Formación de las elites navarras y su contribución a la construcción de la Monarquía española y desarrollo de Navarra en el siglo XVIII
 

INVESTIGADOR RESPONSABLE:
Agustín González Enciso. Universidad de Navarra

CONVOCATORIA:
Convocatoria de ayudas a proyectos de investigación de interés para Navarra (2000-2001)

ENTIDAD FINANCIADORA:
Consejería de Educación y Cultura del Gobierno de Navarra

INVESTIGADORES:

PALABRAS CLAVE: Historia social y económica de Navarra.- Prosopografía.- Networks.- Monarquía.- Elites.- Hombres de negocios.- Finanzas.- siglo XVIII.

RESUMEN

El proyecto pretende investigar el proceso de formación de elites navarras durante el siglo XVIII en lugares estratégicos de España (Madrid, Pamplona, Cádiz y Bilbao), su contribución a la construcción de la Monarquía borbónica y su función redistribuidora de rentas y servicios en Navarra y las consecuencias de este fenómeno para el desarrollo navarro.

El proyecto se plantea como continuación a las investigaciones realizadas desde 1997 por el Grupo de Historia Financiera (GRHIFI) de la Universidad de Navarra sobre los Hombres de negocios navarros en la Monarquía española del siglo XVIII, financiado por el Gobierno de Navarra, MEC, Caja Madrid, Banco de España y PIUNA (Universidad de Navarra).

Los resultados obtenidos por el GRHIFI en ese proyecto, véase los curricula, permiten replantear la tesis de Caro Baroja expresada en la Hora Navarra del siglo XVIII, según la cual nunca antes, y nunca después, hubo tantos navarros en los puestos claves de la alta política y finanzas reales.

Nuestra intención es superar la constatación del hecho que hacía Caro Baroja y explicar las causas de este fenómeno y las consecuencias para el desarrollo de Navarra. Nuestros objetivos específicos son: investigar y comprender

  1. Las estrategias utilizadas por las Casas y familias navarras para promocionar a sus miembros, ofrecer recursos humanos y financieros y respaldar con seguridades sus negocios.
  2. el ascenso y control por navarros a parcelas de poder y de gobierno tan sensibles y competitivos como la alta política y las finanzas reales.
  3. la organización y funcionalidad de las redes de relaciones utilizadas en las principales plazas comerciales de la Monarquía por las elites navarras,
  4. las características de los negocios y servicios desarrollados por las elites navarras, su logística, circulación de información, medios de pagos y redistribución de oportunidades y beneficios entre paisanos y factores.
  5. las consecuencias de los éxitos y fracasos de las elites navarras en las casas y familias navarras, en la renovación de élites locales en Navarra y en el ofrecimiento de medios y factores para el desarrollo de Navarra.

Antecedentes y "estado de la cuestión"

- Reestudiar las elites.

Investigar sobre las elites está de moda. La historiografía reciente ha "descubierto" el interés por analizar las elites sociales, económicas, políticas e intelectuales por su protagonismo en el cambio histórico. Pero esta vuelta de los investigadores hacia las elites está muy alejada de los planteamientos tradicionales que concedían un papel director de la sociedad a la elite. Se hacían biografías de individuos geniales y se negaba el papel activo del resto de grupos sociales.

La historiografía sobre las elites y su papel desempeñado en la Historia es realmente abundante. Buena parte de ella ha estado dominada por los planteamientos de los pensadores clásicos, Weber, Mosca y Pareto. Aunque las diferencias entre estos pensadores clásicos es notable se impuso una determinada teoría del elitismo, que es la que más influyó en la historiografía tradicional, según la cual siempre hay una clase dirigente, una minoría organizada que domina en toda la sociedad sobre la mayoría desorganizada. Los miembros de la clase dirigente o de la elite no tienen porque ser los mejores, sino más bien los vencedores en la lucha por el poder. La lucha a la que están abocadas las elites lleva a una circulación entre ellas, y a la sustitución de una elite por otra, mientras que es mucho más difícil el ascenso de otros grupos sociales a las elites.

Pero esta teoría clásica de las elites, que ha sido abundantemente aplicada por la historiografía tradicional, ha comenzado a no ser operativa para la historiografía reciente. Sobre todo, porque aquella visión elitista casaba mal y no ayudaba a comprender el cambio en la Historia, sobre todo el cambio social. De hecho, el gran reto de la historiografía reciente es precisamente comprender las relaciones entre una evidente elite dirigente y el funcionamiento de la sociedad.

