1958 Prehistoria inmediata 1958 Los comienzos 1960 Nace 'Redacción' 1960 De Estudio General a Universidad 1962 Reconocimiento oficial 1963 Primer libro 1963 Premios Garcilaso 1963 Traslado al campus 1964 Estudio de Radio 1967 Primeros Departamentos 1967 Visita de Beuve-Méry 1968 Congreso de AIERI- IAMCR 1971 De Instituto a Facultad 1972 Comienza el PGLA 1972 Estudio de Televisión 1973 La 'Carta' 1976 Jornadas para Antiguos Alumnos 1977 Departamento de Empresa Informativa 1977 Visita de Indro Montanelli 1978 El Seminario de Profesores 1979 Primer Doctor 1981 Encuentro en Medellín 1983 25 años 1986 Departamento de Cultura y Comunicación Audiovisual 1986 CICOM 1987 Seminario de Información Económica 1987 SND-E 1988 Comunicación y Sociedad 1988 'Desde Faustino' 1988 Departamento de Comunicación Pública 1989 Euroview 1992 Periodismo Deportivo 1992 Diario Olímpico 1992 Departamento de Proyectos Periodísticos 1992 Nuevas Licenciaturas 1993 Premios Malofiej 1995 MMLab 1996 Nuevo edificio 1996 Premios Kino 1997 Premio Brajnovic 1999 98.3 Radio 2000 Nace 'Perspectivas' 2001 Primer máster: MGEC 2002 TeleNatura 2002 Dobles Licenciaturas 2004 Segundo máster: MCPC 2004 50 años de 'Nuestro Tiempo' 2005 CIEC 2006 International Media Program 2008 Candidata al Premio Príncipe de Asturias
 
       
 
       

La "escultura habitable"

Alfonso Sánchez-Tabernero

A la Facultad de Comunicación la han hecho grande sus gentes: sus alumnos, llenos de ingenio y creatividad; los profesores, con su capacidad innovadora, su afán de enseñar los aspectos relevantes del mundo en que vivimos y… sus grandes dosis de paciencia; y los antiguos alumnos –siempre dispuestos a colaborar con su alma Mater–, que son ejemplo de excelencia profesional. Los aspectos materiales son secundarios, pero un buen regalo no se merece un mal envoltorio. Por ese motivo, la Facultad dio un gran salto adelante –de verdad, no como el de Mao– cuando estrenó su edificio en 1996. Hasta entonces vivíamos “de prestado” en el Edificio Central. Ahí nos repartíamos aulas y despachos con las facultades de Derecho y de Filosofía y Letras, y con los servicios generales de la Universidad. Algunas zonas, como los estudios de radio o el antiguo Decanato, se parecían bastante al famoso camarote de los hermanos Marx: había que hacer juegos malabares para sacar partido a esos espacios tan reducidos. También hemos usado las aulas de Arquitectura y de Económicas en el ala Oeste del antiguo edificio de Bibliotecas.

Pero el Central ha dejado paso al edificio de hormigón que se levanta sereno y atrevido en medio del campus, flanqueado por la nueva Biblioteca y la Facultad de Derecho; con la plaza del olivo –lugar de encuentro en las frecuentes idas y venidas de la Biblioteca a la Facultad–, que precede a una tranquila pradera, que acaba en la carretera paralela al Sadar.

Como cualquier obra singular y emblemática, el edificio ha suscitado polémicas; las más recurrentes se refieren a la ausencia de percheros en las aulas o a la dura madera de las sillas. Alguna vez preguntaron al arquitecto, Ignacio Vicens, por qué había construido un edificio tan minimalista, dominado por el gris y con muy poca decoración. Vicens contestó que la Facultad de Comunicación era una escultura habitable, en la que el color lo ponían sus alumnos.

En efecto, cuando el edificio está vacío, parece que no tiene alma: sus líneas rectas producen sensación de desamparo y frialdad, que sólo el inmenso mural de Fernado Pagola es capaz de mitigar. Pero, en pleno rendimiento, el edificio es un espectáculo deslumbrante: alumnos y profesores en aulas, laboratorios, Nuestro Tiempo, Euroview, la radio, el oratorio, los seminarios, el bar… Ahí se ven proyectos compartidos, planes, ideas y sueños (a veces… en todos los sentidos).

Mi lugar preferido del edificio es lo que podría denominarse la “barandilla de los curiosos”: me refiero al pasillo del primer piso, desde el que se ve el gran hall de la planta baja. En ese centro neurálgico de la Facultad tienen lugar cada día cientos de conversaciones; por ejemplo, desde la citada barandilla no es difícil ver alumnos que sugieren a sus profesores posibles incrementos en la nota del examen (este eufemismo académico se traduce en el lenguaje normal como “hacer descaradamente la pelota”).

La Facultad cuenta con un edificio que refleja su personalidad: es lugar de estudio e innovación, ámbito para compartir proyectos, entorno para comprender e interesarse a fondo por los demás. En el próximo medio siglo, quienes estudien y enseñen en la Facultad de Comunicación tendrán muy claras –esculpidas en… hormigón– sus señas de identidad.

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Alfonso Sánchez-Tabernero [astabernero@unav.es] fue decano
de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra.

 
El edificio de hormigón de la Facultad se levanta sereno y atrevido en medio del campus
 
Los pasillos del edificio registran mucho tráfico humano, sobre todo en los descansos entre clases.