Si uno toma el avión desde Pamplona a Barcelona, y tiene la
suerte de coincidir con un día despejado, advierte enseguida la rugosa y encrespada
cordillera de los Pirineos. Si, además, es aficionado al montañismo, repara enseguida
que entre la multitud de montes que se divisan sobresalen sobre todo cuatro, por su altura
y porque están más separados de los demás. Dos de ellos son franceses, el Midi
D´Oisseau y el Vignemale, y otros dos, más altos que los precedentes, son españoles: el
Perdido y el Aneto. Centrar la mirada en ellos es aconsejable para hacerse cargo bastante
bien de qué son los Pirineos.
Aprovechando la comparación, si uno
sobrevuela la Historia de la Filosofía Antigua y Medieval, descubre enseguida que existen
cuatro filósofos que son como grandes cumbres, dos de ellos son griegos, Platón y
Aristóteles, y dos de ellos, superiores a los precedentes, son cristianos, San Agustín y
Sto. Tomás de Aquino. Reparar en estos cuatro permite que nos formemos una idea muy
ajustada de qué ha sido la Historia de la Filosofía en esos dos periodos.
No que es que no existan más pensadores
representativos durante este cúmulo de siglos, como tampoco se quiere decir que no
existan más montes relevantes en el Pirineo. Pero es claro que desde estos cuatro hitos
uno se hace cargo de la extensa panorámica mejor que desde cualquiera de los demás.
Por eso, en este Curso vamos a centrar la atención en el
pensamiento de estos cuatro filósofos. Los demás (presocráticos, sofistas,
neoplatónicos, patrística, árabes y judíos medievales, escolásticos, etc.) están
aludidos, o indirectamente explicados, al tratar de estos cuatro. Con todo, si alguien
requiere más abundancia de conocimientos sobre alguno de aquéllos, puede recurrir a
cualquier Diccionario de Filosofía o a algún manual de Historia de la Filosofía Antigua
y Medieval.
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