un 1.gif (1433 bytes)
Universidad de Navarra . Instituto Superior de Ciencias Religiosas . Diplomatura
 

El Dios de la Revelación.
Creación. Providencia

Curso 2º. Prof: D. Juan Ignacio Ruiz Aldaz

  

Cuadro  de  Asignaturas
Informacion para este curso
Presentación
Profesorado
Modelo de orientaciones para el estudio
Programa
Materiales didácticos
Documentación
Zona de alumnos
Orientaciones para el estudio
Trabajos personales

Exámenes
Indicaciones prácticas para los que cursan la asignatura
 

ISCR

415-me1.jpg (2952 bytes)

 

Utilice frecuentemente el Catecismo de la Iglesia Católica para comprobar que sabe "en qué sentido" se dicen las cosas.

 

 

No dude en dirigirse al Profesor ante cualquier duda o perplejidad.

Presentación de la asignatura

    La asignatura abarca los temas correspondientes a los tratados sobre Dios Uno y Trino. Se le han añadido también algunos temas concernientes a Dios en cuanto Creador y Providente, que se pueden estudiar tanto en el tratado de Dios como en el de la creación.

Nos encontramos, pues, ante uno de los tratados nucleares de la Teología, que, como se indica en su mismo nombre –Theo-logía- consiste esencialmente en esto: en el estudio sobre Dios. Se trata por tanto de la cuestión más vital y radical de toda la Teología. Es también la cuestión central, que afecta a todos los tratados, también a la antropología. En efecto, la cuestión sobre Dios, precisamente por su centralidad, es la cuestión más radical incluso en el ámbito estrictamente antropológico. Y es que la relación entre Dios y el hombre es tan estrecha que Dios mismo entra a formar parte de la definición del hombre. En efecto, si para la Filosofía el hombre es un animal racional, para la Teología este mismo hombre, aún siendo animal racional, es ante todo imagen y semejanza de Dios y ha sido elevado a la dignidad de hijo en el Hijo por el Espíritu Santo.

La finalidad del estudio de esta asignatura consiste en conocer de forma ordenada y sistemática las cuestiones más importante en torno al misterio de Dios en su Unidad y en su Trinidad. Estas cuestiones son numerosas y difíciles. Sin embargo, toda la tratadística actual prefiere estudiar conjuntamente todo el misterio de Dios dividirlo en dos asignaturas: una dedicada a la unidad de Dios y otra a su Trinidad de Personas. Se protege así, incluso en la forma de estudio, una de las claves más importantes para captar la radical novedad del Dios predicado por Jesucristo: que el misterio de la unidad de naturaleza le pertenece a Dios con tanto rigor como su trinidad de Personas. Unidad y Trinidad constituyen un único y mismo misterio: el misterio del Dios vivo, tal y como se ha revelado en Cristo.

Como se acaba de señalar, el misterio de la intimidad divina -la unidad en la Trinidad- se ha revelado precisamente en el "economía", es decir, en la intervención salvadora de Dios en la historia, y afecta decisivamente a todo el caminar del hombre hacia Dios. En efecto, la salvación del hombre consiste en una relación de amistad personal entre él y cada una de las tres divinas Personas en cuanto distintas entre sí. Así se explicita, por ejemplo, en la enseñanza de la fe sobre nuestra filiación divina en Cristo -somos hechos hijos en el Hijo por el Espíritu Santo- o sobre la inhabitación trinitaria en el alma del justo, que es morada del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo o, como enseña San Pablo, templo del Dios santo (cfr 1 Co 3, 17).

Como es lógico, si en ninguna de las asignaturas es posible agotar todos los temas, en ésta resulta aún más imposible: Nos ceñiremos a los puntos centrales de la fe cristiana. Afortunadamente, para esta asignatura existen muchos y muy buenos manuales recientes a los que es fácil y grato recurrir para ampliar los conocimientos apenas esbozados en los guiones que se proponen. Entre esos manuales y, por citar sólo algunos de los editados en castellano, se encuentran los de M. Schmaus (Teología Dogmática. I. La Trinidad de Dios, Madrid 1960); C. Fabro (Drama del hombre y misterio de Dios, Madrid 1977); y los de L. F. Mateo-Seco, (Dios Uno y Trino, Pamplona 1998) y J. Morales Marín (El Misterio de la Creación, Pamplona 1994), que son los que seguiremos más de cerca en esta Guía para el Estudio de la Asignatura.

                                                          .1arrow3.gif (1147 bytes)

Profesorado

El Profesor encargado de esta Asignatura es:

        D. Juan Ignacio Ruiz Aldaz                                 Tfno: 948 42 57 16

 Pueden comunicarse con él para cualquier aclaración o consulta referente a la asignatura.

      Los Trabajos Personales a Distancia y las cuestiones administrativas deben enviarse a la Secretaría del Instituto Superior de Ciencias Religiosas por e.mail, correo postal o Fax: Se comprueba que las gestiones telefónicas, aunque parecen ágiles y eficaces, frecuentemente resultan inconcretas y no llegan a dar soluciones definitivas.

