Durante
los últimos meses de la Guerra Civil española, interminables
hileras de familias enteras, viudas, huérfanos, soldados
malheridos, camiones con tropas del Frente Popular que huían
del avance franquista, cruzaron los Pirineos en busca del exilio.
Todos dejaban atrás con la mirada su patria. Muchos ya no
la volverían a ver. No fue el caso de José Escobedo,
militante de la CNT y combatiente de la división "Roja
y Negra". Al poco de abandonar España, fue confinado
en un campo de refugiados del Mediodía francés. Allí,
al norte de Perpiñan se localizaban St. Cypren, Barcorés,
Argeles, y allí mandó el gobierno francés a
los expatriados españoles. Las condiciones de estos lugares
eran deprimentes por la miseria, las humillaciones y la desocupación.
La única escapatoria era encuadrarse en una de las Compañías
de Trabajadores Españoles organizadas para erigir, entre
otras labores, las fortificaciones de la Línea Maginot, cuando
los nazis |