A TRAVÉS DEL ESPEJO: RETRATOS DE ARTISTAS EN LA OBRA DE JUAN DOLCET La presente exposición persigue realizar un recorrido sobre una de las facetas más relevantes de la producción fotográfica de Juan Dolcet (Madrid 1914-1990): el retrato. Las facetas de fotógrafo profesional y aficionado se reúnen aquí para dar lugar a esta galería de retratos que componen una crónica del arte español de la segunda mitad del siglo XX en el horizonte madrileño. Manuel Millares, Antonio Saura, Juan Barjola, Juan Genovés, Rafael Canogar, Pablo Serrano, Alberto Greco, Luis Gordillo, Antonio López, Lucio Muñoz, Pablo Palazuelo o Manuel Viola son algunos nombres que integran la larga lista de personajes retratados. Amigo personal de muchos de estos artistas de vanguardia, su vertiente profesional como fotógrafo de distintas galerías artísticas, le llevó a fotografiar la obra de pintores y escultores con vistas a la edición de catálogos y de distintas publicaciones. Sin embargo, el interés de Dolcet por estos artistas no se detiene ahí; muy al contrario, su intención es la de poner cara a los protagonistas del arte español de vanguardia. Por esta razón el fotógrafo indaga en diversos aspectos de la personalidad de los retratados, de su creación artística, de su método de trabajo, e intenta interiorizarlos, resumir en un instante el largo proceso de análisis, para, de este modo, certificar una imagen veraz. Sus retratos son en ocasiones profundamente introspectivos y en otras aparecen cargados de sátira y de humor, emulando o parodiando el modo que cada autor tenía de entender el arte. Nos muestra a pintores en su estudio, rodeados de sus herramientas de trabajo, de sus propias creaciones, o en plena ejecución de obras. Realiza series de fotografías en las que varía los puntos de vista, los encuadres, la configuración del retrato, o nos muestra las fases de realización de una obra, convirtiéndonos en testigos privilegiados del proceso creativo. Pero, también a Dolcet le gusta mostrar el lado más humano, y quizá desconocido, de estos célebres personajes y los retrata en compañía de sus familias, de sus esposas, hijos y nietos, ofreciendo en esas imágenes toda una variedad de registros líricos en el tratamiento de las luces. “A través del espejo” constituye un reflejo de la obra y la identidad de unos artistas, capturado por el objetivo de la cámara de otro artista. EL FOTÓGRAFO Juan Dolcet (Madrid 1914-1990), era el hermano mayor de una modesta familia de cinco hijos. Fue su padre, de oficio fotograbador, el que despertó en él desde muy pequeño el interés por el arte. Juntos visitaban exposiciones y acudían a conciertos. Por eso, la pasión por la música, la pintura, la escultura y, por encima de todo, la fotografía, le acompañarán a lo largo de toda su vida. Con once años tuvo que dejar sus estudios y ponerse a trabajar para ayudar a su madre que había quedado viuda. A pesar de ello, fue un joven inquieto y ávido por adquirir nuevos conocimientos lo que le lleva a frecuentar constantemente Casas del Pueblo, Bibliotecas Públicas y, muy especialmente, la Biblioteca Nacional. Profesional desde 1955, su obra se expone en muestras de individuales y colectivas de España, Europa y América. Fue miembro del grupo La Palangana y, posteriormente, de la llamada Escuela de Madrid, de la que formaron parte, también, fotógrafos y amigos de la talla de Gerardo Vielba, Fernando Gordillo, Paco Gómez, Gabriel Cualladó o Leonardo Cantero, entre otros, y uno de los maestros de la cámara que más a contribuido al moderno desarrollo de la fotografía en España. Con su cámara al cuello, recorrió a partir de los años 50 numerosos lugares de la geografía española, intentando plasmar la belleza natural de sus paisajes, las costumbres y el sentir de la gente, con una mirada directa, desprovista de retórica. Pero si el costumbrismo o la temática social, ocupan buena parte de su producción, no menos importante es su faceta de retratista, puesto que este género constituye una de las pasiones del fotógrafo. Su trabajo para galerías de arte y catálogos de exposiciones le mantuvo en contacto con distintas corrientes artísticas de vanguardia y le procuró la amistad de pintores y escultores de la talla de Manolo Millares, Antonio Saura, Rafael Canogar, Lucio Muñóz o Antonio López, de los que fotografió no sólo su obra, sino también sus rostros. En 1950 ingresó en la Real Sociedad Fotográfica de Madrid y a lo largo de su carrera hizo acopio de numerosos premios y distinciones entre los que destacan el Premio Negtor de Fotografía obtenido en 1955 y revalidado en 1966, el Premio Luis Navarro de 1965 o el Egara de 1969. LA ESCUELA DE MADRID En los años de 1950, coincidiendo con la apertura de España al exterior, nuestra fotografía emprende, a la par que otras artes, un camino renovador gracias al impulso de un grupo de jóvenes fotógrafos, profesionales y aficionados, pertenecientes a la Real Sociedad Fotográfica de Madrid que deciden fundar en 1957 una asociación denominada La Palangana. De breve duración, sus componentes se reunirán de nuevo poco después para dar cauce a la llamada Escuela de Madrid, en la que, además de Juan Dolcet, participaron importantes nombres de la fotografía del momento como Francisco Ontañón, Rubio Camín, Leonardo Cantero, Francisco Gómez, Gabriel Cualladó, Ramón Masats, Gerardo Vielba o Fernando Gordillo. Los años 50 suponen en Europa el triunfo y la consolidación de corrientes cinematográficas como el Neorrealismo italiano o la Nouvelle Vague francesa que propugnan una mirada a la realidad inmediata apoyada en el uso de una imagen desprovista de artificiosidad, en el empleo de escenarios e iluminaciones naturales e, incluso, de actores no profesionales. Paralelamente, la fotografía va orientar su producción en la línea del documentalismo social, de la mano de autores como Cartier-Bresson, Eugène Smith, Paul Strand, Robert Frank, Edward Steichen – que organiza en 1955 la famosa exposición The Family of Man- que combinan un extremado realismo de las escenas con una estética más o menos esmerada. España va a acoger de buen grado las nuevas directrices que marca la fotografía y es, precisamente, en el seno de las sociedades y agrupaciones fotográficas –definidoras años antes del fenómeno del “salonismo”- donde ahora se produce el germen de la renovación. En este marco y con la voluntad de practicar una fotografía diferente y acorde con los nuevos tiempos, van a surgir en los principales focos de irradiación algunos grupos de autores como el de Barcelona, el Grupo AFAL de Almería o la Escuela de Madrid, ésta última vigente hasta mediados de los años 70. Sus fotógrafos persiguen plasmar en los trabajos la relación de las personas con el medio en el que se desenvuelven, con su propio ambiente, de un modo directo, aplicando los fundamentos de la fotografía documental y realista, frente al mayor carácter subjetivo y evocador que había predominado en corrientes como la llamada “fotografía artística” vigente durante las cuatro primeras décadas del siglo.
HORARIO: Lunes a viernes de 8,30 a 14,00h. y de 15,30 a 17,30h. Sabados, domingos y festivos: cerrado Tarifas: El acceso al Fondo Fotográfico y a la exposición permanente es gratuito. Visitras guiadas: Se ofrece la posibilidad de realizar visitas guiadas de la exposición permanente que se deberán concertar en el teléfono: 948 42 56 00. Ext. 2184 o a través de la dirección de correo electrónico. |