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"Creo que deberías hacer cartas de candidatos
diferentes". "¿Pero a qué
te refieres?". "Pues que todas las cartas
son iguales, con el dibujo de Lenin. Se trata de crear
personajes. Podría haber un candidato semirruso,
que por eso empezara con un poco menos de lealtad
pero con más vida". Esta era la conversación
que Orkatz Fernández mantenía al final
de una prueba de juego con Daniel Romanos, otro socio
de La Granja de Gandalf, la asociación cultural
y de ocio a la que pertenecen.
Es lo que se llama fase beta, los meses que pasan
desde que el juego toma forma hasta que se acaba por
completo. En realidad, los productos de grandes empresas
suelen estar sometidos a continuas revisiones y modificaciones
de reglamento. Por contra, proyectos más modestos
como éste pasan un tiempo en su versión
no definitiva, y luego ya no cambian.
Esta es una de las fases más importantes de
la creación del juego: probarlo para ver cómo
funcion y poder introducirle modificaciones. "Con
el tiempo", dice Orkatz, "te das cuenta
de cosas. Por ejemplo, hemos visto que el mejor número
de personas para jugar es 5". Pero cuesta tiempo
darse cuenta de esos detalles. Noelia Rodrigo cuenta
cómo al principio jugaban los dos solos: "Era
un simple toma y daca de cartas. No había lugar
a alianzas ni estrategia", explica.
Tras hablar con Daniel, Orkatz escucha a Melissa
Monreal, que acaba de probar Politburó por
primera vez. "Me gusta mucho el humor del juego",
le dice. Eso es señal de que va bien y no hay
muchas cosas que mejorar. Aun así, sigue recibiendo
sugerencias y pensando en nuevas reglas.
"No sé qué haré respecto
a lo de los candidatos. Estaría bien que los
hubiera, pero no quiero que sea como el Bang[un
juego de cartas del lejano oeste]. Ahí, si
te toca ser Billy the Kid muy bien, pero si te toca
El Enterrador ya has perdido. De hecho, al principio
pensé en una mecánica similar, pero
la deseché", detalla el creador de Politburó.
Las ideas vienen y van con las partidas. Los efectos
que hacen las cartas ya no son los mismos que antes,
y se han creado algunas nuevas. "Estoy haciendo
cartas de eventos especiales que permitan añadir
un factor sorpresa. Por ejemplo, una carta de 'usurpación'
que permita arrebatar el cargo a otro candidato. Así
el juego será más entretenido",
asegura.
Lo cierto es que, a la vez que dan sugerencias, no
paran de darle ánimos. Para Daniel, lo mejor
es que se trata de algo "a medias entre un juego
de cartas y uno de rol". Sin embargo, ese es
uno de los puntos que más preocupa a Orkatz,
que todavía no sabe muy bien si tirar hacia
un lado u otro.
Foros de internet
Además de las propias partidas, Orkatz ha encontrado
un filón en Internet, donde hay todo un mundo
dedicado al diseño de juegos. La página
que más ha usado es el
foro de la BSK (siglas en inglés
de Sociedad Británica para el Conocimiento).
Allí ha encontrado muchos ejemplos, similares
y diferentes al suyo, incluso uno que se llama Kremlin:
lucha de poder. "En realidad lo único
que se parecía era el nombre, por lo demás
se trataba de algo muy diferente". El hecho de
ir escribiendo en Internet las ideas de su juego y
comentarlas le sirve para retocarlas, o eliminarlas.
Aunque la página de la Sociedad Británica
para el Conocimiento es la que más menciona,
también se ha servido de otras. Remarca la
BoardGameGeek, que también tiene foro y en
la que se juntan fans de todo tipo de juegos de mesa.
Ahí es posible ver un gran número de
fichas técnicas de juegos. "Leer todo
eso me ha permitido coger muchas ideas y mecánicas,
y darme cuenta de que algunas eran poco acertadas",
explica.
Politburó: lucha de poder lleva varios meses
y convenciones en pruebas. Según Orkatz, "a
la gente le ha ido gustando, y ya quedan pocas cosas
por mejorar; cada vez cambia menos". Una de las
pruebas que más exito tuvo fue durante los
Encuentros Rúnicos, unas jornadas
que se celebran en Semana Santa.
La ayuda de internet no se acaba ahí. Politburó:
Lucha de poder tiene
un blog en el que se van posteando las
actualizaciones. Las últimas, el desarrollo
de las ilustraciones para la baraja, a la que Orkatz
quiere dar un "estilo de propaganda de los años
30".
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