Casi nunca pienso en las consecuencias, me dejo llevar por la vida, por el destino que me marcan las casualidades. Lista, pero siempre vivo de espaldas a la realidad, pienso que así, la vida podrá cambiar algún día. Pienso que si corro hacia ella, tendrá algo para mí.

El día que mi madre vino a la escuela con la peor noticia del mundo, yo no la quise asumir: No y no llores más para que no pase. Te he dicho que no y cuando yo digo que no es que no. Cuando decido algo,no me desanimo fácilmente,soy muy cabezota.

Mi padre había muerto siendo yo muy joven, se le acabó la gasolina del coche. Yo corrí y corrí, para que no se escapara porque si su hija del alma no lo hacía, ¿quién lo iba a hacer?

Otto