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Proyecto
general:
En este proyecto de investigación se pretende
rastrear uno de los aspectos fundamentales del imperio romano:
su gran flexibilidad y capacidad de integración. Roma
formó un gigantesco imperio a partir de pueblos muy
variados, repartidos por millones de kilómetros cuadrados,
con lenguas, costumbres, leyes y tradiciones muy distintas
a las que portaban sus conquistadores. A pesar de esa gran
diversidad, Roma logró generar una unidad política
sin precedentes que llegó a durar unos setecientos
años (del siglo II a.C. al siglo V d.C.) y que satisfizo
razonablemente a sus gobernados, pues los fenómenos
de rebeldía y secesión fueron siempre muy escasos
y localizados. Para ello Roma se valió de dos vías
fundamentales, entre otras: la aplicación de un sistema
flexible de gobierno y la integración en su propio
sistema social de las elites y clase gobernante de aquellos
que había derrotado por las armas.
Con este proyecto de investigación se busca
comprobar ese fenómeno de flexibilidad e integración
en la Hispania de época imperial (siglos I al III).
A través de la administración provincial, Roma
facilitó los mecanismos para el desarrollo y la evolución
de amplias zonas peninsulares, que hasta entonces habían
sufrido un enorme retraso histórico, y que gracias
a un buen gobierno pudieron ponerse al nivel de otras partes
de Mediterráneo. Ello fue labor de la clase gobernante
imperial, formada esencialmente por senadores y procuradores
de rango ecuestre que gastaron su trabajo en alguna de las
tres provincias hispanas. Fruto de esa labor de gobierno y
del éxito de flexibilidad administrativa, las elites
hispanas, o lo que es lo mismo las oligarquías que
vivían en las colonias y municipios de la Península
Ibérica, aceptaron plenamente la situación de
conquista e iniciaron un lago camino de integración
y promoción que les llevó a trasladarse a Roma
y, con el tiempo, convertirse en los gobernantes de un imperio
que tenía una nueva impronta.
En ambos casos la pertenencia a los ordines superiores
de la sociedad romana era un exigencia ineludible. Por ello
con este proyecto se busca el estudio de quiénes eran
y qué requisitos debían cumplir aquellos que
iban a gobernar o administrar alguna de las tres provincias
hispanas en época imperial; y, en segundo lugar, qué
cauces de promoción, sobre todo político-administrativa,
siguieron aquellos hispanos que partiendo de alguna ciudad
de la Península Ibérica acabaron convirtiéndose
en gobernantes del nuevo imperio.
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