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Departamento de Historia - Historia Antigua
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La colonización fenicia
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LA RELACIÓN FENO-GRIEGA (Bury & Meiggs, 1975)
Durante la época micénica los griegos se convirtieron en un pueblo navegante. Comerciaron y se asentaron en el Mediterráneo oriental e importaron los lujos de Siria y Egipto a los palacios de sus reyes y nobles. Las grandes incursiones marinas, combinadas con el colapso del poder micénico, cortaron las rutas marítimas y, durante unos cuatro siglos, no hubo otras hasta que sur-gieron de nuevo las abiertas por los griegos mismos. Fueron los fenicios los primeros que, acaso en el siglo IX, reanudaron los contactos entre el Levante y el mundo egeo. Fueron los comerciantes de las ciudades de Sidón y Tiro, en la costa siria, del mismo grupo semítico al que pertenecían judíos, árabes y asirios. LOS FENICIOS EN LA TRADICIÓN GRIEGA. En el siglo V, en Atenas
se pensaba que los fenicios habían sido los principales comerciantes
en el Egeo y en el Mediterráneo occidental desde la Edad del Bronce
hasta el comienzo de las colonizaciones griegas, en el siglo VIII. Heródoto
prologa su historia de las Guerras Médicas con un relato mítico
del origen de la rivalidad entre el Este y el Oeste. En esa historia de
violencias de una y otra parte, aparecen como iniciadores los fenicios,
al apoderarse de ´Io, hija de ´Inaco, rey de Argos. Habrían
llegado a Argos y varado su barco para exhibir las mercancías con
el propósito de llevarse a Io cuando acudiese a mirarlas, lo que
hicieron (Her. I 1). [Sigue diciendo que, un tiempo después, ciertos
griegos, acaso cretenses, acostaron en Tiro y raptaron a Europa, hija del
rey]. Heródoto (II 44) nos da algunos datos sobre esto en relación
con Heracles. En otro pasaje dice que Taso [Thasos] fue el nombre
del fundador fenicio de la colonia y asegura haber visto las minas [de
metal] abiertas por los fenicios en la costa oriental de la isla, frente
a Samotracia, en un gran monte excavado y lleno de minas. En igual línea,
dice que el templo de Afrodita Urania, en Ascalón, fue el templo
matriz de los templos de la diosa en Chipre y Citera. Incluso piensa que
Cadmo de Tiro llevó a los fenicios a Beocia. Entre otras cosas,
estos fenicios introdujeron en Grecia el alfabeto, antes desconocido. Al
comienzo, las letras eran las fenicias ["letras cadmeas"], pero fueron
modificándose sus formas. Heródoto se complace en añadir
que las había visto en el templo de Apolo Ismeno, en Tebas, en tres
trípodes (5 59). [Heródoto da los textos de las inscripciones,
que son muy antiguas, pero que son griegas y en honor de Apolo].
LOS FENICIOS EN HOMERO. Las referencias homéricas
parecen conformes con este papel im-portante de los fenicios en la Edad
del Bronce. En ambos poemas son avezados artesanos y comerciantes. La Ilíada
no presta un contexto muy adecuado, pero cuando Hécuba desea un
vestido especial elige uno traído por Paris desde Sidón (VI
289) ; y Aquiles elige, como uno de los premios en los juegos funerarios
de Patroclo, un cuenco de plata extraordinario, debido a manos sidonias
(XXIII 740) . En la Odisea hay más referencias, como era de
esperar. Menelao presenta a Telémaco un cuenco de plata y oro asi
mismo sidonio (XV 115). Los fenicios eran también reputados armadores,
marinos y comerciantes. Eumeo, el porquero y confidente de Ulises, dice
cómo nació, hijo del rey de la isla de Siría, y fue
raptado por fenicios que navegaban y comerciaban (XV 415), siempre ávidos
de lucro, que lo vendieron, luego, en ´Itaca.
COMERCIO EN EL PERÍODO MICÉNICO. Hubo una amplia difusión de la cerámica pintada micénica en Levante. Los hallazgos de Ugarit permiten suponer que hubo en ella asentamiento micénico. Los micénicos necesitaron, ante todo, los metales que el Oriente podía suministrar, sobre todo estaño, cobre y oro y el marfil probablemente procedente de Siria. Pero los palacios y las tumbas micénicas han revelado pocos objetos orientales. Jarras cananeas, que pudieron haber contenido vino oriental, se encontraron en Tebas y Atenas, pero no en cantidad bastante como para hablar de flujos comerciales. Los magros hallazgos de cilindro-sellos y escarabeos pudieron haber sido importaciones de los propios micénicos. Más que de comercio oriental, en manos de orientales, parece que podría hablarse de comercio micénico. Tampoco se han encontrado hasta ahora testimonios irrefutables que confirmen las altas dataciones fenicias para sus ciudades en Occidente: los hallazgos no van más allá del siglo VIII. En Sicilia, parece que los hallazgos más antiguos (Motya) son posteriores a la cerámica antigua de Siracusa. Y no se ha encontrado nada apreciable en la costa oriental de la isla. REACCIÓN ACTUAL CONTRA LAS CRONOLOGÍAS ALTAS. En el siglo XIX, el valor
de Home-ro como fuente micénica no se cuestionó seriamente.
