Departamento de Historia - Historia Antigua

 

Textos griegos sobre la "Ofuscación" y la "Altanería"

 

· LA OFUSCACION - Ate


Ilid. XIX.85-94 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

 Con frecuencia los aqueos me han dado este consejo tuyo
 y también me han censurado; pero yo no soy el culpable,
 sino Zeus, el Destino y la Erinis, vagabunda de la bruma,
 que en la asamblea infundieron en mi mente una feroz ofuscación
 aquel día en que yo en persona arrebaté a Aquiles el botín.
 Mas ¿qué podría haber hecho? La divinidad todo lo cumple.
 La hija mayor de Zeus es la Ofuscación y a todos confunde
 la maldita. Sus pies son delicados, pues sobre el suelo no
 se posa, sino que sobre las cabezas de los hombres camina
 dañando a las gentes y a uno tras otro apresa en sus grilletes
Ilid. XIX.137-138 Pero ya que cometí un grave error y Zeus me quitó el juicio,
 estoy dispuesto a repararlo y a entregar inmensos rescates.
 (Agamenón dirigiéndose a Aquiles y a los griegos)
Ilid. XIX.270-273
 

 

¡Zeus padre! ¡Cómo ofuscas a los hombres!
 Si no fuera así, nunca el Atrida me hubiera alterado
 de parte a parte el ánimo en el pecho, ni a la muchacha
 se habría llevado contra mi voluntad sin reparar en nada.
 (Aquiles ante la asamblea de los griegos)
Ilid. VI.354-358
 
 
 

 

 “Ea entra ahora y siéntate sobre este escabel,
 cuñado mío, pues tú eres el que más acosa las mientes la tarea
 por culpa de esta perra de mí y por la ofuscación de Alejandro,
 a quien Zeus impuso el malvado sino de en lo sucesivo
 tornarnos en materia de canto para los hombres futuros.”
 (Helena a Héctor)
Odis. XXIII.10-13
 
 

 

 La discreta Penélope entonces repuso a la vieja:
 “¡Ay, buen ama! Los dioses, se ve, te han dejado sin juicio,
 altos dioses que suelen hacer del más cuerdo un gran loco
 y al mayor insensato meter en cordura: son ellos
 los que te han trastornado, que bien asentada estabas antes”
 (La aya de Ulises anuncia a Penélope la llegada de éste)

· LA ALTANERIA - hybrys
 
 
Herodoto 8, 109               
 
 
 
 

 

 “Por eso, dado que nos hemos encontrado tanto nosotros mismos como la Hélade con un éxito inesperado al rechazar a un cúmulo tan grande de soldados, no persigamos a un enemigo que se da a la fuga. Pues esa hazaña no la hemos realizado nosotros, sino los dioses y los héroes, que veían con malos ojos (pthonos) que una sóla persona imperara sobre Asia y Europa; una persona impía y criminal, a la que lo mismo le daban los santuarios que las casas particulares, que quemó y derribó de sus pedestales las imágenes de los dioses, y que hasta hizo azotar el mar y le echó unos grilletes.”
                                  (Tras una batalla victoriosa habla Temístocles a los atenienses.)
Sóf, Traq, 281ss.
 

 

       “La insolencia no la toleran ni los mismos dioses. Así que aquellos, en premio a su altanería y deslenguada boca, están ya todos aposentados en el Hades, su ciudad esclavizada, y éstas que aquí ves, trocada su dicha en vida nada envidiable, vienen ahora a tí”
                                    (Licias explica lo acontecido en Ecalia.)
Odisea, XXIII, 59-56

 

 “Fue sin duda algún dios quién mató a los galanes, airado por su odiosa insolencia y sus hechos infames, pues nunca respetaron a un hombre entre tantos que pisan la tierra, fuese noble o ruin, que por caso llegara hasta ellos. Tal locura les trajo su mal.”
               (Penélope cree que fue un dios y no Ulises quien dio muerte a los pretendientes.)