Portada » Actividades

Nigel Holmes: “Las actuales tecnologías han provocado un cambio a mejor en mi trabajo”

El británico, conocido como 'el hombre de azul', es una referencia mundial en el mundo del diseño gráfico debido a su dilatada experiencia y a la calidad de su trabajo

Jaime Santirso, 23 marzo 2012
Comentarios desactivados en Nigel Holmes: “Las actuales tecnologías han provocado un cambio a mejor en mi trabajo”

El 'hombre de azul', en Pamplona.

El 'hombre de azul', en Pamplona. Foto: J. S.

Esta edición de los premios Malofiej ha tenido gran repercusión, debida en parte al alto nivel de los profesionales y expertos que se han acercado a la Universidad de Navarra para participar. Uno de los asistentes de más renombre ha sido Nigel Holmes. El británico es una referencia mundial en el mundo del diseño gráfico debido a su dilatada experiencia. Después de más de quince años trabajando para Time Magacine, el ‘hombre de azul’ creó su propia empresa, a través de la cual han solicitado sus servicios empresas de la talla de Apple, Sony, Nike o Visa. Holmes ha participado activamente en los Premios Malofiej en su labor de jurado y dando una conferencia en las aulas de fcom.

— ¿Cuándo decidió que quería dedicarse al diseño gráfico?
— Muy pronto. Cuando iba a mi antigua escuela, que estaba en el norte de Inglaterra, en Yorkshire, me di cuenta de que me encantaban los gráficos. Durante los veranos de 1964 y 1965 hice prácticas en el London Sunday Times. Allí solo estuve trabajando con gráficos, nunca hice otra cosa, y conocí a personas que tuvieron mucha influencia en mi vida.

— En 1995 usted empezó su propia empresa, ¿qué le llevo a dar ese paso?
— Llevaba dieciséis años trabajando en la revista Time en ese momento y era suficiente. Era un trabajo muy duro con jornadas muy largas. La razón principal que me llevó a dar ese paso era su intención de ascenderme, pasar de hacer gráficos a un área de gestión empresarial, y yo no soy muy buen gestor. También pensé que tenía algo más que dar, más cosas que hacer, más que dirigir a otras personas para que lo hicieran. Después de quince años en la empresa, te ofrecían la posibilidad de tomarte un año sabático. Durante ese año te pagaban la mitad de tu salario durante seis meses, y mientras tanto te podías dedicar a lo que quisieras sin necesidad de ir a trabajar. Después de ese tiempo me di cuenta de que no quería volver. A la vez, Time permite hacer cualquier tipo de trabajo freelance mientras no interfiera con tu labor en la revista. Normalmente había muy poco que hacer de lunes a miércoles, así que teníamos que estar en el edificio pero podíamos hacer lo que quisiéramos. Por esta razón, tenía mucho trabajo por mi cuenta mientras trabajaba allí y la revista era un gran escaparate. Les dije que no iba a volver y fue como empezar desde el principio.

— ¿Al cambiar de empleo cambió también su metodología a la hora de trabajar?
— En ese momento me di cuenta que soy una persona más de mañanas que de tardes. El trabajo en la revista se podía prolongar hasta altas horas de la noche, en cambio ahora me levanto muy pronto, alrededor de las cinco de la mañana, cuando no hay nadie más alrededor. Trabajo al lado de mi casa, pero en un edificio separado donde tengo mis ordenadores y mis herramientas. Me gusta mucho esa separación, es como ir a trabajar aunque esté muy cerca. Es importante mantener esta distancia, ya que cuando eres autónomo a veces te entra la tentación de ir a tu estudio, tienes una idea en medio de la noche y vas allí y te pones a trabajar.

— ¿Cómo fue volver a empezar a trabajar después de un año sabático?
— Encontré que echaba de menos a la gente con la que hablaba en la redacción, los ojos de otras personas, los buscadores de información. Me di cuenta de que tenía muchas ventajas tener una organización detrás de mí, pero me encontré muy cómodo en mi nueva situación, en especial porque podía dedicar más tiempo para desarrollar mi trabajo. En ese momento comencé a ser el dueño de mi tiempo. Repasando algunos de mis trabajos anteriores, me doy cuenta de que si hubiera tenido más tiempo serían mucho mejores, soy muy crítico conmigo mismo. Me pasé los primeros seis meses, en los que todavía recibía mi salario, decidiendo qué quería hacer. De alguna manera, el trabajo apareció por sí solo. Descubrí que me gustaba ir a la ciudad a reunirme con gente. Vivo a ochenta kilómetros de Nueva York, pero cuando tenía que hablar con alguien sobre un trabajo, prefería ir hasta allí que hablar por teléfono. Era 1995, así que todavía no nos mandábamos emails. Soy un gran defensor de los encuentros cara a cara.

