El
reconocimiento oficial
del Instituto de Periodismo
Francisco Verdera
El 8 de septiembre de 1962, un
decreto del Ministerio de Información y Turismo
dictó las disposiciones
para reconocer, a efectos civiles, los estudios realizados
en el Instituto de Periodismo de Pamplona. Era un paso
importante, porque significaba el final de un período
en el que las enseñanzas se recibían en Pamplona,
pero su validez “oficial” dependía de
los exámenes en la Escuela Oficial de Periodismo
de Madrid, previa matrícula y dispensa de escolaridad.
El
Instituto ganó tanto el reconocimiento de su
autonomía como el reconocimiento de su carácter
universitario. No en vano, el artículo 2 decía: “En
todo lo relativo a sistema docente, gobierno, organización
interna y nombramiento de profesores, el Instituto de Periodismo
será dirigido por la Junta de Gobierno de aquella
Universidad, a tenor de sus Estatutos”.
De todos modos,
la obtención del carné de
periodista, requerido para ejercer la profesión,
seguía estando en manos del Ministerio de Información.
Aunque los estudios de Periodismo, incluyendo la tesina
fin de carrera, se podían realizar en Pamplona,
para convalidarlos había que aprobar un examen teórico
y práctico ante un tribunal con una mayoría
de miembros nombrados por el Ministerio: tres, incluyendo
el presidente; frente a dos que nombraba el Instituto.
La ventaja residía en que los alumnos “jugaban
en casa”, ya que el llamado “examen de conjunto”,
que incluía los contenidos de todas las asignaturas
cursadas previamente, se celebraba en Pamplona. Al primer
examen bajo este sistema, entre los días 25 y 26
de octubre de 1963, se presentaron graduados de las tres
primeras promociones. Por eso el diario de prácticas
Redacción se refirió a todos ellos como la “primera
promoción oficial”.
Los “exámenes de conjunto” formaron
parte de la vida de todas las promociones hasta la creación
de las facultades de Ciencias de la Información
en 1971, con sus dosis de nervios y emoción. Se
cuenta que los tres miembros del tribunal que venían
de la Escuela Oficial recibían atenciones especiales
por parte de profesores y alumnos durante los dos o tres
días de su estancia en Pamplona, incluidas las gastronómicas.
Todo, por obtener de ellos la mayor benignidad a la hora
de juzgar a los candidatos.
También hubo algún tira y afloja con las
autoridades del Ministerio para conseguir la mayor independencia
posible con respecto a la Escuela Oficial. Avanzado 1964,
el director del Instituto de Periodismo, Ángel Benito,
sugirió al director general de Prensa, Manuel Jiménez
Quílez, que sería conveniente que la presidencia
del tribunal recayera en una persona distinta del director
de la Escuela Oficial, para no dar la impresión
de que se trataba de una “reválida” de
los estudios y para no crear un precedente innecesario,
que iba contra el espíritu del decreto de septiembre
de 1962. El Ministerio cedió finalmente.
Cuando,
después de varios decenios, llegan hoy
los estudiantes a la Facultad de Comunicación se
encuentran un campus pujante, un edificio sólido,
y una autonomía considerable, como si todo fuera “natural”;
los que pertenecen a las promociones antiguas conocen bastante
de las ilusiones que han ayudado a superar muy diversos
obstáculos.
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Francisco Verdera [fverdera@unav.es]
es profesor de Historia
de la Comunicación en la Universidad de Navarra. |
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Para
convalidar los estudios de Periodismo había que superar
el llamado 'examen de conjunto' |
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En
la hemeroteca de la Cámara de Comptos: José Javier
Uranga con María Rosa Garrido, Guillermo Ferrer,
Chuchi Beunza, Juan Vicente Sepúlveda, Pepe Béjar
y Carlos Mendes Leal. |
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1962:
Antonio Fontán con Miguel Veyrat, Pedro Oriol
Costa, Antonio Mélich, Juan Pablo de Villanueva,
Ramón Pi, Manolo Bueno y Andrés Garrigó, entre
otros, en viaje de estudios ante el palacio berlinés
de Charlottemburg. |
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