaje de salvación y reforzaban la fe de los discípulos; etc. Esta eficacia de redención se manifiesta con gran claridad, sobre todo, cuando Cristo perdona los pecados y expulsa los demonios. La Muerte de Cristo en la Cruz no fue uno de los posibles términos de su vida terrena, sino la meta terrena prevista que consumaba su acción redentora, querida por Dios y querida también por la voluntad humana de Jesús. Efectivamente, Él mismo dijo a los discípulos, refiriéndose a su Muerte: Con un bautismo tengo que ser bautizado, y ¡cómo me siento constreñido hasta que se cumpla! (Lc 12, 50). La Muerte de Cristo es el momento de la consumación de su obra redentora, y, por tanto, el momento del cumplimiento de la voluntad del Padre y de la glorificación del Hijo. Éste es el contenido del Tema 22. El Tema 23 profundiza en el dolor de Cristo en la Pasión que es de una grandeza y universalidad extremas: el Señor padece intensamente tanto en los sentidos, como en el alma. Sin embargo, no se debe olvidar que la materialidad del dolor recibe su sentido redentor precisamente de la infinita caridad y obediencia con que Cristo padece. También se contempla el valor satisfactorio de la muerte de Cristo. Éste es el sentido de la palabra satisfacción en el lenguaje teológico: reparación de la ofensa que supone el pecado mediante el ofrecimiento a Dios de un amor y de una obediencia hasta la muerte con los que Cristo borra la ofensa, la injusticia, el deshonor inferido por el pecado. El Tema 24 plantea el hecho de que en el NT hay datos más que suficientes para afirmar que la muerte de Cristo es un verdadero sacrificio, es decir, ese acto supremo de culto que sólo es lícito tributar a Dios. Y sitúa este sacrificio sobre el trasfondo de los sacrificios veterotestamentarios, aunque superándolos en la medida en que la realidad supera la figura. En el Tema 25, último de la Unidad Didáctica, se presentan los frutos de la muerte redentora de Cristo. En primer lugar se afirma que su eficacia es universal: Jesucristo ha redimido a todos los hombres de todos los tiempos: por todos ha muerto Cristo (2 Cor 5, 15; cfr Rom 5, 18). A continuación se estudia la triple victoria de Cristo: sobre el pecado, el demonio y la muerte. Su victoria supone una reconciliación del hombre con Dios, recibiendo a una nueva vida: el hombre es engendrado como nueva criatura en Cristo (cfr. 2 Cor 3, 17). Bibliografía Ocáriz, F., Mateo-Seco, L.F., Riestra, J.A., El misterio de Jesucristo, cit., 305-347. Sayés, J.A., Señor y Cristo, cit., 45-233. Auer, J., Jesucristo salvador del mundo, cit., 243-325. Ejercicios de autocomprobación 1. ¿Todos los misterios de la vida de Cristo son redentores? 2. ¿Cuándo tiene lugar el misterio de la encarnación? 3. ¿Qué significa el que Jesús quisiese ser bautizado con los pecadores? 4. ¿Fueron verdaderas las tentaciones de Jesús? ¿Cómo contribuye el vencimiento de estas tentaciones a la salvación de los hombres? 5. ¿Jesús sabía de antemano que moriría de muerte violenta? 6. Enumere algunas de las predicciones de Jesús en torno a su muerte. 7. ¿Qué sentido tiene la entrega del pan y del vino en la Última Cena? Expresó Jesús con ellos el sentido que daba a su muerte? 8. ¿Qué sentido tiene la expresión sangre de la Alianza, utilizada por el Señor (Mt 26, 28)? 9. ¿Podría explicitar el modo como entiende el "abandono" de Cristo en la Cruz? 10. ¿Puede aplicarse a la muerte de Cristo el concepto de sacrificio? 11 ¿Se puede decir que Jesucristo es Sacerdote y Víctima? 12. ¿Murió Jesucristo por todos los hombres? 