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Universidad de Navarra . Instituto Superior de Ciencias Religiosas . Diplomatura
 

Antropología   Filosófica

Curso 1º.    Prof:   D. Juan Fernando Sellés

  

Cuadro  de  Asignaturas
Informacion para este curso

Presentación

Profesorado

Modelo de orientaciones para el estudio

Programa

Materiales didácticos

Documentación

Zona de alumnos


Trabajos personales
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Exámenes

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           notas

 

1. Se considera como fecha de inicio de esta disciplina la publicación del libro de Scheler El lugar del hombre en el universo, de 1927. Cfr. Scheler, M., El puesto del hombre en el cosmos; introducción de Wolfhart Henckmann; traducción Vicente Gómez, Barcelona, Alba, 2000.

 

 

 

 

 2. Se trata, pues, de ser “como espirituales entre gente solamente racional”, San Juan Crisóstomo, In Epistolam I ad Thimotheum ho-miliae, 10, 3 (PG 62, 551).

 

 

 

 

3. Polo, L., Sobre la existencia cristiana, Pamplona, Eunsa, 1996, 262.

 

 

 

 

 4. “Cuando se habla de la antropología cristiana, es mejor emplear la palabra "dualidad"”, Algunas cuestiones actuales de Escatología, en Temas actuales de Escatología. Documentos, comen-tarios y estudios, Madrid, Palabra, 2001, 68.

 

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Presentación de la asignatura

La antropología, iniciada como ciencia a principios del s. XX1, ha estado de moda sobre todo a fines de ese siglo, y lo sigue estando a inicios del s. XXI, hasta el punto de que ha pasado a ser la disciplina reina de la filosofía. Y eso es muy pertinente, porque en verdad lo debe ser. No obstante, los enfoques antropológicos más usuales están ceñidos en exceso, o bien al cuerpo humano (antropología física, cuando no naturalismos, biologismos, etc.), o sobre lo cultural que el hombre produce o puede producir (antropología cultural), o al alma y sus potencias (antropología racional o filosófica), pero no a la persona (a esta antropología se le puede llamar trascendental). En esta Asignatura repasamos los diversos aspectos corpóreos de la naturaleza humana, las inmateriales, las diversas manifestaciones éticas y artísticas humanas y se termina con un acceso a la intimidad personal.

Persona y espíritu son sinónimos. En cambio, persona y hombre no lo son. La persona humana no se reduce a la naturaleza humana. Es decir, la persona no equivale a ser hombre o mujer, sino que tener una naturaleza masculina o femenina pertenece a la persona. Ser persona no es ser hombre, porque existen personas que no lo son (ej. las personas divinas y las angélicas). Ser persona humana es más que ser hombre. El hombre es un compuesto de alma y cuerpo. La persona no es un compuesto de alma y cuerpo, aunque disponga de alma y cuerpo.

Esta antropología es búsqueda, porque el futuro histórico y metahistórico que uno espera depende del saber personal que uno alcanza. La persona es la cumbre de la realidad, y aunque esa realidad es íntima a cada quién, nos es desconocida en gran medida. A distinción de otras ciencias, en la investigación de tal antropología se pone enteramente en juego el propio investigador y, en consecuencia, también la propia felicidad y destino personales. Quien no arriesga así en la antropología que realiza, en rigor, no hace una antropología personal (hará tal vez una antropología cultural, racional, etc., pero, en cualquier caso, impersonal). Buscar saber acerca de la persona humana es, a la par, no sólo intentar saber la persona que se es, sino también y principalmente la que se será, es decir, alcanzar a saber qué persona se está llamada a ser, porque mientras vivimos no acabamos de ser la persona que seremos, si libremente aceptamos llegar a serla. Desde luego que ni serlo y ni llegar a saberlo son un asunto necesario, pero es obvio que lo libre es superior a lo necesario. Dado que la persona es la realidad más alta, y debido a que la antropología accede a Dios de un modo más alto que los demás saberes, pues llega personalmente al Dios personal, se puede adelantar la tesis de que la antropología es la parte más alta de la filosofía.