Pero hoy existe un creciente escepticismo: los fenicios de Homero serían
fenicios del siglo VIII, según la ortodoxia dominante hoy. Por ello,
no habrían abierto rutas en Occidente mucho antes que los griegos
mismos. Para algunos, incluso un poco después.
ORIGEN FENICIO DEL ALFABETO GRIEGO. Las letras griegas ("phoinikeia")
son de origen indiscutiblemente fenicio, en sus formas y nombres. Los griegos
usaron signos consonánticos fenicios no utilizables en griego para
anotar las vocales; añadieron la xi y la psi. Los griegos transmitieron
estos usos a frigios y etruscos. La fecha de recepción y adaptación
puede situarse prudentemente a mediados del siglo VIII (Boardman). Este
hecho supuso una adquisición fundamental en el desarrollo literario
y político de los griegos.
Textos sobre los fenicios y el arcaismo griego
775-675. Ciudades de Eubea, Corinto, Mégara y dorios del Peloponeso:
vía Corcira hacia Sicilia y Magna Grecia (rutas ya conocidas por
los micénicos).
1) "Queriendo yo cercio-rarme de esta materia doquiera me fuese posible y habiendo oído que en Tiro de Fenicia había un templo dedicado a Hércules, emprendí viaje hacia aquel lugar. Lo vi, pues, ricamente adornado de copiosos donativos, entre ellos dos vistosas columnas, una de oro fino fundido, otra de esmeralda, que de noche brillaba extraordinariamente. Entré en conversación con los sacerdotes de aquel dios, preguntándoles de qué fecha databa su templo. Y hallé que tampoco estaban acordes con los griegos sobre Hércules, pues decían que aquel templo había sido fundado al mismo tiempo que su ciudad y no tenían menos de 2.300 años desde la fundación de Tiro. Allí mismo vi adorar a Hércules en su advocación de Tasio [de Thasos], lo que me incitó a pasar a Taso, donde igualmente hallé un templo del dios, fundado por los fenicios, que navegando en busca de Europa [la princesa tiria] edificaron la ciudad de Taso, suceso anterior en cinco generaciones al nacimiento en Grecia de Hércules, hijo de Anfitrión. Todas estas averiguaciones prueban con evidencia que Hércules es uno de los dioses [más] antiguos y que están en lo cierto aquellos griegos que conservan dos clases de heracleos o templos de Hércules: en uno de los cuales sacrifican al Hércules Olímpico, en tanto que dios inmortal, y en el otro celebran sus honras de aniversario, en tanto que héroe o semidiós." 2) "Los habitantes de las islas, carios y fenicios, se entregaban igualmente a la piratería, porque eran ellos quienes habían ocupado la mayor parte de las islas. He aquí una prueba: en la actual guerra, cuando los atenienses purificaron Delos y levantaron todas las tumbas de la isla, se comprobó que más de la mitad eran de carios, tal y como atestiguaron las armas sepultadas con los muertos y el modo de sepultarlos, que aún es el que usan los carios hoy día. Cuando Minos estableció su poderío marítimo, las comunicaciones por mar se hicieron más fáciles entre pueblo y pueblo; hizo desaparecer a los piratas de las islas, tanto más cuanto que colonizó muchas de ellas..." 3) Los sículos pasaron a Sicilia desde Italia. "Llegados a Sicilia con fuerzas considerables, lucharon contra los sicanos, los vencieron y los arrinconaron hacia el sur y el oeste de la isla. Ésta cambió de nombre, dejó de llamarse Sicania y se convirtió en Sicilia. Ocuparon sus partes más fértiles; su llegada se produjo unos trescientos años antes de la de los griegos. Actualmente aún viven en el norte y centro de la isla. También los fenicios habían creado establecimientos por todo el perímetro de Sicilia; se adueñaron de las alturas que dominaban el mar y de las islas próximas a la costa para facilitar su comercio con los sículos. Pero tras la llegada de abundantes griegos a Sicilia evacuaron la mayor parte de esos establecimientos y se concentraron en Motia, en Solois y en Panormo, cerca de los elimios. Así podían apoyarse en la alianza con éstos y se encontraban en la parte de Sicilia más cercana a Cartago." 