Comienza un nuevo día en la aldea gala. Panoramix, el druida, prepara todos sus utensilios para acudir al bosque de los Carnutes, donde se reunen todos los druidas galos una vez al año.

Mientras tanto el campamento romano de Petibónum se halla en plena efervescencia, acaba de llegar el Prefecto de la Galia, Caligula Pocospelus, en visita de cortesía a su amigo el Centurión Graco Linus. Una visita efímera porque el Prefecto va de permiso a Roma y como es tradición en estos casos ha de llevarle un regalo original y valioso al César.


CALIGULA POCOSPELUS: "Y entonces tuve una idea genial, ¡regalarle al César uno de esos invencibles Galos de la región!"
GRACO LINUS: "¡Pero Prefecto! ¡Esos invencibles Galos tienen un grave defecto!"
CALIGULA POCOSPELUS: "¿Sí? ¿Cuál?"
GRACO LINUS: "Pues precisamente que son invencibles... aunque hay uno algo más inofensivo que los demás... el bardo Asuranceturix. Suele pasear solo por el bosque en busca de inspiración..."
CALIGULA POCOSPELUS: "Magnífico, consígueme ese bardo con rapidez y no te arrepentirás."


Así que un grupo de soldados romanos parte del campamento con destino al bosque en busca del bardo. No tardan en localizarlo pues enseguida oyen su insoportable cantar. Los romanos toman sus precauciones, se colocan perejil en los oídos, y se abalanzan sobre el bardo tapándole la boca y atándole las manos.

Mientras tanto, en el pueblo galo todos salen a despedir a Panorámix que se va a la cita que tienen todos los druidas una vez al año en el bosque de los Carnutes. Asterix y Obelix le van acompañar. Pero de pronto, aparece el pequeño Codornix, que estaba jugando en el bosque, avisando a los galos del secuestro del bardo.

Los galos deciden ayudar a Asuranceturix. ¡A la única cosa que hay que temer, es que nos parta un rayo!

Los galos deciden que mejor... un tiempo sin Asuranceturix no viene mal.