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Departamento de Historia - Historia Antigua
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EL REY Y EL SENADO EN LA ROMA LEGENDARIA
Dionisio de Halicarnaso, II.14.1 ss.
Para el rey reservó (Rómulo) estos honores: en primer
lugar la supremacía en las celebraciones religiosas y sacrificios,
y realizar todos los actos sagrados dirigidos a los dioses. A continuación
tener la custodia de las leyes y tradiciones patrias; velar por todo lo
que es justo tanto por naturaleza como por convención; ser personalmente
juez en los delitos más graves y confiar los leves a los senadores
cuidando que no haya ningún error en sus juicios; reunir al Senado,
convocar al pueblo, dar su opinión y llevar a cabo lo decidido por
la mayoría. Tales prerrogativas dio al rey, y además tener
poder absoluto en la guerra. Al Senado dio el siguiente honor y poder:
deliberar y dar su voto sobre todo lo que el rey les propusiera e imponer
lo que decidiese la mayoría. Ésto lo tomó también
de la constitución espartana; pues los reyes lacedemonios no tenían
poder absoluto para hacer lo que quisieran, sino que el senado tenía
total poder sobre los asuntos públicos. A la muchedumbre de la
plebe otorgó estos tres privilegios: escoger magistrados, ratificar
leyes y decidir sobre la guerra cuando el rey lo pidiese...Todo el pueblo
no daba su voto a la vez, sino llamado por curias. La decisión de
la mayoría de las curias se llevaba al Senado.
LA REFORMA DE SERVIO TULIO
Tito Livio, I.42-43
Tomando el censo como base, estableció las clases y las centurias.
Con todos los que tenían un censo de cien mil ases o más,
formó 80 centurias -40 con los de más edad, 40 con los más
jóvenes-; tomaron todos juntos el nombre de primera clase (...)
Añadió a éstas dos centurias de obreros que hacían
el servi-cio sin armas (...) Formó la segunda clase con los que
tenían un censo entre cien mil y setenta y cinco mil ases; comportaba
20 centurias (...) Fijó el censo de la tercera clase a cincuenta
mil ases, siendo el numero de centurias el mismo (...) El censo de la cuarta
clase fue de veinticinco mil ases el número de centu-rias era el
mismo, pero el armamento difería: no tenían otras armas que
una lanza y una jabalina. La quinta clase, la más numerosa, formó
30 centurias (...) El censo de esta clase era de once mil ases. De todo
el resto del pueblo, los que tenían un censo inferior, hizo una
centuria única exenta del servicio militar. Después estableció
12 centurias de caballeros tomados entre los primeros de la ciudad (...)
Aunque nadie parecia excluido del derecho de voto, todo el poder reposaba
sobre los primeros de la ciudad. Los caballeros eran llamados a votar en
primer lugar, después las 80 centurias de la primera clase; cuando
habia desacuerdo entre ellos, lo cual se producía raramente, se
llamaba a votar a la segunda clase; casi nunca se descendia más,
asi que nunca se llegaba a las clases más bajas.
LA EXPULSIÓN DE LOS REYES
Dionisio de Halicarnaso, IV.84.2 ss
Bruto, contento, dijo: "Si antes escucháis y confirmáis
las resoluciones del Senado, pues hemos decidido que los Tarquinios y toda
su descendencia sean expulsados de la ciudad de Roma y del territorio que
gobiernan los romanos; que a nadie le sea permitido obrar ni hablar en
favor del retorno de los Tarquinios, y que si se encuentra a alguien infringiendo
estas disposiciones, sea castigado con la muerte. Si deseáis que
esta resolución sea firme, dividíos por curias y depositad
vuestro voto y que este primer derecho sea el comienzo de vuestra libertad".
Asi se hizo, y cuando todas las curias hubieron votado el des-tierro de
los tiranos, Bruto se adelantó nuevamente y dijo "Puesto que nuestras
primeras decisiones se han visto confirmadas. escuchad también nuestras
res-tantes resoluciones con respecto a la forma de gobierno. Al considerar
la magistratura que estaría al frente de los asuntos públicos,
no nos pareció conveniente restablecer la monarquía, sino
designar cada año dos gobernantes con poder real, que vosotros elegiríais
votando por centurias en los comicios. Si también esta resolución
os complace, votadla". El pueblo aprobó también esta decisión
sin ningún voto en contra. Después Bruto se adelantó
y, conforme a las leyes tradicionales, designó interrex a Espurio
Lucrecio para que presidiera los comicios... ordenó que todos acudieran
rápidamente y con armas a la llanura donde tenían la costumbre
de elegir a los magistrados. Cuando llegaron eligió a dos hombres,
Bruto y Colatino, para que desempeñaran cuantas funciones habían
pertenecido a los reyes. Y el pueblo, llamado por centurias, confirmó
a estos hombres en el poder. Estas fueron las reformas que en aquel tiempo
se llevaron a cabo en la ciudad.