                                                    1arrow3.gif (1147 bytes)

Programa de la asignatura

Se ha estructurado la Asignatura en cuatro Unidades Didácticas, cada una de las cuales está a su vez dividida en diversos temas, tal como se indica a continuación.

En el apartado Orientaciones para el estudio, se encontrarán las indicaciones a seguir para el trabajo personal en cada una de las Unidades Didácticas y en sus correspondientes temas.

 Unidad Didáctica 1: Introducción.

Tema 1. Fe y razón ante la existencia de Dios. El conocimiento humano de Dios. Inevidencia de la existencia de Dios. La afirmación de Dios a partir del mundo. Las pruebas de la existencia de Dios. Los caminos de la afirmación, de la negación y de la eminencia. El conocimiento analógico. La teología apofática. La cuestión de los nombres de Dios.

Unidad Didáctica 2. La revelación del misterio de Dios

Tema 2. El Dios único y trascendente en la Sagrada Escritura. Singularidad de la doctrina veterotestamentaria en torno a Dios. Los nombres de Dios. El monoteísmo de Israel. La noción de creación y sus implicaciones en el concepto de Dios. El conocimiento natural de Dios. Los rasgos del Dios de la Alianza: omnipotencia, eternidad y fidelidad, omnipresencia y sabiduría, justicia y misericordia. Los rasgos del Dios de la Alianza en el Nuevo Testamento. La novedad en la enseñanza de Jesús. La filiación divina de Jesús de Nazaret y el misterio de Dios.

Tema 3. La revelación del misterio trinitario en el Nuevo Testamento. La divinidad de Jesús en el Nuevo Testamento. El Padre revelado por el Hijo. La revelación de Dios Espíritu Santo. El Espíritu Santo enviado por el Padre y el Hijo. La misión conjunta del Hijo y del Espíritu. Expresiones trinitarias del Nuevo Testamento.

Tema 4. El misterio de Dios en la tradición de la Iglesia. Los primeros testimonios de la fe cristiana en el Dios Uno y Trino: La liturgia bautismal, la profesión de fe trinitaria, la liturgia eucarística, la oración cristiana. Las herejías trinitarias. El Concilio de Nicea y la consustancialidad del Padre y el Hijo. La fórmula una naturaleza y tres personas. El Símbolo nicenoconstantinopolitano y la divinidad del Espíritu Santo. La teología trinitaria de San Agustín: el itinerario del hombre hacia Dios, la imagen trinitaria en el hombre, Persona y relación.

Unidad Didáctica 3. Exposición sistemática del misterio de Dios Uno y Trino

Tema 5. La trascendencia de Dios sobre todo ser y todo conocimiento. Las perfecciones y atributos divinos. La trascendencia de Dios sobre el universo material: simplicidad y espiritualidad divinas. La trascendencia de Dios con respecto al espacio y el tiempo: inmensidad, omnipresencia y eternidad divinas. La unicidad de Dios. Aseidad de Dios y contingencia de todo lo creado.

Tema 6. El misterio de la vida íntima de Dios: la trinidad de Personas. La revelación de la Trinidad como revelación de la vida íntima del Dios que es Amor. La analogía psicológica. Los esquemas griego y latino. Existencia de procesiones y relaciones en Dios. El concepto de persona aplicado a los Tres de la Trinidad. Persona divina y relación subsistente.

Tema 7. Las Personas divinas en la historia de la salvación. La existencia de misiones en Dios. Procesión eterna y misión temporal. La misión del Verbo. La misión del Espíritu Santo y su relación con la misión del Verbo. Trinidad inmanente y Trinidad económica. El hecho de la inhabitación trinitaria. Inhabitación trinitaria y vida espiritual.

Unidad Didáctica 4: Dios Creador y Providente

Tema 8. La Creación del mundo por Dios. Narración del Génesis. Afirmaciones del Nuevo Testamento. La fe la Iglesia. El acto divino creador. Creación y evolución. Creación y Redención. Gloria de Dios y felicidad del hombre.

Tema 9. La Creación de Adán y Eva. El ser humano y su relación con Dios, con la tierra y con los demás seres humanos. El hombre y la mujer, imagen de Dios. Distinción e igualdad entre varón y mujer. El pecado original.

Tema 10. La Providencia divina. Cómo se ejerce en el mundo. Existencia y origen del mal y del dolor. La vocación del hombre y de la mujer en el mundo creado. El trabajo humano. El dominio de la naturaleza por el hombre. La crisis ecológica. Sus causas y remedios.

1arrow3.gif (1147 bytes)

Materiales Didácticos

Texto base

      Utilizaremos el manual El Dios de la revelación. Creación y Providencia, de Lucas F. Mateo-Seco y Franvisco Domingo, Ediciones ISCR, Pamplona 2005).


Bibliografía Complementaria

    En cada Unidad Didáctica, se indica una Bibliografía complementaria que ayuda a profundizar en los correspondientes contenidos.

Se aconseja vivamente la lectura detenida de los números que el Catecismo de la Iglesia Católica dedica al misterio de Dios, especialmente, los números 198-324.

