Ortega y Gasset y el pragmatismo



Ortega en los años 20
[Fuente: Wikipedia]


El desconocimiento de Peirce y del pragmatismo en general en la filosofía hispánica y el desconocimiento de la filosofía hispánica en la tradición pragmatista americana se debe probablemente a una recíproca incomprensión cultural en la que los factores sociológicos que las han separado a lo largo del siglo XX han impedido reconocer su singular afinidad. Por otra parte, el dominio abrumador durante las últimas décadas de la tradición analítica en el ámbito angloamericano llevó consigo una efectiva desatención hacia la historia del pensamiento. Reiteradas veces se ha dicho que el problema central de la filosofía hispánica a lo largo del siglo XX ha sido el de la conexión entre el pensamiento y la vida. Esa es —dicho de un modo muy general también— la cuestión central del pragmatismo americano. O mejor, el pragmatismo es una respuesta desde la experiencia, tanto científica como vital, al problema típico del cartesianismo moderno acerca de la escisión entre pensamiento racional y vitalidad creativa.

Los filósofos españoles Unamuno, Ortega y d'Ors, de modo por entero análogo a los italianos Papini, Vailati y Calderoni, estaban respondiendo de una forma llamativamente parecida a los norteamericanos ante una problemática común. El reconocimiento de esa 'comunidad' está siendo muy lento quizá sobre todo por el ocultamiento del pragmatismo en las últimas décadas, así como por la permanente pretensión de originalidad típica de la tradición hispánica y por el provincialismo característico de la tradición norteamericana. Esa peculiar afinidad entre el pensamiento norteamericano y el mundo hispánico da razón quizá de la notable difusión editorial que tuvieron en las primeras décadas de nuestro siglo los textos en castellano de Ralph W. Emerson y de William James.

En el caso de Ortega y Gasset, John Graham ha llevado a cabo un concienzudo estudio en el que, a pesar de la conocida hostilidad de Ortega hacia el pragmatismo americano, descubre "numerosas conexiones, similaridades e identidades básicas, de forma que parece más plausible una influencia y dependencia concretas que la mera 'coincidencia' entre Ortega y James" (J. T. Graham, A Pragmatist Philosophy of Life in Ortega y Gasset, University of Missouri Press, Columbia, Missouri, 1994, 145). Graham atestigua la temprana lectura de James por parte de Ortega y su conocimiento de la anticipación por parte de James de la noción central orteguiana de "razón vital" (J. T. Graham, A Pragmatist Philosophy, 147-152; sobre la afinidad entre James y Ortega J. Barzun, A Stroll with William James, University of Chicago Press, Chicago, 1984, 299, sobre un ejemplo concreto, G. Pappas, "Peirce y Ortega", Anuario Filosófico 29 [1996], 1225-1237). La demostración de la influencia de James a través de las fuentes alemanas de Ortega resulta particularmente convincente (A. Donoso, "Review of Graham's A Pragmatist Philosophy of Life in Ortega y Gasset", Hispania 78 [1995], 499).

Ortega, sin duda alguna el más internacional de los filósofos hispanoparlantes del siglo pasado, era públicamente hostil al pragmatismo y, sin embargo, no podía ignorar la peculiar afinidad entre sus opiniones y el pragmatismo americano. Quizá merece la pena traer aquí una cita de su bien conocida "Qué es la filosofía": "En los albores pueriles de nuestro siglo, se hizo de este pensamiento una filosofía: el pragmatismo. Con el simpático cinismo propio de los 'yankees', propio de todo pueblo nuevo —un pueblo nuevo, a poco bien que le vaya, es un enfant terrible—, el pragmatismo norteamericano se ha atrevido a proclamar esta tesis: 'No hay más verdad que el buen éxito en el trato de las cosas'. Y con esta tesis, tan audaz como ingenua, tan ingenuamente audaz, ha hecho su ingreso en la historia milenaria de la filosofía el lóbulo norte del continente americano.

No se confunda la escasa estimación que el pragmatismo merece en cuanto filosofía y tesis general con un desdén preconcebido, arbitrario y beato hacia el hecho del practicismo humano, en beneficio de la pura contemplación".

Quizá lo que es más relevante, además de esta característica del pragmatismo americano, es lo que Ortega escribe en una nota a pie de página al primer párrafo de esta cita: "Con lo cual insinúo que en el pragmatismo, al lado de la audacia y de su ingenuidad, hay algo profundamente verdadero, aunque centrifugado" [la cursiva es mía]. La lectura de este pasaje hace pensar que Ortega está intentando decir que el pragmatismo es una tradición filosófica valiosa pero que es ajena a la corriente principal de la filosofía europea. Sin duda, las conexiones entre Ortega y el pragmatismo merecen una exploración mucho más a fondo.

El 27 de abril de 1924, Ortega y Gasset publica en La Nación de Buenos Aires un artículo bajo el título "Para dos revistas argentinas" que resulta relevante para el estudio de su relación con el pragmatismo. Según se indica en ese texto, un artículo anónimo publicado poco antes en la revista argentina Inicial sobre su libro El tema de nuestro tiempo, identificaba a Ortega y Gasset con "los puntos de vista del pragmatismo". Ortega rechaza con disgusto esa identificación, al mismo tiempo que una lectura detenida de ese texto muestra su relativa afinidad. Puede leerse la versión de ese artículo de Ortega publicada en sus Obras Completas, Taurus-Fundación Ortega y Gasset, Madrid, Tomo III, pp. 668-672.

Puede leerse sobre esta materia la tesis doctoral de Eduardo Armenteros, El pragmatismo de Ortega. Una 'impronta' de su filosofía, Universidad de Sevilla, 2004 [Archivo PDF]



Autor: Jaime Nubiola (2019)


Fecha del documento: 29 de julio 2019
Última actualización: 29 de julio 2019
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