Los alumnos de cuarto de la facultad, inmersos en la elaboración de su proyecto final de Licenciatura
En grupos, deben editar una publicación impresa o digital (Periodismo), realizar un cortometraje (Com. Audiovisual) o planificar una campaña (Publicidad y RR.PP.)
Isabel García, 17 Febrero 2012
Tras cuatro años en fcom, se acerca el momento de decir adiós a la facultad. Se acaban las prácticas, el estrés por los exámenes y las horas de cafetería. Pero antes de que llegue ese momento hay que torear una última plaza: el proyecto de final de carrera. Los recién entregados Premios Kino han reconocido este gran trabajo en el caso de los alumnos de Comunicación Audiovisual y los Cut & Copy, que se celebrarán en el mes de abril, lo harán para los estudiantes de Publicidad y RR.PP. Por su parte, los de Periodismo tendrán que exponer ante un público experto sus proyectos.
Hay que lograr el mejor trabajo posible. Los tres grados que se pueden estudiar en la facultad forman a los alumnos para que alcancen este objetivo. Marta González, proyecto de periodista, y Male Sierra, futura publicista y relaciones públicas, se encuentran en estos momentos enfrascadas en sus respectivos proyectos. Por su parte, Álvaro Hernández, estudiante de Comunicación Audiovisual y director del corto ‘La visita de Medrano’, ya ha visto reconocido su esfuerzo y el de sus compañeros al recibir un total de cinco premios Kino, entre ellos el de Mejor Director y el del público.

Marta González comenta detalles del proyecto con parte de su equipo. Foto: Javier Velilla
Para cada carrera, el modelo de proyecto es diferente. En el caso de Periodismo, los alumnos pueden elaborar una revista, un diario o una página web. Los publicistas se las tienen que ingeniar para elaborar diferentes campañas de publicidad para todo tipo de anunciantes, y los audiovisuales dejan correr su imaginación mediante un cortometraje.
Los tres estudiantes coinciden al afirmar que la formación que han recibido a lo largo de la carrera les ha aportado una base fundamental. Para Marta González, los conocimientos que ha adquirido durante estos cuatro años, le ayudan a tener una imagen del mundo y a seleccionar temas, lo que no es nada fácil. Pero por otro lado asegura que el proyecto va más allá de lo teórico: “Haces algo que no has hecho a lo largo de la carrera, hay que sacarse las castañas del fuego uno mismo. Es un simulacro de la realidad tanto en lo empresarial como en lo ético, hay que pensar sobre lo que vas a escribir desde diferentes perspectivas”.

Álvaro Hernández, un director en ciernes. Foto: Virginia López
Durante la elaboración del corto, Álvaro Hernández, como director del grupo, se tuvo que enfrentar a problemas de todo tipo. Asegura que la formación recibida le ayudó a resolverlos del modo más eficaz. Añade que tener un profesor que supervise el trabajo en todo momento es básico: “Tener una persona ajena al proyecto, con los pies en el suelo, que te encauza, respetando tu idea y desde una crítica muy constructiva”.
Conforme se acerca el momento de ponerse manos a la obra, hay que organizarse. Los miembros de los grupos se tienen que reunir y llegar a un punto en común que les permita avanzar en el proyecto. Es algo más que un mero trabajo. Hay que aprender a escuchar y debatir, a respetar las opiniones contrarias.
“Paciencia y respeto”, explica Male Sierra. Trabajar en grupo supone lidiar con diferentes personalidades y circunstancias, y para desarrollar un buen trabajo se necesita un buen ambiente en el grupo. Por ello Male sostiene que lo bueno es conocer en qué destaca cada uno y enfocarse en ello. Argumenta que ante todo “la clave está en la actitud”.
Marta González afirma que este último trabajo universitario es diferente a cualquier otra práctica: “Aquí la gente trabaja por pasión, se ha unido por un mismo tema. La satisfacción se basa en algo más que la nota”. En el caso de Álvaro Hernández, recuerda que entre los miembros del grupo hubo más de un tira y afloja, pero al mismo tiempo añade: “Surgieron diferencias, pero son las que también existen en el mundo del cine; el productor que busca rentabilizar y el artista o guionista que quiere ver cómo la imaginación triunfa”.