— ¿Cuáles fueron sus primeros trabajos en esta nueva etapa?
— Tuve la ventaja de que ya había construido un grupo de clientes habituales. Hice una portada más para Time y ahí se acabó nuestra relación profesional. Trabajé mucho para Sports Illustrated, especialmente en todo lo relacionado con los Juegos Olímpicos de 1996. Me dieron mucha libertad, pienso que demasiada. Lo que necesitaba era un buen editor, ya que no era algo que pudiera hacer por mí mismo. También empecé a colaborar en la ilustración de libros. Encontré muy interesante trabajar en un formato distinto al de una revista. En ese momento deje de hacer noticias, quería hacer cosas que duraran un poco más. Hay cosas que hice en 1997 que todavía funcionan, pero todo lo que hice en Time ya estaba desfasado después de una semana. Podía usarlo como un ejemplo de lo que he hecho, pero no tenía vida más allá de eso. Más adelante empecé a trabajar con mi hijo, que es diseñador de páginas web. Hicimos varias animaciones juntos en 1999 y 2000. Aunque hubo otras cosas por el medio, el año pasado hice algunos trabajos para National Geographic relacionados con la llegada a la cifra de 7000 millones de personas en el planeta. Fue una de las primeras versiones de National Geographic para iPad. Me gustaría seguir haciendo este tipo de cosas, porque las revistas y los periódicos están en decadencia, todo el mundo impreso en general.

— ¿Qué proyectos tiene entre manos en la actualidad?
— Ahora mismo me dedico a dos proyectos sobre libros: un libro para el San Francisco Chronicle y otro para Lonely Planet. Son similares, pero uno es para adultos y otro para niños. El proyecto para Lonely Planet es un libro entero de infográficos sobre viajes. El del Chronicle, aunque el no está definido del todo, está planteado como un gran libro. Si todo va como esperamos, una vez que hayamos firmado el contrato me dedicaré en exclusiva a ello durante los próximos dos años, lo que supondrá un gran cambio en mi carrera ya que ahora mismo trabajo en muchas cosas al mismo tiempo. No quiero seguir con esta dinámica, quiero centrarme en un gran proyecto. Tengo dos nietos de seis y cuatro años, y estoy muy interesado en el proceso de aprendizaje de los niños. Creo que la etapa entre los ocho y los once es maravillosa, son mucho más inteligentes de lo que creemos. Lo que hago ahora es para ellos y recurro a su opinión cuando necesito ayuda. Me maravilla su capacidad de aprender y lo creativos y precisos que son. Tengo muchas ideas dirigidas a los niños, creo que puede ser el futuro para mí.

— ¿Artista o periodismo, de qué está más cerca el diseño gráfico?
— Viene y va. En mi opinión, el mejor periodismo es arte. Si la información está presentada de una manera atractiva, se convierte en un tipo de arte. En mi opinión, la visualización de datos crea piezas muy atractivas, pero en las cuales se limita a mezclar un montón de información con un motor de gráficos. Eso es arte, pero no es lo que quiero hacer. Quiero contar una historia, me interesa que quien vea lo que hago pueda extraer una información, más que decir “aquí está toda la información que tengo, arréglatelas”, que es lo que creo que pasa con este tipo de gráficos. Es innegable que son bellos, pero son superficiales, y actualmente tienen mucho peso en el mercado. Los editores están interesados en este tipo de gráficos, pero eso no va a ayudar a sus lectores porque es un montón de información que no cuenta una historia. La principal preocupación debería ser lo que el lector o la persona que visita su página web debería saber sobre un tema en concreto, para ayudarles a entenderlo mejor.

— ¿Hasta qué punto entra en conflicto una presentación visual cuidada con la profundidad en el tratamiento de los temas?
— Creo que cada vez más la gente no lee las revistas como lee un periódico, y cuanto antes cambien tendrán más oportunidades de conectar mejor con su público. Eso no es lo que se está haciendo actualmente porque es caro y requiere mucho tiempo. Tenemos que encontrar maneras de hacer las cosas más rápido, sino, estarás haciendo una revista digital que se publica una vez a la semana pero que cumple las mismas funciones que una revista impresa aunque sea en un soporte diferente, y eso no es progresar. Sí que creo que hay muchas herramientas que llevan a la superficialidad y que no permiten un enfoque profundo. Nos dejamos seducir muy fácilmente por la tecnología pero no la utilizamos de manera sabia. Avanzaremos y crearemos herramientas superiores más fácilmente manejables y que producirán mejores resultados, pero el ser humano tiene que tomar muchas más decisiones de las que se toman en la actualidad. A lo largo del proceso de decisión, hemos decidido abdicar en favor de la herramienta del momento, pensando que es lo mejor a nuestro alcance. Pero la realidad es que no es lo suficientemente bueno. La labor del editor, sea en un medio online o en una publicación impresa, es fundamental. Los medios online se están convirtiendo en algo demasiado democrático, algo que todo el mundo puede hacer: todo el mundo puede tener un blog y todo el mundo puede hacer comentarios. Todo el mundo cree que puede ofrecer algo y eso no es verdad. Solo porque tengas Word en tu ordenador no quiere decir que puedas escribir una novela. Siempre hay que pensar antes de hacer algo, y eso es algo que estamos perdiendo. Estamos dejando de tomar decisiones y de pensar en lo que la gente quiere para limitarnos a ofrecer todo lo que tenemos. Personalmente, creo que eso no es lo que la gente quiere. La gente quiere ser dirigida, quieren tener alguien que ordene todo lo que hay ahí afuera, alguien que distinga entre lo que es importante y lo que no lo es.