Para alcanzar el saber personal no es suficiente con acudir a la historia de la génesis del ser humano, es decir, a lo que se suele denominar antropología evolutiva. Tampoco basta con atender a la historia de las ideas en torno al hombre, esto es, a la historia de la filosofía. Ni es suficiente aún con analizar las diversas facultades y funciones de la naturaleza humana, a saber, las corporales (los sentidos, apetitos, sentimientos sensibles, etc.) -aún descubriendo lo distintivo de ellas respecto de las animales-, enfoque que se va venido a llamar de antropología física. Tampoco resaltando las peculiaridades de las potencias humanas que no son sensibles, (la inteligencia y la voluntad), a lo cual se ha ceñido en mayor medida la tradicionalmente llamada filosofía del hombre o antropología filosófica. Ni siquiera es apropiado reunir de modo sistémico las diversas facetas de lo manifestativo humano (ética, trabajo, lenguaje, sociedad, cultura, técnica, economía, política, etc.) coordinándolas y compatibilizándolas entre sí, subordinando las inferiores a las superiores (asunto omitido de ordinario), a lo que se llama usualmente antropología cultural.

Para alcanzar el ser personal que se es, es menester notar, en primer lugar, que cada persona es distinta, por superior, a lo común de la naturaleza humana que tiene a su disposición. Ese notar que se es persona se alcanza con un conocer personal, es decir, con nada inferior a la propia persona, como pueden ser los sentidos, la razón, etc., sino con un conocer solidario a la propia persona como ser personal cognoscente. En segundo lugar, es menester notar que una persona es novedosa e irreductible a las demás. Todo hombre es persona y sabe que lo es, aunque lamentablemente no todo hombre se encamina a la búsqueda de su propio sentido personal. De manera que el ser personal es una realidad superior a la que describe la expresión de animal racional 2. Si la persona es un ser abierto personalmente, y no tiene el sentido completo de su ser en su mano, para alcanzarlo no debe buscarlo en las realidades impersonales o en la nada, sino en las personas. No obstante, tampoco las demás personas creadas tienen el sentido de tal persona en su mano, sencillamente porque ni siquiera tienen el suyo propio. Sólo Dios, el Creador de cada persona humana, puede revelar el sentido personal al hombre a cada hombre si tal hombre lo busca (con su conocer personal), lo acepta (con su amar personal) libremente (con su libertad personal) en Dios (en co-existencia personal con él). Por ello, la intimidad de la persona humana está abierta a Dios, o sea, que “el que se da cuenta de que es persona no puede admitir un Dios extraño a su vida”3. Con-secuentemente, el que abdica de Dios, prescinde de la búsqueda de su sentido personal.

Quien se alcanza con ese saber es la propia persona, y se conoce a ésta como abierta personalmente a una persona distinta que pueda dar entero sentido de su ser personal. Esa es la auténtica sabiduría humana. A nivel de núcleo personal o de intimidad humana uno es coexistente, y también pura apertura, libertad; coexistente con los demás y con Dios, y libre respecto o para ellos. Esa co-existencia y esa radical libertad es, además, personalmente cognoscitiva y amante. No es que la persona tenga esas facetas, sino que las es. En efecto, cada persona es co-existencia, libertad, conocer y amar. Esos radicales íntimos conforman el ser personal. Cada uno de ellos se convierte con los demás hasta el punto de que uno no puede darse sin los otros. Es decir, ninguno puede faltarle a una persona para ser persona. Pero la conversión entre ellos no es completa, porque esos radicales se distinguen realmente entre sí, y, como es sabido, toda distinción real es jerárquica.

Con todo, cada quién es una co-existencia distinta de las demás, una libertad distinta, un conocer personal distinto, un amar personal distinto. Además, el acto de ser personal humano se distingue realmente de la esencia humana (se trata de la distinción real essentia-actus essendi en antropología). Una persona humana también se distingue realmente de su naturaleza, de sus actos, de sus manifestaciones, etc., del universo. Es también distinto de Dios, pero es en la intimidad personal donde hay que buscar la imagen de cada persona creada con Dios; y no sólo con un Dios personal, sino con un Dios pluripersonal (la noción de persona única, ya sea creada o increada, es absurda). No obstante, no existen dos imágenes iguales de Dios, porque no existen dos personas humanas iguales. La igualdad es exclusivamente mental, nunca real, porque no es intencional respecto de lo real; por eso la igualdad se debe aplicar únicamente a objetos pensados. A pesar de las distinciones entre las personas humanas, la realidad de Dios que se alcanza a través de los trascendentales personales humanos que cada quién puede notar en su intimidad, es la realidad pluripersonal de Dios. No es esto teología sobrenatural ni un intento gnóstico de racionalizar el misterio trinitario. Por eso, es pertinente explicitar un poco más este punto.