Un tema especialmente importante dentro de la teoría de las elites y que a nosotros nos interesa de forma destaca es la relación entre el poder político y el económico. O, dicho de otro modo, cuál tiene mayor peso en la definición de una elite. Resumiendo, hoy en día se tiende a no distinguir dichas esferas en cuanto a las elites, porque con frecuencia existen más puntos de conexión que de separación. Al abandonar los conceptos de clase y tomar fuerza los estudios sobre relaciones familiares y redes de relaciones, ha surgido un mundo mucho más complejo en que la estrategia de una familia concreta puede ser más ilustrativo que la pertenencia a una clase social. Estas estrategias de relaciones podían abarcar amplias esferas sociales y extenderse en sentido horizontal y vertical, es decir, desde lo económico a la cultura o desde la nobleza al campesinado. Precisamente la existencia de "otras" unidades de agrupación, como la familia o la cofradía, dentro de las elites es uno de los rasgos que más favorecía, y a los historiadores más nos ha ayudado, a comprender la movilidad de la elites. Es decir, la historiografía reciente está abandonando la imagen de una elite monolítica, porque lo que está encontrando la investigación es más bien todo lo contrario: una extraordinaria movilidad en todos los sentidos.

Esta extraordinaria renovación conceptual, además, se ha reforzado porque se ha mantenido y extendido el convencimiento de que las elites juegan un papel decisivo en el desarrollo histórico. Se ha revalorizado el enfoque de las elites como sujetos activos capaces de influir en el devenir histórico, y de forma particular en la construcción política y económica

Por lo tanto, la historiografía actual considera que la elite era algo relativo, diferente en cada sociedad y época, que dependía más la consideración, de la mirada, de la respectiva sociedad que de unos parámetros objetivos; parámetros, por otro lado, fijados casi siempre por los historiadores.

La elites lo eran, además, por el grado de control de la información, recursos económicos o vías de promoción social que controlaban. Pero su actividad no circulaba ni era patrimonio exclusivamente de la elite, antes bien, necesitaban implicar a otros grupos sociales. De hecho, es precisamente esta mayor apertura y mutua necesidad de servicios y apoyos de otros grupos sociales lo que permitía renovar períodicamente la composición de la elite, o el retroceso o fortalecimiento de las existentes.

- La ausencia de estudios sobre las elites navarras.

Resulta realmente desolador el panorama historiográfico sobre estudios de elites en Navarra. A pesar de que en fecha ya lejana como 1969, Caro Baroja advirtiera de lo fecundo de estudiar la elite navarra del siglo XVIII, desgraciadamente no tuvo seguidores sus propuestas.

La formación de nuevas elites en la Navarra del siglo XVIII y su contribución a la construcción de la monarquía Borbónica es un tema todavía prácticamente desconocido. En 1890, Manuel de Irigoyen y Olondriz publicaba una relación de personajes ilustres a partir de un cuaderno manuscrito dejado por el obispo Miguel José Irigoyen y Dolarea (1789-1852), recogiendo unos 140 personajes que hicieron carrera fuera del reino. Entre estos ilustres navarros (todos ellos oriundos del Valle del Baztán) figuran, entre otros, los ministros de Hacienda Juan Bautista de Iturralde, Miguel de Múzquiz, conde de Gausa y Nicolás Ambrosio de Garro, marqués de las Hormazas; los virreyes americanos Agustín de Jaúregui y Pedro de Mendinueta y toda una serie de altos cargos en la administración central (un Gobernador y un consejero del Consejo de Castilla, dos miembros del de Hacienda, un secretario de la Cámara y patronato de Castilla, un oficial primero de la secretaría de Hacienda, tres directores y dos jefes de sección de la Dirección General de Rentas, siete tesoreros generales o secretarios de diferentes reyes, reinas e infantes, un administrador general y un tesorero de Cádiz y de México, diversos contadores, oficiales e intendentes). También es abundante esta presencia en otros campos como el ejército y la carrera eclesiástica, donde encontramos por ejemplo cinco obispos, dos capellanes de honor de S.M., dos vicarios generales, abades, priores y una larga lista de otros cargos menores. Algunos de ellos consiguieron ascender socialmente alcanzando no pocos los ansiados hábitos de las Órdenes Militares, de la de Carlos III, San Hermeregildo e Isabel la Católica y los también anhelados títulos de Castilla, contabilizándose no menos de seis marqueses y cuatro condes.