— Las tecnologías han afectado directamente a su trabajo, ¿cómo ha sido ese cambio?
— Parte del trabajo ha cambiado. Puedo trabajar totalmente por mí mismo, algo que no hubiera podido hacer cuando empecé. Las tecnologías han cambiado mi trabajo a mejor en muchos aspectos. En mi opinión, solo ha tenido consecuencias positivas. Por ejemplo, al envejecer mi vista ya no es tan buena, pero gracias al ordenador puedo aumentar el tamaño de las cosas. Cuando empecé a trabajar en esto, gran parte de mi trabajo consistía en arreglar el trabajo de otras personas mayores, ya que todo se dibujaba a mano. Creo que este es un gran avance y me permite ser más preciso. También trabajo más rápido, por lo que tengo tiempo para darle otra vuelta a lo que tengo entre manos y eso me encanta. Trabajar sobre un archivo digital facilita mucho el proceso y tiene muchas ventajas respecto a trabajar sobre un archivo físico. Unas de las principales está relacionada con el envío. Puedo trabajar por la noche y enviar el archivo al instante, sin tener que esperar a que alguien venga a recogerlo o a que me lo devuelvan para modificar algún detalle.

— ¿No encuentra ninguna desventaja?
— No creo que las haya. La verdad es que todavía paso mucho tiempo haciendo cosas con mis manos: dibujando, haciendo esquemas, pintando, porque creo que hay un vínculo especial entre algo que está en tu mano, como un lápiz, que aporta algo diferente respecto a dibujar en el ordenador. Para mantener mi lado artístico paso mucho tiempo paseando por la ciudad y dibujando lo que veo. Aprender a mirar y concentrarse en algo es muy importante y está muy relacionado con el trabajo que hago. Dibujar, concentrarse, mirar, tomar notas, es una parte esencial en la vida de todo diseñador. No es solo entrenamiento, es parte de mi vida. Siempre llevo un cuaderno de notas conmigo, para apuntar lo que tengo que hacer, incluso la lista de la compra o simplemente para dibujar algo que veo y me da una idea. Hacer trabajo manual es una actividad fundamental. A veces esas seductoras máquinas me atrapan y creo que todo puede estar dentro de ellas, pero no es cierto. Hay que tener un contacto visual con el mundo exterior, porque es el mundo del que formamos parte. Temo que la siguiente generación esté completamente consumida por la tecnología y la multitarea: hacer los deberes mientras escuchas música y te escribes con alguien. Hay muchos estudios que demuestran que el cerebro no funciona de manera óptima en estas situaciones. Ni siquiera puedo escuchar música cuando trabajo, porque empiezo a escucharla. No entiendo el concepto de música de fondo. Me encanta escuchar música en directo, y aunque pueda parecer una contradicción con lo que estoy diciendo, me encanta dibujar mientras escucho música en los clubs de jazz.

— ¿Cuáles son para usted los principales referentes en el mundo del diseño gráfico en la actualidad?
— Actualmente The New York Times está haciendo el mejor trabajo visual en el ámbito de la información. Eso se refleja en que los trabajos que estamos juzgando en Malofiej, en todas las categorías hay trabajos de este medio. Dan ganas de decir “Ah, el New York Times otra vez”. Son trabajos brillantes y maravillosos. Han juntado un grupo con un nivel altísimo y muy bien dirigidos por Steve Duenes. Su trabajo es muy influyente, y eso se ve año tras año en estos premios, lo que ellos han hecho influye en los trabajos que se presentan al año siguiente. La gente piensa que esa es la manera correcta de hacerlo, aunque no es necesariamente así. A veces es mejor desarrollar un estilo personal más que centrarse en lo que les puede gustar a los jueces. Los medios deberían hacer gráficos de los que puedan decir que son bueno porque funciona, envían el mensaje adecuado, cuentan la historia y son claro, no solo porque es similar a lo que está haciendo The New York Times, pero es muy humano hacer copiar lo que funciona.

Relacionadas

Etiquetas: , , ,

Comments are closed.