Una persona sola no sólo es absurda, triste o aburrida, sino sencillamente imposible, porque cada persona es apertura personal. Una apertura personal requiere, al menos, de otra persona que pueda aceptar el ofrecimiento personal de la apertura personal que uno es. Una persona no se limita a ser, sino que es-con. La persona es un añadido de ser; añade al ser el acompañamiento personal. Si uno es imagen de Dios, Dios también será apertura personal. Ahora bien, es claro que una apertura personal se abre a una persona distinta. En consecuencia, es absolutamente imposible que en Dios exista una única persona, pues sería la tragedia pura. De modo que la antropología personal no alcanza sólo a conocer la persona que uno es, sino que se abre al Dios pluripersonal. Si esa antropología personal es secundada y desarrollada desde la teología sobrenatural, desde la fe cristiana, que es un nuevo modo de conocer de mayor alcance, las realidades personales divinas descubiertas, antes insospechadas, son, no sólo las más altas que puede alcanzar la persona humana si libremente quiere, sino también las realidades existentes más altas sin más. Por eso, esta antropología es coherente con la doctrina cristiana acerca de Dios y del hombre, y no sólo en los temas culminares, sino también en el planteamiento de las dualidades humanas (acto de ser-esencia, esencia-naturaleza, hábitos innatos-adquiridos, hábitos-actos, actos-objetos, etc.), que concurren de arriba a abajo en el hombre.4

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Profesorado

    El Profesor encargado de esta Asignatura es:

        D. Juan Fernando Sellés                                 Tfno: 948 - 42 56 00   ( ext. 29 00 )

         Pueden comunicarse con él para cualquier aclaración o consulta.

        Los Trabajos Personales, es conveniente que se remitan directamente por e-mail a la dirección de la Secretaría del
        Instituto Superior de Ciencias Religiosas. En Profesor enviará su Informe en cuanto le sea posible.

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Programa de la asignatura

 

Unidad didáctica I. Introducción, historia y lugar de la antropología

Tema 1. Introducción: vida, muerte, inmortalidad y eternidad.

Tema 2. La historia de la antropología.

Tema 3. Las diversas antropologías.

 

Unidad Didáctica II. Naturaleza y esencia humanas

Tema 4. El cuerpo humano.

Tema 5. Las facultades sensibles humanas.

Tema 6. Inteligencia y voluntad.

 

Unidad Didáctica III. Las manifestaciones humanas

Tema 7. Mujer y varón, familia y educación.

Tema 8. Ética y persona.

Tema 9. Persona y sociedad.

 

Unidad Didáctica IV. De las manifestaciones a la intimidad

Tema 10. Lenguajes manifestativos y lenguaje personal.

Tema 11. Trabajo personal.

Tema 12. La intimidad personal.

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Materiales Didácticos

Bibliografía básica

         •   Sellés, J.F., Antropología filosófica, Manual del alumno, ISCR.

 


Bibliografía complementaria

•   Polo, L., Quién es el hombre, Madrid, Rialp, (5ª ed.), 2004.

•   Polo, L., Presente y futuro del hombre, Madrid, Rialp, 1996.

•   Yepes, R., Fundamentos de Antropología, Pamplona, Eunsa, 1996.

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Modelo de orientaciones para el estudio


       Encontrará orientaciones detalladas para el estudio de cada uno de los temas del Texto base utilizado en la asignatura. A continuación se ofrece las del Tema 1.

 

 

Orientaciones para el Tema 1

    Síntesis

La vida humana es un movimiento inmanente (desde dentro), unitario, regulado, de índole inmaterial. Pero en ese principio vivificador se pueden distinguir, al menos, dos vertientes: la vida recibida de nuestros padres y la vida añadida con la que cada uno mejora o empeora lo que ha recibido.

Distinta de ellas es la vida personal. Lo que añade la vida personal humana sobre la vida natural recibida conforma la biografía humana, el tiempo biográfico que una persona humana vive en la historia; tiempo que se divide en épocas de crisis y periodos álgidos. Dentro de las épocas de crisis hay que dar cuenta del sentido del dolor, la enfermedad, la muerte (ésta debe entenderse no como no ser, sino como no tener), y también del mal moral y personal. Asimismo, debe darse cuenta de la inmortalidad del alma, que se puede demostrar, pues no es únicamente un asunto de fe.

 

Objetivos del Tema

• Distinguir entre vida recibida (naturaleza humana), vida añadida (esencia humana) y vida personal (acto de ser humano).

• Enfocar bien el sentido del dolor y de las privaciones humanas.