Esta presencia abundante de navarros en distintos sectores destacados de la sociedad del Antiguo Régimen constituye lo que en 1969 Julio Caro Baroja definió como La hora Navarra del siglo XVIII, un fenómeno particularmente desarrollado por oriundos del Valle del Baztán. Esta obra ha venido siendo por tanto el libro básico de referencia cuando se pretendía analizar a alguno de estos individuos o todo aquello relacionado con este "momento navarro". Sin embargo, a la luz de los recientes avances que se han producido en la Historia Social, como por ejemplo el análisis de las redes de relaciones o la recuperación de la biografía tanto en su forma individual como en la colectiva -prosopografía-, nos han llevado a retomar el tema de la importante presencia de navarros al servicio de los Borbones e intentar aportar nuevas perspectivas sobre la cuestión, considerando la obra de Caro Baroja como un punto de partida.

Nuestro grupo de investigación ha venido prestando anteriormente una especial atención a los hombres de negocios navarros, debido a que nuestro interés giraba en torno a analizar el mundo financiero de los Borbones. En la actualidad pretendemos completar y seguir aumentando las investigaciones ya llevadas a cabo, ampliando la perspectiva de nuestro objeto de estudio. La experiencia de nuestras investigaciones nos ha demostrado que la presencia de importantes financieros de origen navarro forma parte de un proceso mucho más amplio que engloba otro tipo de actividades y que ya hemos definido, utilizando el concepto de Caro Baroja, como la Hora Navarra del siglo XVIII.

Este fenómeno no es comprensible si no es desde un perspectiva familiar, que englobe sus estrategias familiares, el cambio generacional o la distribución geográfica. Consideramos que es necesario analizar especialmente este proceso migratorio de grupos navarros de elite a plazas destacadas de la Monarquía como Cádiz, Madrid y Bilbao, intentando comprender los mecanismos que utilizaban estos personajes para insertarse en estas ciudades, así como las características de su labor allí desempeñada.

Junto a la caracterización de las elites navarras consideramos que clave analizar cual fue la contribución de estos grupos a la construcción económica y política del Estado Borbónico. Determinadas familias como los Iturralde, Goyeneche, Arizcun, Aldecoa o Gastón de Iriarte se convirtieron desde finales del siglo XVII y sobre todo a lo largo del XVIII en destacados personajes de la corte, compaginando los negocios con la administración y con el servicio al Rey. Articulados entorno a la Congregación de los Navarros en Madrid, este grupo se constituyó, gracias al apoyo prestado a Felipe V en la Guerra de Sucesión, en un importante grupo de presión en la corte, influyente en los negocios con la corona y partícipe en la mayor parte de las empresas económicas del siglo.

 

OBJETIVOS

Nuestro proyecto pretende, en primer lugar, aprovechar las sinergias de la actual línea de investigación del Grupo de Investigación Financiera (GRHIFI), constituido en 1997 en la Universidad de Navarra, con el objeto de estudiar los grupos financieros de la España del siglo XVIII y de forma concreta los navarros.

En el proyecto anterior planteamos la conveniencia de analizar los hombres de negocios navarros de la monarquía española. Fruto de las investigaciones realizadas ha sido, como se detalla en los curricula, 17 artículos, 4 libros, dos de ellos en prensa y 3 simposios internacionales, en los que han participado 35 especialistas nacionales e internacionales.

El interés de la línea de investigación y la solidez del grupo de investigación ha permitido que siga creciendo en número de investigadores y ambición en los proyectos. En la actualidad lo componen 7 investigadores universitarios, 5 de los cuales están realizando en estos momentos sus tesis doctorales sobre temas directamente relacionados con las línea de investigación del grupo.

Esta línea de investigación ha merecido la financiación directa del Gobierno de Navarra, el MEC, Caja Madrid, el Banco de España y el PIUNA (Universidad de Navarra).

A partir de esta situación, nos planteamos profundizar en nuestros objetivos. El tema que proponemos, la "Formación de las elites navarras y su contribución a la construcción de la Monarquia española y desarrollo de Navarra en el siglo XVIII", está totalmente por hacer, tanto en lo metodológico como en la investigación de base, como hemos indicado en el apartado anterior.

Solventar este vacío historiográfico, en el caso de Navarra es de notable interés dada la trascendencia de esta etapa para el proceso de formación histórico de Navarra.

