Departamento de Historia - Historia Antigua


La Tríada Indoeuropea 

G. DUMÉZIL, Les Dieux des Indo-Européens, París, 1952. (Ed. esp. Seix-Barral)

    Los dioses arcaicos del Panteón romano son los tres que conservaron a su servicio, históricamente, un flamen maior y son dioses jerarquizados: Júpiter, Marte y Quirino. Sus flamines maiores sólo cedían en honor al rex. No son tres divinidades aisladas, sino una tríada, soli-daria y conformadora de un todo sistemático.

JUPITER.
    Iovis, dios celeste, dios del dium, protector y guía del Estado, garante de la grandeza de la Ciudad y de su salvaguarda, pues dio a Rómulo los primeros auspicia y los sigue dando a todos los jefes legítimos de Roma, a los reyes y a los magistrados que fueron los herederos de las funciones regias. Es dios del rex, el Iovis Stator, el Iovis Feretrius de la leyenda romúlea, que da la victoria no mediante su directa intervención (pues jamás Júpiter combate) sino mediante una decisión soberana que se traduce, inmediatamente, en los hechos físicos y notoriamente haciendo cundir el pánico en el ejército enemigo cuando éste se cree victorioso. También es dios del derecho, de los juramentos y de los tratados, bajo el aspecto de una divinidad muy cercana y casi homónima que parece tuvo existencia anterior: Dius Fidius (pareja masculina de la Fides). De ahí que el Flamen principal en Roma no se llame Flamen Jovius, sino Flamen Dialis. Esta pareja Dius-Jovis, divinidad jurista y de las grandes acciones libres, equivale a la pareja védica Mitra-Varuna.

MARTE.
    Dios de la fuerza física, principalmente mostrada en la guerra. Por su fuerza, sus aptitudes y su carácter puede defender también al campesino (evitando calamidades, como un buen centinela), a la Ciudad, al ejército.

QUIRINO.
    Como en India y en Escandinavia, los dioses de la "tercera función" presentan un complejo perfil, aunque coherente. Tienen a su cargo la fecundidad y la riqueza, el bienestar (con él, el apego a la tierra propia, a la paz, a la colectividad social) y su nombre está asociado al conjunto ritual de los hijos de Roma, los Quirites. El Flamen Quirinalis conjura, el 25 de abril, las enfermedades del grano. El 21 de agosto sacrifica a Conso, el dios de los graneros. El 25, invoca a Quirino y a Ops Opifera contra los incendios. El 23 de diciembre sacrifica a Larentia (símbolo de riqueza, voluptuosidad y esplendidez). La fiesta de Quirino (17 de febrero) coincide con la celebración de la tuesta de los granos. Alguna definición romana señalan a Quirino como Mars qui praeest paci y como Mars cum est tranquillus. Está, pues, vinculado al bienestar general, a la pax Romana, concebida como tranquilla libertas, al modo de Cicerón, como "tranquilidad en el orden" (según definición de San Agustín), de la que es custos y administrador. Su nombre es muy significativo y está asociado semánticamente a "pueblo", "gente", a vir: *couirino, como Quirites, conjunto civil de los romanos por oposición a los mismos romanos entendidos como ejército (milites) y, posiblemente, a curia (¿couiria?), la unidad arcaica en que se encuadraban los ciudadanos de la Roma originaria. Fue asociado por ello particularmente a Rómulo, como Romulus Posthumus.

    "El paralelismo de la estructura teológica tripartita que muestra la más antigua Roma (y que los romanos reconocen como tal estructura) respecto de otras estructuras indoeuropeas no romanas es sorprendente. La coincidencia se extiende, incluso, a un rasgo importante que ya hemos subrayado en Escandinavia y en India. En la leyenda de los orígenes de Roma, Júpiter y Marte vienen dados de entrada; se trata de dioses constitutivos de la idea misma de Roma y anteriores a la Ciudad: ellos la crean, a través de Rómulo, interviniendo con auspicios. Por el contrario, será precisa una guerra, seguida de reconciliación, para que el dios Quirino, tenido por foráneo, sea admitido, a la vez que los sabinos, en la Ciudad y en la tríada Iovis-Mars-Quirinus, del mismo modo que hizo falta una guerra y una reconciliación para que los Grandes Vanas, Njordr, Freyr y Freyja, adquiriesen naturaleza de Asas y fueran aceptados en la compañía de Odín; y, según otra variante de tipo asimismo indoeuropeo, Quirino es Rómulo divinizado. Es decir, un hombre elevado desde la tierra al cielo".
"Así, en una y otra variante, mientras que Júpiter y Marte son, desde siempre, dioses romanos y no meros adsciti, dioses de pleno derecho y no hombres transformados en dioses, el elemento último, el que completa la tríada jerárquica, el dios de la prosperidad agrícola, de la masa de los Quirites, de la pax, resulta concebido ya sea como uno dios extranjero, introducido en el momento en el que la Ciudad se completa (y, gracias a la adquisición de mujeres, adquiere condición perdurable), ya sea como un hombre divinizado, una vez terminada su actuación providencial: la heterogeneidad, inicial, al menos, de la tercera función en relación con las otras dos  aparece en todos los casos fuertemente marcada".