• Demostrar la inmortalidad del alma (que no es únicamente un asunto de fe).

 

Bibliografía básica

•  Sellés, J. F., Antropología filosófica. Manual del alumno.      

 

Bibliografía complementaria

•   Alvira, R., La razón de ser hombre, Rialp, Madrid1998, cap. 3.

•   Aranguren, J., Antropología Filosófica, McGraw-Hill, Madrid 2003, caps. 2 y 3.

•   Arregui, J.V., Filosofía del hombre, Rialp, Madrid 1992, temas 1, 2, 3 y 13.

•   Burgos, J. M., Antropología, una guía para la existencia humana, Palabra, Madrid 2003, tema 14.

•   Mouroux, J., Sentido cristiano del hombre, Palabra, Madrid 2001, cap. 1.

•   Yepes, R., Fundamentos de antropología, Eunsa, Pamplona, temas 1 y 17.

•   Sellés, J. F., La persona humana, Universidad de La Sabana, Bogotá, I, tema, 1.

•   Polo, L., Quién es el hombre, Rialp, 5ª ed., Madrid 2003, temas 2, 6 y 9.

 Glosario

Alma, Cuerpo humano, Dolor, Historia humana, Inmortalidad, Muerte, Naturaleza humana, Esencia humana, Persona humana, Vida añadida, Vida recibida.

 

Comentario de texto

 “Si yo soy mi cuerpo es en tanto que soy un ser sentiente; y me parece que se puede precisar más y decir que yo soy mi cuerpo en la medida en que mi atención se apoya en primer lugar sobre él, es decir, antes de poder fijarse en cualquier otro objeto sea cual sea”, Marcel, G., Journal de Métaphysique, 236.

 

Cuestiones al texto y respuestas.

 ¿Yo soy mi cuerpo o yo dispongo de cuerpo?, ¿el cuerpo es la persona humana o de la persona? Yo no soy mi cuerpo. La persona no es el cuerpo humano. El cuerpo es de la persona, no la persona.

¿Mi ser personal es sentiente de lo sensible o dispone de sentidos? El ser personal dispone de sentidos, pero él no es sus sentidos.

 

Preguntas más frecuentes sobre el Tema 1

¿La vida humana se reduce a su vida biológica? No; porque las facultades de la inteligencia y de la voluntad no son corpóreas y también están vivas. Además, por encima de ellas está la vida personal, porque una persona no se reduce a sus facultades.

¿La vida del hombre se reduce a su biografía, con sus épocas álgidas y de crisis? No; el hombre es un espíritu en el tiempo, pero él no es tiempo físico. Por eso puede modificar el tiempo de su vida biográfica.

 ¿Cuál es el sentido del mal? Precisamente la falta de sentido.

¿La inmortalidad del alma no es un asunto que se sabe únicamente por fe? No; también se puede demostrar racionalmente.

 

Cuestionarios de Autoevaluación

1. Asocia las palabras de la columna de la izquierda con su correspondiente de significado contrario de la derecha.

 

Vida personal

Pérdida del sentido de la vida

Vida con sentido

Muerte espiritual

Vida natural

Muerte corporal

 

2. En las casillas de la izquierda de la tabla aparecen privaciones físicas. ¿Podrías poner en la correspondiente casilla de la derecha la privación espiritual que se corresponde con la física de la izquierda?

 

Muerte corporal

Muerte espiritual

Mal físico

Despersonalización

Sin sentido vital

Mal espiritual

 

3. Asocia los términos de la derecha con sus notas de la izquierda.

 

Vida

Corrupción

Unidad

Orden

Muerte

Integridad

 

4. Pon en las correspondientes casillas de la derecha las palabras o expresiones que se correspondan con las de la casilla de la izquierda.

 

Vida natural sensitiva

Vida sensual, apetitiva y sentimental

Vida del alma

Vida nutritiva

Vida natural vegetativa

Vida de la inteligencia y de la voluntad

Vida personal

Vida interior o íntima

 

5. Agrupa las facultades cuyo objeto propio sea semejante.

 

Apetitos

Sentimientos del espíritu

Sentimientos sensibles

Voluntad

Sentidos

Inteligencia

 

6. Agrupa los periodos álgidos de la izquierda con los de crisis de la derecha.

 

Periodos álgidos

Etapas de crisis

Gestación

Época de experiencia de los límites

Madurez de la infancia

Adolescencia

Periodo de grandes ideales

Nacimiento

 

7. Pon en correlación las casillas de la derecha con las de izquierda.

 

Acto de ser personal

Falseamiento de la intimidad

Esencia humana

Enfermedad

Naturaleza humana

Falseamiento de la voluntad

 

8. Pon en las correspondientes casillas de la derecha las palabras o expresiones que se correspondan con las de la casilla de la izquierda.

