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El equipo de fútbol sala de la Facultad, un gran desconocido para buena parte de los alumnos

'Nipho', ilustre conjunto compuesto por profesores, empleados y antiguos alumnos de fcom, lleva desde 1993 compitiendo en el torneo PGE de la Universidad

Pablo Vega, 4 marzo 2011

Puede que le recuerden como profesor de Historia del Periodismo Español o como director del Máster en Comunicación Política. Puede que le reconozcan como un gran profesional y estudioso de los medios de comunicación españoles. Pero Carlos Barrera, a pesar de toda su trayectoria, es principalmente reconocido por ser capitán de ‘Nipho’, el equipo de fútbol sala de profesores, empleados y antiguos alumnos de fcom.

La idea de formar un equipo que compitiera por ganar el PGE, el torneo interno de la Universidad, surgió dentro de fcom en septiembre de 1993. Barrera nos lo cuenta: “Un día quedamos a jugar profesores y ayudantes de fcom en el polideportivo y, al terminar el partido, no me acuerdo bien quién, quizá entre todos, nos preguntamos: ¿por qué no formamos un equipo si estamos gente suficiente? Fuimos al bedel que estaba por allí y le preguntamos sobre si podríamos apuntarnos. Nos dijo que habíamos tenido suerte, puesto que había habido un equipo en segunda que se había dado de baja. Así de natural fue la cosa”.

Más de 17 años han pasado entre las tres fotos. Ilustres jugadores que lo han dado todo por Nipho.

Santiago Salazar, actualmente profesor de Técnicas de Locución y por entonces integrante del equipo, nos aclara que “la idea de formar un equipo fue de Carlos y él fue el que se encargó de todo desde el principio: buscar y organizar a la gente, contactar con la organización de PGE, establecer días de entrenamiento… Incluso llegó a editar una felicitación navideña con  la fotografía de la plantilla”. Aunque Salazar sólo estuvo durante los dos primeros años, para él ‘Nipho’ sigue representando “un tiempo muy feliz que pasé con los profes de la Facultad”.

Los que integraban el equipo por aquel entonces, eran Fernando López Pan, Manuel Martín Algarra (“sólo jugó el primer partido”, confiesa divertido Barrera), Jorge Peiró, Paco Sánchez, el ya citado Santi Salazar, Jordi Gasul (“un portero que, cada vez que hacía caer sus dos metros por un balón, temblaban los cimientos del poli”, según Salazar) y el propio capitán.

Una vez ya apuntados en el PGE hubieron de elegir “a toda prisa y corriendo” un nombre, puesto que a los pocos días debían jugar. La idea del nombre, Nipho, fue también del capitán: “Lo propuse por lo llamativo y corto que era”, explica.

No obstante, los comienzos no fueron para nada fáciles. Aunque todos coinciden en señalarlos como entretenidos. “Al principio creímos que formábamos un equipo de nivel, pero pronto nos bajaron los humos. Lo que más me gustó fue la forma de afrontar las primeras derrotas, que fueron 6 o 7, por goleada y encadenadas. Antes que hundirnos, elaboramos una estrategia de equipo que nos dio buenos resultados. Establecimos las obligaciones de unos y otros, y todos cumplimos fielmente nuestro cometido. Así, a pesar de no ser muy buenos, empezamos a ganar”, recuerda Salazar.

Álex Pardo, que coincidió con los anteriores, también tiene una opinión para explicar este cambio de tendencia: “Cuando me marché, el equipo empezó a subir de categoría y, a pesar de que la edad media fue aumentando, se mantuvo con dignidad”, señala irónicamente. Califica su relación con el equipo de “amor-odio” ya que Barrera le invitó a no seguir puesto que no jugaba, pero justifica la decisión en función de la mejora posterior: “Creo que Carlos acertó en eso”, apunta el damnificado. A pesar de estas circunstancias, Pardo resume claramente lo que representaba ‘Nipho’: “Un espíritu luchador hasta la médula y el sentir la camiseta. Éramos una auténtica piña”.

Carlos Barrera levantando el trofeo de campeón en un torneo contra periodistas de Diario de Navarra. Foto: M. Castells

Por su parte, Francisco Pérez-Latre, profesor de Medios publicitarios y todo un baluarte en la defensa, subraya al espíritu del equipo como lo mejor de todo: “Éramos un grupo de amigos inasequibles al desaliento y solidarios en el juego. El capitán siempre estaba allí para animar”. Una idea con la que coincide el propio Barrera: “La inmensa mayoría de los que han estado en Nipho lo saben y yo, como capitán, soy el principal encargado de salvaguardarlo. Nipho es más que un club”, afirma con humor.

Con los años sólo quedó el propio capitán Barrera, al que se unieron otros como Jordi Rodríguez Virgili, Pablo Echart, Jorge del Río o Alfonso Sánchez-Tabernero. “Somos los que tomamos las decisiones, nosotros cinco nos consideramos las vacas sagradas del vestuario al ser los que más tiempo llevamos”, enuncia el capitán.

Entre ese grupo estaría el ahora ausente Javier Paris, que actualmente trabaja como diseñador gráfico en el diario “Hoy” de Extremadura. Barrera lo define como “completísimo, generoso y una gran individualidad”, puesto que ha sido el máximo goleador histórico de ‘Nipho’.