Los resultados de las investigaciones realizadas nos permiten apuntar una posible tesis central, susceptible de ser matizada y contrastada en las investigaciones que pondremos en marcha. A saber, que durante el siglo XVIII, las estrategias desplegadas por algunas casas navarras y familias navarras para promocionar a algunos de sus miembros ayudó a crear unas potentes elites navarras en las principales plazas comerciales españolas y en la Corte. El principal medio de ascenso fueron los negocios derivados del servicio al rey, ofrecidos a partir de unas extensas redes de relaciones de parentesco y paisanaje. Estas redes se retroalimentaban con el éxito en los negocios individuales o familiares. Los beneficios de estas estrategias se ampliaban a medida que las redes se interconectaban. Para las familias y casas navarras implicadas fue un medio de fortalecer su posición en los lugares de origen, y con frecuencia una oportunidad para acceder y convertirse en elite local. Las influencias, apoyos y seguridades iban desde la Casa a la Corte o la plaza comercial, y desde allí de nuevo a la Casa en Navarra. Navarra se beneficio directamente de estas mutuas relaciones, porque los negocios emprendidos por los navarros de fuera del reino se apoyaban en factores y paisanos de Navarra, y el éxito de sus negocios ofrecía medios y recursos al desarrollo de Navarra y a la reestructuración de la elite local.

Para contrastar dicha tesis central, hemos establecido una serie de objetivos concretos, que a su vez hemos agrupado en varios grandes apartados.

1.- La Hora Navarra, de nuevo.

A lo largo de la historia de Navarra, hay varios momentos especialmente importantes en su proceso de construcción diferencial. A finales de la década de 1960 Caro Baroja intentó demostrar que durante el siglo XVIII Navarra y los navarros alcanzaron una posición predominante en la monarquía española. Con ello, sostenía este autor, acababa un período, iniciado tras la conquistas castellana, en el que Navarra parecía haber languidecido y perdido parte de una clara identidad colectiva desarrollada durante los siglos medievales. Un protagonismo que, añadía Caro Baroja, Navarra ni los navarros volvieron a conseguir desgraciadamente hasta las guerras carlistas.

Caro Baroja resumió su tesis en un libro con el significativo título de "La Hora Navarra". Sus conclusiones le permitían sostener que un grupo de navarros consiguieron abrirse paso en la Corte madrileña y alcanzar los centros neurálgicos de poder: la política y las finanzas. Nunca antes, y nunca después añadira este autor, hubo tantos navarros entre los puestos más elevados de la política y las finanzas nacionales que durante el siglo XVIII.

Inexplicablemente esta fecunda tesis no ha tenido seguidores. Caro Baroja apuntaba y constataba un hecho capital para la historia navarra, pero no daba explicaciones de cómo realmente se había producido ni llegó a adentrarse a analizar su verdadero alcance.

Quedaban sin aclarar cuestiones esenciales, incógnitas que para nosotros se convierten en auténticos objetivos prioritarios:

  • cómo aquellos navarros consiguieron abrirse paso en la complicada política cortesana.
  • cómo llegaron a controlar unos espacios de poder tan competidos y sensibles para la monarquía como la alta política y las finanzas reales.
  • cómo estos navarros llegaron a influir en la política nacional, más en una coyuntura de reestructuración y modernización del estado.
  • cuál era el sentido de colectivo diferencial de los navarros en la corte.
  • cuáles fueron las relaciones de estos navarros en la corte con sus paisanos en Navarra.
  • consecuentemente, cómo afectó a Navarra y a la sociedad navarra la existencia de esos navarros tan influyentes.

La genial aportación de Caro Baroja exige una continuidad y una importante profundización, en la que podamos aprovechar los notables avances metodológicos e instrumentales registrados en las últimas décadas en la investigación histórica.

2.- De la Casa a la Corte, menos migración aventurera y más promoción organizada.

Caro Baroja constató que a lo largo del siglo XVIII un número significativos de navarros de una extracción social media y baja, en el mejor de los casos palacianos Cabo de Armería, conseguía alcanzar títulos de Castilla y marquesados. Estamos, pues, ante un proceso de promoción colectiva, no individual.

Precisamente esta condición colectiva es la que más nos interesa porque nos indica la existencia de procesos de ascensión planificados, no frutos de la actuación individual, donde el mérito o la suerte podían ser lo determinante. Según nuestra interpretación, en Navarra y desde Navarra se organizó, sostuvo e impulso una vía continua de promoción social, con el evidente propósito del triunfo de sus miembros y de sus casas navarras.

