beatriz g. blasco,
29 de abril de 2009
Berna González Harbour reconoce que porta el ADN de El País. La carrera profesional de la hoy subdirectora del rotativo madrileño ha ido prácticamente siempre ligada a esa marca, donde trabajó de 1988 a 1990 para, después de seis años, volver y formar parte del equipo fundador de El País Digital. El miércoles 29 de abril, la periodista y directiva compartió con un centenar de alumnos una sesión donde habló de los momentos clave en la historia de su periódico y atendió las preguntas de los futuros comunicadores. La convergencia entre el papel y el online y el contexto de crisis centraron gran parte de la sesión.
—¿Cuál es la clave en la identidad de El País?
—La clave es que hoy, como en el día de su fundación en 1976, El País siente que es una mirada compartida con los lectores. Esa sintonía con ellos para ofrecerles un punto de vista que compartan es la que nos ha mantenido vivos desde entonces. Eso sí, cambiando múltiples veces, adaptándonos a la sociedad española pero con un mismo hilo conductor: la lucha por las libertades, por la democracia, por el perfeccionamiento de nuestro sistema democrático, por nuestro crecimiento económico y, sobre todo, porque la extensión de derechos y libertades sea en igualdad de condiciones a todos los ciudadanos.
—El camino hacia la fusión entre web y papel ha sido la última de esas adaptaciones, ¿cuáles son las aspiraciones de la marca en este proceso de convergencia?
—Nos hemos dado cuenta de que la audiencia y el futuro están en Internet. Ese es el lugar donde estamos creciendo en audiencia sumando ya una media de un millón doscientos mil usuarios al día. El papel, por su parte, se está viendo seriamente afectado por el derrumbe de la publicidad que afecta a todos los medios de comunicación y que conlleva un recorte de papel y una zozobra del modelo de negocio que ha prevalecido durante doscientos años. Por eso hemos decidido acometer esa fusión y Elpais.com y El País hoy son sólo una redacción que se ha fusionado. Se trata de un proceso que será largo porque es una adaptación difícil de dos modelos que han sido muy diferentes en su forma de actuar pero que sin duda se tienen que integrar para, en distintos formatos, ofrecer los mismos contenidos con el mismo estándar de calidad, la misma capacidad de profundización y de entusiasmar y seguir conectando con esa mirada compartida con los lectores.
—Para la realización de esta fusión, ¿se han inspirado en algún grupo de comunicación en concreto?
—Todos estamos mirándonos los unos a los otros y nadie tiene todavía la llave del éxito. Unos se han mantenido en la separación, y creo que se equivocan, y otros han avanzado más hacia la fusión, como el New York Times o The Guardian, El camino de El País será diferente como diferente ha sido el camino de cada uno. Si es difícil la integración en la parte de contenidos, más lo es aún en el modelo de negocio. Ese es el gran reto que la parte gerencial tiene que afrontar: cómo lograr ese dinero que permite la independencia y que permite seguir haciendo información de calidad en un medio que todavía no está dando dinero.
—¿Qué papel juegan otras pantallas como los teléfonos móviles?
—Son muy importantes y también estamos en ello. De hecho la fusión de hace dos meses incluye a papel, web y otras pantallas. Trabajamos no sólo en el envío de alertas sino también en qué tipos de servicios podemos ofrecer a través de móviles teniendo en cuenta que cada vez más estos permiten el acceso a Internet. Ahí estamos investigando y también ahí el reto es cómo mantener ese negocio.
—¿Cree en ‘la muerte del papel’?
—Hoy por hoy no, pero sí que creo en una disminución de las tiradas mientras aumenta paralelamente la audiencia en Internet. Creo que seguiremos viendo siempre unas tiradas, aunque menores, en la mesa de las élites de cualquier país: los institutos tecnológicos, políticos, científicos, etc. Siempre querrán seguir teniendo el papel para contemplar la jerarquización de los contenidos. Sin duda el gran reto es trasladar esa calidad que hemos logrado ofrecer en el papel a una web con los mismos estándares y que sí crecerá en audiencias.
—¿Cuál es su definición de periodismo?
—Creo que la que hemos asumido desde El País. Una mirada compartida con los lectores que significa intentar adelantarnos y ofrecer al lector aquellas consideraciones, puntos de vista, análisis e interpretaciones orientados a satisfacer su búsqueda de un papel y de unos derechos en esta sociedad. Es decir, no creo en un periodismo de hechos únicamente, creo en un periodismo de hechos interpretados y creo que ese es el futuro de la profesión.
—¿Qué opinión le merece el intrusismo laboral en el periodismo?
—Todo el mundo tiene derecho a hablar si tiene algo que decir. Donde los medios de comunicación deben tomar conciencia de la gran responsabilidad que tienen es en el papel que juegan para que los lectores distingan entre lo que es calidad y lo que no. Es lícito. No me asusta el intrusismo. Lo que me preocupa es que la sociedad no sepa ver qué es intrusismo y qué no. |