El grupo de los veteranos sigue jugando, pero Carlos Barrera reconoce que “ya no tenemos ni la explosividad ni la capacidad de desborde de antaño”. En esos primeros años, según Pérez-Latre, incluso eran capaces de “ganar a los alumnos el día del Patrón, lo que les dejaba bastante sorprendidos”.

Existen muchos ejemplos de que ese compromiso, ni siquiera con el paso del tiempo ni de jugadores, ha fallado. Aquí Barrera vuelve a llevar la voz cantante: “Hace dos años, con nosotros ya ascendidos, sucedió algo especial. Jugamos contra un equipo que se jugaba subir pero nosotros queríamos ser campeones al ser el 50 aniversario de la Facultad. Con el empate nos valía y a ellos también. Al descanso nos ganaban 0-3 pero el partido acabó 5-3. Dimos la vuelta al resultado en el segundo tiempo y ellos ya no reaccionaron. Queríamos ser campeones y así fue”, relata con una sonrisa de satisfacción.

Los miembros del equipo que logró el último ascenso a primera división.

Por eso espera en dar la vuelta a la complicada situación que vive el equipo este año en Segunda división. Carlos Barrera se muestra optimista: “Vamos subiendo poco a poco en la tabla. Confiamos en que la racha positiva que estamos teniendo en la segunda vuelta se mantenga. La verdad es que somos un equipo que puede ganar a cualquiera. Lo hemos demostrado varias ocasiones incluso en Primera, y eso que no hemos quedado nunca ni primeros, ni segundos, ni terceros. Ese no darse por vencidos es ya parte de este equipo”.

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5 comentarios »

  • Álvaro Lucas ha dicho:

    Gran equipo, aunque sucumbió el día del patrón ante la promoción del 98. Se mantienen bastante bien y eso tiene mérito.
    Un abrazo fuerte a todos.
    Álvaro

  • Manuel Martín Algarra ha dicho:

    Carlos Barrera suele ser preciso en sus afirmaciones (entre otras cosas porque guarda registro de todo), pero me temo que en esta ocasión no lo es. Y no lo es por razones para mí claras y puede que para él inconfesables. Efectivamente, en 1993 comenzó la historia de Nipho y efectivamente yo formé parte de él, como queda patente en la fotografía. El comentario divertido que el Profesor Barrera hace sobre mi papel en Nipho (“sólo jugó el primer partido”) no responde a la realidad: jugué todo el curso 1993-1994. No éramos muchos los profesores en condiciones de vestirse de corto en aquel momento y Barrera no tenía mucho donde elegir. En el curso siguiente (1994-1995) hubo algunas incorporaciones a claustro de la Facultad que permitieron a Barrera elegir. A otros y a mí, nos dejaron fuera. Eligió a los que le perecieron mejores, y yo no estaba entre ellos (probablemente con razón: hablo de mi calidad futbolística, no de la de de los demás). No me gustó la frialdad con la que Barrera prescindió de los que iniciamos con él la andadura de Nipho, sin pedir opinión ni dar explicaciones. Los excluidos nos metíamos con él diciéndole que habíamos fundado el Atlético McLuhan y que Nipho ya no sería “el” equipo de la Facultad. Pocos meses después me marché a la Universidad de Vigo (porque obtuve una plaza como profesor, no como futbolista), pero la broma del Atlético McLuhan permaneció de la mano de Toni Piqué, otro de los excluidos. Y se ve que la mala conciencia de Carlos Barrera, que ahora pretende suavizar con bromas, ahí sigue.
    Nipho tiene un pasado, y lo que cuento aquí forma parte de él.
    Un saludo.

  • Alberto Nahum ha dicho:

    Ojo, periodistas, también hay una historia negra, de desencuentros en Nipho, de tejemanejes oscuros, de fichajes que fueron desechados, de equipos que surgieron como una costilla y les superaron en la tabla…

    ¡Ahí, ahí queremos periodismo de investigación!

  • Toni Piqué ha dicho:

    Todos los medios son complacientes con el poder pero uno esperaba que fcompass no se doblegara del mismo modo. Fui excluido de Nipho por los motivos que ahora, mal que bien, saben todos. El prof. Algarra se ha encargado de desbaratar esa narrativa, ese relato favorable a una de las versiones de esa historia, como corresponde a un verdadero académico y periodista que ha llegado a la cima: catedrático. Gracias, prof. Algarra. A mis años, esos detalles es lo que valoras y tal. La verdad que sí, bueno.

    Para mí, que venía de ser rechazado en serie de todos los equipos –menos dos– la exclusión sin explicaciones de Nipho fue un trauma del que aún no he logrado recobrarme. Esa historia y otras como esa, es lo que no se cuenta en este ejercicio de reframing que fcompass hace al dictado de alguno cuyo nombre está en la mente de todos. Habiéndose dedicado a la historia tantos años, no me extraña que sea tan sagaz para reinterpretación del pasado siempre a su favor. Shame on you!

    Prof. Alberto Nahum García ¿para cuándo una reivindicación del baloncesto sabatino de aquellos años?

    Atlético Mcluhan, además, es mucho mejor nombre que Nipho.

  • Carlos ha dicho:

    A todos sin excepción, a TODOS repito, los que formaron parte de Nipho les tengo en altísima consideración por lo que aportaron al equipo, y lo saben (o deberían saberlo). No entro en polémicas estériles y mi conciencia futbolística está más que tranquila. A estas alturas, con más de 350 partidos a mis espaldas con Nipho, ¿es mucho pedir un pelín de respeto?

    Aupa Niphorever,

    Carlos Barrera