13. ¿En qué consiste la victoria de Cristo sobre la muerte? Unidad Didáctica 8: La exaltación de Cristo El hecho de la muerte de Jesús en la Cruz lleva intrínsecamente, en cuanto que es el momento culminante de la instauración del Reino de Dios, una componente de esperanza. La muerte se abre a un anuncio del triunfo escatológico de Dios. Por tanto, la muerte de Jesús no sería un evento de salvación sin la Resurrección, y por ello el kerygma cristiano siempre ha predicado indivisiblemente la muerte y la Resurrección, formando un solo hecho salvífico. Esto es muy palpable en le evangelio de S. Juan, a través de la hora de Jesús. De hecho el evangelista hace coincidir la glorificación con la pasión. Así, por ejemplo, Jn 12, 23, «Es llegada la hora en el Hijo del hombre será glorificado». La unión de los dos sucesos es total; una misma es la hora. La pasión está ya bajo el signo de la resurrección; ella es ya el comienzo de la glorificación de Cristo. En el Tema 26 se estudia, en primer lugar, la sepultura signo inequívoco y complemento de su muerte que, por tanto, posee también un carácter salvífico (cfr Jn 12, 24; 1 Cor 15, 42-44) y su descenso al sheol lo que manifiesta que el alma de Cristo ha penetrado verdaderamente en ese misterio que se designa con la expresión «reino de los muertos». Después se centra este tema en la Resurrección del Señor, que en la predicación apostólica forma una unidad indisoluble con el misterio de la crucifixión y de la muerte y constituye el tema central del kerigma. Por otra parte la resurrección es un hecho histórico avalado por la tumba vacía y por las apariciones a los apóstoles y a la vez es objeto de fe y de salvación (cfr. Rom 10, 9). La exaltación de Cristo por su entrega total a la voluntad del Padre comporta además de la resurrección de entre los muertos, su ascensión a la diestra del Padre y el envío del Espíritu Santo (cfr Hech 2, 32-33). La glorificación de Cristo tras su muerte, por tanto, no debe entenderse como algo que aconteció a Jesús una vez cumplida nuestra redención, sino que esta glorificación es parte integrante de la obra redentora. El dogma de la Ascensión nos muestra a Jesús como el Kyrios perviviente, como el Cristo triunfante que se sienta a la diestra de Dios Padre, como Sacerdote eterno y como Rey de un reino que no tiene fin. Esta afirmación hay que verla como la culminación y el compendio temático de toda la cristología. El Tema 27 está centrado en Jesucristo resucitado, que es para siempre Cabeza de la Iglesia y la vivifica constantemente con la acción continuada de su gracia capital. Por eso se dice con rigor que la Iglesia existe como tal en virtud de la exaltación de Cristo por la que es constituido Kyrios. La efusión del Espíritu Santo tiene como objeto hacer a los hombres hijos del Padre en el Hijo, es decir, hacerlos alter Christus. La salvación operada por Cristo en su dimensión dinámica consiste, para el hombre, en el paso del estado de muerte (es decir, de su situación de pecado) al de vida (a su inserción a la vida de Cristo, mediante la gracia en esta vida terrena y a la gloria en su consumación). Hay, pues una verdadera transformación, una vida nueva, a la que el hombre es engendrado como nueva criatura en Cristo (2 Cor 5, 17). El último tema de esta unidad didáctica y de toda la asignatura, el Tema 28, se refiere a la segunda venida de Cristo, pero no desde una perspectiva escatológica, sino soteriológica. Por su pasión y muerte Jesucristo, en cuanto hombre, es constituido Juez de vivos y muertos. En el juicio Cristo se presentará como Señor del cosmos y de la historia y ha de instaurar los nuevos cielos y la nueva tierra. Bibliografía Ocáriz, F., Mateo-Seco, L.F., Riestra, J.A., El misterio de Jesucristo, cit., 347-404. González, C.I., El es nuestra salvación, cit., 215-231. Sayés, J.A., Señor y Cristo, cit., 487-515. Auer, J., Jesucristo salvador del mundo, cit., 325-454. Ejercicios de autocomprobación 1. ¿Pertenece a la fe cristiana la confesión de que Jesús resucitó al tercer día? 2. ¿Qué testimonios existen en el Nuevo Testamento sobre la Resurrección del Señor? 3. ¿Qué significa que la Resurrección del Señor es un acontecimiento trascendente? 3. ¿Entienden los Apóstoles sus encuentros con el Resucitado como unas simples visiones? 4. ¿Mereció Cristo la Resurrección? 5. ¿Es la Resurrección del Señor causa de nuestra resurrección? 6. Justifique, por qué se habla del envío del Espíritu por parte de Jesús y de su relación con el misterio Pascual. 7. ¿Qué consecuencias tiene la afirmación de que Cristo es Cabeza de la Iglesia? 8. ¿Se puede aplicar al cristiano la frase de que él es otro Cristo? ¿Por qué? 9. ¿En qué consiste la Parusía? |