Ayer
como teníamos que ir a la procesión no quisimos madrugar
mucho así que no pudimos asistir al primer encierro, por
eso, hoy día 8 no nos hemos querido perder el encierro.
Nos hemos levantado pronto, a Adrián se le pegaban las sábanas
pero una ducha le ha espabilado. Teníamos reservado
un balcón en la calle Estafeta para ver desde un lugar privilegiado
la carrera más famosa del mundo: el encierro de Pamplona.
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La
dueña del piso, una señora encantadora ya nos advirtió
que llegáramos pronto, sobre las 7 de la mañana, porque
cortan la calle para limpiarla y acondicionarla para que los toros
puedan corren sin problemas.
A las 7 y dos minutos ya estábamos en el piso de la calle
Estafeta. Su dueña nos recibió muy bien y tras el
desembolso de 50 euros cada uno, nos obsequió con un abundante
desayuno.
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de todo para comer. Fue muy divertido, porque había muchos
alemanes y como nosotros hemos estudiado en un colegio alemán
pues no tuvimos problema para entablar una conversación fluida
con dichos turistas. Como el piso contaba con una televisión
en el salón pudimos ver el ambiente previo al encierro. Había
muchos corredores
ya preparados en la Cuesta de Santo Domingo. Cuando faltaban pocos
minutos para que las agujas de mi reloj llegaran a las 8 salimos al
balcón. Estábamos en una situación inmejorable.
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Era
un segundo piso y se veía toda la calle
Estafetaprácticamente desde el principio y hasta la plaza
de Toros. De repente oímos el primero de los cohetes. Nos
pilló un poco por sorpresa, la verdad, pero era el indicativo
de que los corralillos se habrían para que los toros pudieran
salir. |
En
uno segundos, una masa de gente empezaba a correr, eran los que
esperan a mitad del recorrido para llegar los primeros a la plaza.
Después llegaron los primeros toros con un montón
de corredores a su alrededor. En ese momento llamé a papá
porque quería vivir ese instante tan especial con él,
así que gracias a la videoconferencia y mi móvil de
última tecnología fue posible.
La verdad que no te das mucha cuenta, porque pasan los toros muy
deprisa pero mereció la pena. Ahora lo que quiero es ir a
una corrida en la plaza de toros. Así que después
del encierro me pasé por las taquilla y adquirimos 3 entradas
para la corrida de mañana.
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