El 26 de mayo del año 2000, un hombre desapareció de su casa sin dejar rastro. Todo se quedó tal y como estaba: el café a punto de ser servido, los platos sin recoger, la cama deshecha... Al principio se pensó que podría tratarse de un secuestro, pero al no aparecer ningún indicio de los secuestradores, la policía de Pamplona comenzó a investigar más a fondo este caso. El encargado de la investigación fue el famoso inspector Contreras, que, como prometió a los medios de comunicación de la región, pondría toda su astucia y su dedicación al caso.
Por otro lado, la ex-mujer del desaparecido, María Gimenez, quien no veía a su ex-marido desde hacía un año por lo menos, decidió llevar una investigación por su cuenta, ya que no se fiaba de la eficacia de la policía pamplonesa y menos del inspector Contreras, de quien había oído varias quejas por su apasionada afición a la bebida.
Esta es la transcripción de todos los documentos de la investigación.