4) Héctor regresa del combate, advertido por un augur, para pedir a su madre, Hécuba, que haga sacrificio a Atenea. Encuéntralo su madre en palacio y lo aborda así: "¡Hijo! ¿Por qué has venido, dejando el áspero combate? Sin duda los aqueos, aborrecido nombre, deben de estrecharnos, combatiendo alrededor de la ciudad, y tu corazón te ha impulsado a volver con el fin de levantar desde la acrópolis las manos hacia Zeus. Pero, espera, tareré vino dulce como la miel para que lo libes al padre Zeus y a los demás Inmortales y puedas, también, si bebes, reponer tus fuerzas. El vino acrece mucho el vigor del hombre fatigado y tú lo estás de pelear por los tuyos." Resondióle el gran Héctor, de casco tremolante: "No me des vino dulce como la miel, venerable madre, no sea que me enerves y me hagas perder valor y fuerza. No me atrevo a libar el negro vin en honor de Zeus sin lavarme las manos ni es lícito orar al Cronida, el de las sombrías nubes, cuando se está manchado de sangre y polvo. Pero tú congrega a las matronas, llévate perfumes y, entrando en el templo de Atenea, que im-pera en las batallas, pon sobre las rodillas de la diosa de hermosa cabellera el peplo mayor, más hermoso y que más aprecies de cuantos haya en palacio; y ofrece a la diosa sacrificar en su templo doce vacas de un año, no sujetas aún al yugo, si, apiadándose de la ciudad y de las esposas e hijos de los troyanos, aparta de la sagrada ilión al hijo de Tideo [Diomedes], feroz guerrero cuya valentía causa nuestra derrota. Encamínate, pues, al templo de Atenea, que impera en las batallas, y yo iré a casa de Paris a llamarlo, si me quiere escuchar. ¡Así la tierra lo engullera! Crióle el Olímpico como una gran plaga para los troyanos y el magnánimo Príamo y sus hijos. Creo que si le viera descender al Orco olvidaríase mi alma de estos enojosos pesares."De esta suerte se expresó. Hécuba, volviendo a palacio, llamó a sus siervas y éstas anduvieron por la ciudad y congregaron a las matronas; bajó luego al fragante aposento donde se guardaban los bordados peplos, obra de las mujeres que se llevara de Sidón el deiforme Alejandro en el mismo viaje en que raptó a Helena, la de nobles padres. Tomó, para ofrecerlo a Atenea, el peplo mayor y más hermoso por sus bordados, que refulgía como un astro y se hallaba oculto bajo los demás, y partió acompañada de muchas matronas." 5) "El Pelida sacó otros premios para la velocidad en la carrera. Expuso primero una cratera de plata labrada, que tenía seis medidas de capacidad y superaba en hermosura a todas las de la tierra. Los sidonios, eximios artífices, la fabricaron primorosa; los fenicios, después de llevarla por el sombrío ponto de puerto en puerto, se la regalaron a Toante; más tarde, Euneo Jasónida la dio al héroe Patroclo para rescatar a Licaón, hijo de Príamo, y entonces Aquiles la ofreció como pre-mio, en honor de su difunto amigo, al que fuese más veloz en correr con los pies ligeros. Para el que llegase segundo señaló un buey corpulento y pingüe y para el tercero, medio talento de oro." 6) "Fueron luego a través del palacio y llegando a la presencia de Telémaco, habló Menelao, el de rubios cabellos: "¡Oh, Telémaco! Zeus, el tonante esposo de Hera, te conceda el regreso que tú en tus entrañas ansías; voy a darte la joya más bella y más rica entre todas cuantas guardo y conservo en micasa. Será una cratera de esmerada labor, que tiene el cuerpo forjado de plata todo él y un remate de bordes de oro. Trabajo es del ínclito Hefesto; entregómela Fédimo el prócer, aquel rey de Sidón que me tuvo albergado en sus moradas cuando vine de vuelta hacia acá, pero dártela quiero" 7) A Siría "llegaron un día por allá
unos fenicios rapaces, famosos marinos con su negro bajel, portadores de
mil baratijas. Una sierva, fenicia también, en mi casa teníamos,
alta, linda, experta en preciosas labores. Tal moza se dejó seducir
por aquellos taiumados fenicios; uno de éstos hallóla lavando
y unióse con ella al amparo del barco, en yacija de amor, que es
ruina de las pobres mujeres por buenas que sean, y tras ello preguntóla
aquel hombre quién era y de dónde venía. Ella al punto
mostróle la excelsa mansión de mi padre y le dijo: "Me ufano
de ser de Sidón, rica en bronce; de Aribante soy hija, varón
de cuantiosa fortuna; pero un día, volviendo del campo, unos tafios
piratas me raptaron; trayéndome aquí por mar me vendieron
al señor de la casa que ahí ves, en altísimo precio."
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