1arrow3.gif (1147 bytes)

Modelo de orientaciones para el estudio

    El estudio del misterio de Dios ha de hacerse vitalmente, como algo que nos afecta a cada uno en lo más profundo de nuestro ser y de nuestro destino. Por ello se han de poner en juego todas las capacidades humanas, sabiendo que la pregunta sobre Dios está inscrita en el corazón del hombre y, al mismo tiempo, que Aquél a quien buscamos excede toda conocimiento y toda experiencia, y está más allá de todo pensamiento y de toda palabra. No hay palabra capaz de expresarlo. Mejor dicho, sí existe una Palabra capaz de expresarlo. Esa Palabra es el Hijo eterno del Padre; pero, por eso mismo, ella es también inefable e inexpresable.

No encontramos, pues, ante una muestra más de la paradoja que es el hombre: por una parte, lleva inscrito en sí mismo el deseo de Dios y, por otra, el único término que puede saciar ese deseo trasciende en forma infinita al hombre. Todo lo que decimos de Dios es siempre poco en comparación con lo que Él es. Con sabiduría escribió Santo Tomás de Aquino: "como de Dios no podemos saber lo que es, sino lo que no es, tampoco podemos tratar de Dios como es, sino como no es" (Suma Teológica, I, q. 3, intr.).

Y sin embargo es posible hablar de Dios no sólo por la llamada hacia Dios que el hombre lleva en su corazón, sino sobre todo porque el mismo Dios ha salido a nuestro encuentro y ha hablado de sí mismo. Y esto es fundamentalmente lo que nos proponemos en estas lecciones: conocer algo de lo que Dios ha dicho de sí mismo y de cómo ha sido entendido por la fe de la Iglesia.

Las Orientaciones para cada Unidad Didáctica terminan con una serie de preguntas que permitirán al alumno comprobar la fijación de los conceptos fundamentales y su capacidad de relacionar los diversos contenidos que se han estudiado. Las respuestas a esos cuestionarios las encontrará en el último apartado de la Guía, pero no debe acudir a ellas hasta haber contestado a todas las preguntas de la Unidad. Para que estos ejercicios sean eficaces, conviene que las contestaciones se pongan por escrito, pues así se asegura una utilización más precisa de la terminología teológica.

 Unidad Didáctica 1: Introducción.

Se condensan en esta primera Unidad Didáctica todas las cuestiones preliminares al tratado de Dios. Muchas de ellas son de ámbito filosófico y han sido planteadas por los filósofos especialmente en estos últimos siglos. También los teólogos se las han planteado, especialmente en este siglo. La cuestión de fondo es ésta: Dado que Dios está más allá de todo conocimiento y de toda palabra, ¿es posible al hombre llegar a Él por medio de su razón natural?

La respuesta a ésta y a las demás cuestiones preliminares de este tratado ha de ser especialmente serena y equilibrada, pues nos encontramos ante dos aporías, ninguno de cuyos miembros debe eliminarse: la del hombre, limitado, pero llamado seriamente a conocer y a amar al Infinito; y el Infinito -Dios-, absolutamente trascendente a todo ser creado y, cercano, inmensamente cercano al hombre. Como se dice insistentemente los Salmos, el mundo entero pregona la gloria de Dios.

Intelección correcta de estos temas se alcanza teniendo siempre en primer plano la convergencia existente entre fe y razón, entre la revelación que Dios hace de sí mismo por medio de la creación y la que hace a través de sus profetas y de su Hijo. Especialmente a través del Hijo, que es su Palabra eterna y definitiva.

Bibliografía

L.F. Mateo-Seco, Dios Uno y Trino, 27-40; 392-435.

C. Fabro, Drama del hombre y misterio de Dios, Madrid 1977, 211-604.

Ejercicios de autocomprobación

1. En la situación actual, la existencia de Dios no es inmediatamente evidente para el hombre. ¿Por qué?

2. ¿Es posible llegar al conocimiento de la existencia de Dios a través del conocimiento del mundo?

3. ¿Es irrazonable creer en la existencia de Dios?

4. ¿Qué clase de certeza producen los argumentos en torno a la existencia de Dios?

5. ¿Podría enumerar qué razones le convencen más para mostrar la existencia de Dios?

6. Al hablar de las perfecciones divinas, ¿es necesario considerar conjuntamente los caminos de la afirmación, de la negación y de la eminencia?

7. ¿Qué es la teología apofática?

8. ¿Tiene Dios algún nombre?

Se proponen estas preguntas a las que es necesario responder brevemente pero con exactitud. Ambas condiciones son necesarias para una buena respuesta teológica: la concisión, para expresar con claridad lo esencial de la respuesta, sin perderse en cuestiones accidentales; la exactitud, porque todas las cuestiones teológicas dependen mucho de los matices y de los enfoques. Se requiere, por lo tanto, que se utilice un lenguaje preciso, sin excesos, ni defectos.

En consecuencia, es necesario: primero, captar bien el sentido de la pregunta y, después, contestar con el estilo que indicamos.

Las orientaciones para el estudio están al completo en zona de alumnos

  1arrow3.gif (1147 bytes)

Documentación

 

 

       1arrow3.gif (1147 bytes)