 

Esencia humana

Ignorancia de la inteligencia

Naturaleza humana

Dolor

Acto de ser personal

Sin sentido personal

 

9. Pon en las correspondientes casillas de la derecha las frases que se correspondan con las expresiones de la casilla de la izquierda.

 

“La muerte es el fin”

La muerte tiene sentido si se ofrece y alguien que pueda aceptarla la acepta

“La muerte también se vive”

La muerte no tiene sentido

 

10. Pon en las correspondientes casillas de la derecha las frases que se correspondan con las expresiones de la casilla de la izquierda.

 

Naturaleza humana

Falseamiento de la intimidad

Acto de ser personal

Enfermedad

 

11. En la columna de la izquierda hay una serie de teorías. En la de la derecha, una palabra que caracteriza a cada una de ellas. ¿Podrías poner en la correspondiente casilla de la derecha aquella nota que caracteriza a la teoría de la izquierda?

 

Resurrección

Dios sobra

Lugar de las sombras

Poder divino

Reencarnación

Irresponsabilidad

 

12. ¿Qué tipo de movimiento es la vida: transitivo o inmanente?

a) Transitivo. b) Inmanente.

 

13. ¿Qué tipo de movimiento es la vida?

a) Un movimiento que se ve y que se puede experimentar mediante la ciencia positiva, la biología, etc.

b) Un movimiento que no se ve, aunque se vean sus manifestaciones, y sólo se alcanza filosóficamente.

 

14. ¿Qué significado de los siguientes tiene la palabra vida?

a)  Se puede tomar como sinónimo de alma.

b)  No es sinónimo de alma, porque el alma es un invento mental, una imagen formada y divulgada por los medievales, mientras que la vida es algo real de experiencia indudable.

c)  Es sinónimo de alma, porque el alma es una imagen onírica, y la vida, como decía Calderón de la Barca, es sueño.

d)  El alma es un modo metafórico de llamar a las personas, pero no es algo real.

 

15. ¿Cuál de los siguientes enunciados responde más a la pregunta sobre qué es el alma?

a) Es la suma de todas las funciones y facultades humanas.

b) No es la suma de todas las funciones y facultades humanas.

c)  Es una sustancia inmaterial e invisible que acompaña siempre al cuerpo mientras se vive, y que después se separa de él.

d) Son los actos de las facultades humanas más altas.

 

16. ¿Cuál de estas siguientes afirmaciones referidas a la temporalidad humana es verdadera?

a)  El hombre es un ser temporal. b) El hombre tiene tiempo, pero no es tiempo.

 

17. ¿Cuál de estas afirmaciones relativas al sentido de la vida es verdad?

a)  La vida tiene sentido, pero el sentido entero de la vida está sólo más allá de la vida.

b)  La vida tiene cierto sentido, pero no es ni puede ser completo.

 

18. ¿Cuál de los siguientes enunciados es el único que responde con rigor a qué significa la muerte?

a) No ser. b) No tener.

 

19. ¿Cuál de estas afirmaciones sobre la inmortalidad del alma humana es verdadera?

a)  La inmortalidad del alma humana se puede demostrar.

b)  La inmortalidad del alma humana se sabe sólo por fe.

c)  La inmortalidad es propia sólo de Dios.

d)  La inmortalidad la da Dios como don no merecido por la naturaleza humana.

 

20. ¿Cuál de estas afirmaciones en torno al más allá es verdadera?

a) Lo que pase en concreto en el más allá sólo lo revela Dios a quien quiere, y se sabe por fe sobrenatural.

b) La filosofía sabe en concreto qué pasa en el más allá.

c)  Eso se conoce cuando se hace espiritismo.

d) Del más allá nadie ha vuelto, de modo que no podemos saber nada con seguridad.

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Documentación

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Antropología para inconformes

Juan Fernando Sellés. Un libro para lectores rebeldes, que no se conforman con las respuestas políticamente correctas, sino que buscan soluciones de fondo a los grandes temas personales. Por eso, ni su elenco temático ni el modo de abordar los temas siguen los patrones vigentes. Y también por eso, más que un manual, es un diálogo personal con cada lector. 672 págs, PVP 44 €.

 

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