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Departamento de Historia - Historia Antigua
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Extractado de Poder político y desarrollo social en la Roma antigua (G. Bravo, 1990)
La reorganización provincial y diocesana que se atribuye generalmente a Diocleciano sobre-pasó con seguridad los límites cronológicos de la Tetrarquía (...). La reforma consistió básicamente en la subdivisión de las provincias existentes con el fin de garantizar su defensa y evitar en lo posible nuevos pronunciamientos de los funcionarios imperiales destinados en ellas. Pero los criterios que guiaron la política administrativa de los tetrarcas no fueron unívocos. El análisis regional permite descubrir en cada caso concreto motivaciones geográficas, estratégicas y políticas especí-ficas de cada provincia o región. No obstante, algunas pautas de la reforma son claras: las dos provincias proconsulares de Asia y África fueron considerablemente reducidas en extensión aunque se mantuvo el status anterior de sus gobemadores; las Provincias fronterizas en general acusaron más la subdivisión que las provincias interiores, a fin de proteger mejor las líneas de defensa del limes. Todas ellas serían más tarde agrupadas en sus correspondientes diócesis: nuevas circunscripciones administrativas de desigual entidad. Mientras la diócesis de Oriente incluía hasta 16 provincias bajo la jurisdicción de un solo vicario diocesano, Britania constituía también diócesis con sólo cuatro provincias.
Aunque Mommsen primero y después Seston (1946) creyeron ver realizada la reforma entre 297 y 300, lo cierto es que el (...) Laterculus Veronensis, más conocido como Lista de Verona, se ha fechado finalmente entre el 304 y el 324 (Barnes, 1982) (...)
Aun así, siendo más tardío, dicho documento solamente registra la existencia de 95 provin-cias agrupadas en 12 diócesis que, en orden decreciente según el número de provincias, son: Oriente (16), Mesia (10), Asia e Ita1ia (9 cada una), Tracia, Hispania y África (6 cada una) y Britania (4). No obstante, la idea comúnmente admitida es que Diocleciano habría duplicado el número de provincias existentes en el Imperio, 50 con seguridad a su llegada al trono.
Finalmente, al parecer no antes tampoco del 305, esta organización diocesana fue integrada en una estructura administrativa superior: la de las prefecturas del pretorio regionales, que fueron consolidadas por Constantino.
En el esquema tetrárquico, provincias, diócesis
y prefecturas fueron encomendadas mayorita-riamente a funcionarios de rango
ecuestre de todas las categorías estatutarias: vir egregius para
la función de procurator y vices agens praesidis; vir perfectissimus
-la más frecuente- para praesides y vicarii o vices agentes praefectorum
praetorio; y vir eminentissimus para la función de praefectus praetorius.
Sólo este último conservaba todavía competencias civiles
y militares, mientras que el mando militar de las Provincias pasó
a depender de un dux no subordinado a los gobernadores civiles destinados
en ellas.