Cuando Sindila entró en la cueva le pareció oír ruidos. Al fondo se escuchaba una melodía cantada por una mujer. A Sindila le pareció algo raro porque conforme se iba acercando al lugar de donde procedía el ruido no veía a nadie. Al final, detrás de una piedra, vislumbró una luz muy tenue. Allí estaba, era un hada del bosque con alas muy grandes.Lavaba su pelo en un manantial que brotaba de la cueva cuando vio a Sindila.

- Ahhhhh.....hola, Sindila, ¿qué tal? Te estaba esperando.- dijo tan tranquila.

- ¿Eh?, ¿pero qué dices? ¿quién eres tú?- dijo Sindila asustada.

- Soy el hada Campanula, el hada más mágica de este bosque.

- Ahh...muy bien, y ¿de que me conoces?, ¿cómo sabes quién soy?

- Sencillamente porque, como te he dicho soy mágica, y se lo que va a pasar en todo momento.

- O sea, que adivinas el futuro .....¿y nunca fallas?

- Bueno, adivino cosillas, solo adivino lo bueno que va a pasar, nunca lo malo. Solo me fallan los poderes cuando tengo cerca un...

- ¿ un qué?

- Es ,una tontería, pero les tengo pavor, y si se me acerca un caracol pierdo poderes. Pero dime.. y tú...¿qué quieres hacer? algo me dice que no eres del todo feliz, que quieres que tu vida cambie.

- Sí, la verdad es que ...

De pronto se oyen voces que van entrando en la cueva. Son los guardias de la corte del Rey que vienen a buscarla. Intenta esconderse pero es de nuevo capturada y llevada al castillo.