Los trabajos que hemos ya iniciado sobre hombres de negocios navarros en la monarquía española nos permite sostener que la promoción social en la Corte y otras plazas nacionales formaba parte de una estrategia más amplia de promoción de las casas navarras. La totalidad de la familia, de sus miembros, y con frecuencia de sus recursos económicos, se ponían a disposición del triunfo y ascensión social de alguno de sus miembros. No se trata, pues, de individuos expulsados de la familia y que se lanzan a la aventura de la emigración. Hay más de estrategia organizada que de casualidad individual.

La actuación de cada casa y cada grupo familiar navarro implicado en estas estrategias de promoción dirigida les permitió tejer auténticas redes de relaciones, que se ponían a disposición del promocionado. Estas redes a su vez se apoyaban y relacionaban con las otras redes desarrolladas por otras casas navarras. De tal manera que comenzamos a intuir que existían una extensa red navarra, que trascendía las barreras sociales y podían llegar a toda la monarquía, incluida América.

No obstante, seguimos sin conocer con precisión:

  • cómo funcionaban estas redes de promoción,
  • las posibles diferencias en cuanto a sus usos y potencialidades,
  • de qué dependía el grado de efectividad alcanzado,
  • cuáles eran las diferencias entre las redes organizadas desde Navarra o las organizadas en otras plazas españolas, principalmente Cádiz, Madrid y Bilbao.
  • si la eficacia de estas redes de relaciones les permitía actuar como grupos de presión,
  • o cómo repercutían en las casas y sus redes particulares los triunfos o los fracasos en sus estrategias de promoción.

3.- Servir al rey, como principal vía de promoción social y económica.

Estas redes de relaciones tenían siempre un hilo conductor: el servicio al estado. Los navarros se dirigieron directamente a la principal vía de promoción social y económica de la época: el servicio a la corona.

Las casas navarras comprendieron bien que en el servicio a la corona había más posibilidades de promoción que en cualquier otra actividad. No es exagerado decir que los navarros del siglo XVIII aprendieron a usar las posibilidades del estado para beneficio propio y de sus familias.

La principal carencia de la corona es hacer efectiva su política de gobierno, llegar, por ejemplo, a cualquier rincón de la monarquía para colocar el trigo que necesita su ejército o recoger una letra de cambio en una plaza para cumplir una decisión gubernamental.

Era precisamente en ese escalón intermedio entre la orden política y su realización donde se generaba una fuente inagotable de oportunidades de negocios y con ellos de servicios al rey y recompensas en promoción social y política.

En las investigaciones iniciadas por el GRHIFI hemos podido averiguar que la fidelidad de los navarros a la casa borbónica en su conflicto con el aspirante austríaco a comienzos del siglo XVIII fue clave en el ascenso de los navarros y en el tipo de servicios ofrecidos al rey. Cuanto más arriba en al Corte, mayor era el negocio, mayores los beneficios, más amplio el número de corresponsales y factores a movilizar y, al final, más sustanciosa la recompensa, ya fuera en beneficios directos del negocio, en oportunidades para otros navarros o en títulos y crédito.

Empezamos a intuir que una de las principales claves en el ascenso de los navarros y en sus posibilidades de ofrecer servicios de gran envergadura al rey fue la Guerra de Sucesión. Como hemos podido comprobar en algunos casos concretos, este conflicto fue una poderosa fuente de acumulación de capital para navarros recién salidos de la Casa. Servicios ofertados al rey como, por ejemplo, comprar trigo en San Sebastián y venderlo al ejército real en Zaragoza, utilizando a familiares y factores navarros, fueron los modestos orígenes de fabulosas fortunas y del ascendente crédito económico y político de algunos navarros en la Corte.

La repetición de este tipo de servicios llevaría en pocos años a hacerlos imprescindibles en la Corte. Su presencia y sus éxitos ayudarían a los objetivos de las casas navarras que posteriormente fueron poniendo en marcha sus propias estrategias.

Desentrañar las características de estos negocios:

  • precisar cómo circulaba la información sobre la necesidad del servicio,
  • tipología de negocios,
  • cómo se organizaba el negocio, sus aspectos logísticos,
  • las relaciones entre las redes familiares navarras y estos negocios,
  • el grado de implicación de los navarros y sus familiares y factores en el desarrollo de estos negocios,
  • cómo se reunían los capitales o los recursos humanos y materiales necesarios para desarrollarlo,
  • cómo se satisfacían los servicios prestados por familiares y factores al responsable del negocio,
  • cómo se movilizaban los medios pago entre las distintas localidades implicadas.
  • o, lo beneficios obtenidos directamente en el negocio, tanto económicos como sociales, políticos o relacionales.