Male Sierra. Foto: Idoia de Carlos
Ante la pregunta de qué supone este proyecto en su formación, los tres comunicadores coinciden al afirmar que es un gran reto personal. “El resultado es algo tuyo, algo que nadie más tiene, y se debe a tu trabajo y tu esfuerzo”, reconoce Marta González.
Álvaro Hernández, tras la proyección y reconocimiento de su trabajo, tiene más perspectiva para valorar todo el proceso: “Haces algo que desde el principio es tuyo, por lo que está en juego tu orgullo propio, que la gente recuerde tu trabajo”. Es cierto que a lo largo de toda la carrera se hacen diversos tipos de prácticas, pero los tres jóvenes confirman que en ninguna de ellas gozas de tanta libertad y autonomía, lo que les hace disfrutar al máximo.
El mejor modo de demostrar lo aprendido en las clases es llevándolo a las práctica. Male Sierra reconoce que con este trabajo se descubren las reglas del juego: “Ganas experiencia, te reafirmas en tus habilidades y llegas a descubrir aspectos de ti mismo que desconocías”. La única pega que puede poner es la falta de tiempo, pero no es un obstáculo insalvable: “Ante la presión, la creatividad sale a veces de repente –explica- y es emocionante”.
El proyecto es la guinda del pastel tras cuatro años de estudios. Llega la hora del balance final. Gracias a este trabajo, el cinéfilo Álvaro Hernández ha ratificado que lo suyo es el cine: “Con la grabación del corto he aprendido y disfrutado mucho en lo que realmente me gusta. Compruebas el hecho de crear una historia y sentir que es tuya. Además, si la gente disfruta, es de lo más gratificante”.
Para Marta González y Male Sierra todavía quedan semanas de trabajo por delante. Pero a pesar de ello no dudan en asegurar que el resultado será positivo, porque siempre se sentirán realizadas por ponerse a prueba a sí mismas: “Si hay mucho esfuerzo detrás, siempre hay recompensa”, concluye Marta.
De la teoría a la práctica
Todos estos trabajos son supervisados por manos expertas. Guían e indican el mejor camino a seguir. Y al frente de los profesores que desempeñan este papel se encuentran Miguel Ángel Jimeno en el caso de los periodistas, Cristina Sánchez para los publicistas y Alejandro Pardo en Comunicación Audiovisual.
En los tres casos, no dudan en afirmar que estos trabajos globales de final de carrera buscan que los alumnos apliquen los conocimientos adquiridos a lo largo de estos cuatro años. Asimismo, otro de los objetivos que persigue la Facultad es emular una situación real, una situación a la que se tendrán que enfrentar en menos de cuatro meses. Un mercado laboral muy duro y en crisis. “Hay una gran competitividad, una competitividad que por otro lado es natural. Por lo que hay que hacer el trabajo lo mejor posible”, defiende Alejandro Pardo.
Precisamente por esta “recreación de la realidad” que suponen los proyectos, los alumnos se enfrentan a problemas de todo tipo. Cristina Sánchez, doctora del Departamento de Empresa Informativa, sostiene que los obstáculos principales son el trabajo en grupo y la presión. Por su parte, Miguel Ángel Jimeno emplea una analogía futbolística para explicar estos problemas: “Messi siempre rinde, habitualmente está en el 9, y en el día malo en el 7”. Con esta metáfora el profesor de Proyectos Periodísticos hace un guiño a los alumnos. Si consiguen superar los problemas que puedan surgir por trabajar en grupo y si conocen qué deben hacer, un buen trabajo está asegurado, porque tienen toda la formación necesaria para ello.
Los profesores reconocen el esfuerzo de los alumnos para sacar adelante sus ideas. Eso es precisamente, según Miguel Ángel Jimeno, uno de los beneficios de esta actividad: “Todo el aprendizaje que hay detrás de los proyectos les hará ser más rigurosos, más coherentes con todo. Y lo más importante, van a potenciar el sentido común y un espíritu crítico”. Con él coincide Alejandro Pardo, quien resume lo que aportan estos trabajos con una frase: “El salto entre cero y uno es infinito, pero entre el 1 y el 2 sólo hay una cifra”. Explica que una vez que has aprendido a hacer algo bien, las siguientes situaciones serán repeticiones. Trabajo bien hecho no se olvida.











Deje su opinión