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Sindila
llegó a una cueva. Al fondo, le pareció ver una figura muy
pequeña que resplandecía. Era una mujer y tenía alas.Estaba
cortando unas hierbas que crecían en el fondo de la cueva. Cuando
vio que Sindila estaba en la cueva se asustó mucho.
-
¿Ehhh...quién eres tú?- dijo el hada mientras trataba
de esconder las hierbas.
-¿Cómo
qué quien soy? Soy la princesa Sindila. Y tu, ¿quién
eres?
-
Yo soy Mayul, el hada del lago azul. ¿Qué pasa?- dijo Mayul
con tono prepotente.
-
Nada- amedrentada-. Es que nunca había conocido a un hada del bosque.
¿Y
que hacías en esta cueva? ¿vives aquí?
-
No, no vivo aquí, vivo en una seta-chalet alado del "Lago
de Pufos". Estaba recogiendo unas hierbas para... umm ...¿Y
tú qué haces aquí, princesita?
-
Me he escapado del castillo. Quiero vivir la vida, pero mi padre no me
deja. Me ha parecido que los guardianes del castillo me seguían
y me he metido en esta cueva.
-
Así que eres una rebelde, ¿eh, princesita? Me vas cayendo
mejor poco a poco. Oye,
te apetecería venirte conmigo a mi casa?
-
Vale. ¡Qué bien! Me encantaría conocer una seta¿pero
como voy a entrar?
-
Tú por eso no te preocupes. Déjamelo a mi.

Las
dos salen de la cueva. El hada Mayul da un silbido y pronto aparece un
"gorrión-taxi". Mayul le da unas hierbas a Sindila las
tome y se haga diminuta como ella.
De pronto, se oyen las cornetas de los guardias del Rey. Sindila los oye
y echa a correr. Los guardias consiguen capturarla y la llevan de vuelta
al castillo. Mayul regresa a su casa pensando en el triste porvenir que
le espera a la princesa.
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