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Seminario 4 de marzo 2010
El estatuto eclesiológico del orden
de los diáconos y sus manifestaciones canónicas
(Comentario al M. Prop. Omnium in mentem)
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En el debate que sigue a la exposición,
no se objetó la conveniencia de adecuar la
ley canónica a la doctrina del Catecismo. Pero
ello no fue óbice para que se suscitara un
vivo debate sobre a necesidad de un estudio más
profundo, no ya solo sobre la teología del
sacerdocio, sino también sobre el sacramento
del Orden. El debate estuvo centrado en la vieja cuestión
acerca de si el Diaconado ha de situarse en el ámbito
del sacerdocio ministerial. Dicho de otro modo, la
cuestión está en saber si la línea
divisoria entre el sacerdocio común y el sacerdocio
ministerial debe situarse en el sacramento del Orden,
o más bien en el poder sobre el Cuerpo de Cristo
-Eucaristía- en donde el sacerdote actúa
"impersonando" a Cristo. Según el
ponente, el canon revisado sugiere esta última
tesis. El Concilio ya había enseñado
que los diáconos reciben el sacramento, pero
no en orden al sacerdocio sino en orden al ministerio
(LG,29), no representan a Cristo Cabeza sino a Cristo
Servidor. No son en definitiva sacerdotes ni en sentido
propio pastores.
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