Son cuestiones totalmente desconocidas y que nos ayudaran a comprender la verdadera naturaleza de estos negocios y de la participación de los navarros en ellos, así como la función desempeñada en las estrategias de promoción de los navarros y las casas navarras..

4.- Navarros en la Corte y Navarra.

Nosotros consideramos que donde la tesis de Caro Baroja arroja más sombras es precisamente en las relaciones que los navarros que el encontraba en los principales puestos de la monarquía mantenían con sus paisanos y sus lugares de origen.

Las primeras investigaciones que realizó el GRHIFI sobre estos hombres de negocios navarros nos permitió descubrir que aquellos navarros en la Corte tuvieron una relación bastante más fluida con sus paisanos navarros y las instituciones navarras de lo que en principio podíamos suponer.

Por el enfoque inicial de las investigaciones del grupo hemos podido precisar ya las características económicas de algunas de estas relaciones. Podemos adelantar que el éxito de estos hombres de negocios navarros en la Corte fue compartido por sus paisanos. Muchas rentas acumuladas fuera del reino navarro se distribuían hacia los lugares y casas de origen, en forma de donaciones directas a sus familiares y paisanos: arreglos de casas, préstamos, dotación de escolares, fundación de caridad, mecenazgo artístico...).

Pero también hemos descubierto una afluencia de negocios y capitales hacia paisanos navarros porque los utilizaban para sus negocios. Miembros de instituciones navarras, nobles o comerciantes navarros de las principales poblaciones de Navarra eran movilizados por los navarros de la Corte para colaborar en sus negocios, ya fueran como socios en asientos con la corona, avalistas o factores.

La multitud de actividades de estos navarros de la Corte y su presencia en los dos principales nervios de gobierno, la política y las finanzas, permitía un trasvase constante de dinero entre navarros situados en lugares distantes. Así, la corona podía pagar a varios navarros en Cádiz un servicio de un contrato firmado entre navarros de Madrid y Pamplona.

Las conexiones trascendían el hecho físico de Madrid, porque el principal vínculo eran las finanzas reales, presentes en todos los lugares del reino. Esto permitió, por ejemplo, que a Pamplona se girasen más letras de cambio de lo habitual para una plaza de provincias. Y la disponibilidad de medios de pagos podía estimular otras actividades, no directamente vinculada con las actividades económicas de los navarros de la Corte, como de hecho ocurrío con el tráfico lanero por Navarra.

Es decir, comenzamos a ver que estas actividades contribuyeron a potenciar el desarrollo económico de Navarra. Ejemplos como el descrito, facilitaban la integración de Pamplona en redes financieras amplias, que incluso trascendían las fronteras de la monarquía española, y que sin esa colaboración difícilmente hubiera podido alcanzar tan pronto una posición destacada en el mundo de las finanzas españolas.

La importancia económica de esta relación entre los navarros de fuera del reino con el reino y el resto de navarros, y su trascendencia para la economía de los implicados y para el conjunto de la economía navarra, es un tema totalmente desconocido.

Estamos seguros que profundizar en este terreno nos permitirá resolver importantes dudas como:

  • la función que tenían las rentas recibidas de fuera en la economía familiar y en la casa de origen, tanto para mantener un modelo de explotación económico y mejorar su posición social en la comunidad local como para asegurar la continuidad de unas estrategias de promoción para otros miembros familiares,
  • o, en el sentido inverso, la dimensión provisora de recursos humanos y económicos de la casa para la promoción, garantía y seguridad de los negocios desarrollados fuera del reino.
  • los grupos sociales y actividades de la economía navarra beneficiadas por las oportunidades ofrecidas desde fuera del reino.
  • la función de estas relaciones para facilitar el acceso de familiares y amigos a los puestos claves de la administración e instituciones navarras,
  • o, como las estrategias desarrolladas por las casas navarras con sus familiares fuera del reino permitieron al final generar nuevas elites en Navarra o renovar las elites existentes en el reino navarro.

Creemos que adoptando esta doble perspectiva, cómo los navarros consiguieron que otros navarros triunfaran fuera del reino y a la vez cómo estos navarros ofrecieron oportunidades a la economía y los grupos sociales de Navarra, conseguiremos avanzar de verdad en la tesis de Caro Baroja y en nuestro principal objetivo que es conocer y divulgar la comprensión de uno de los fenómenos más importante y sugerente del devenir histórico de Navarra