Cuando me encontré
con Caperucita Roja...

Hoy me desperté con ganas de hacer un poco de ejercicio. Mi metabolismo va bajando todos los años, aunque mi apetito sigue igual, y el tamaño de mi tripa va aumentando. Yo le doy importancia a todo esto del aspecto físico. Ya que todavía no he encontrado a la loba ideal, tengo que mantenerme en forma para poder atraer lo mejorcito de mi especie. Mientras que paseaba por el bosque me encontré con una jovencita que llevaba una capuza roja. Como no soy grosero y me considero una persona sociable, le hice una simple pregunta, que ahora me arrepiento de haber hecho. Yo solo quería saber lo que hacia sola en el bosque, pero como es la típica chica que disfruta con el sonido de su propia voz, me dio un discurso en vez de una respuesta. Me dijo que se llamaba "Caperucita Roja" y que vivía con su madre en el extremo del bosque. Su madre le había pedido que llevase una canasta llena de alimentos saludables a la casa de su abuelita, no porque se tratara de una tarea para mujercitas, sino porque el acto era generoso y ayudaba a generar un sentimiento comunitario. Además, su abuelita no estaba enferma, más bien disfrutaba de una buena salud física y mental y era completamente capaz de cuidarse sola, como un adulto maduro. Su mal genio no fue obvio hasta que le dije: "Sabes, querida, no es seguro para una niñita caminar por estos bosques sola". Ella se puso tan roja como su caperuza y replicó: "Encuentro tu observación sexista ofensiva en extremo, pero la pasaré por alto debido a tu estatus tradicional de proscrito de la sociedad y al estrés que te ha causado el desarrollar tu propia y enteramente válida visión de mundo. Sé que mucha gente piensa que el bosque es un lugar lleno de presagios y peligros y nunca pondría un pie allí, pero yo, sin embargo, tengo suficiente confianza en mi propia sexualidad en capullo como para que esa obvia imaginería freudiana me intimide. Ahora, si me disculpas, debo seguir mi camino".

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