|
|
Un hombre quiere colgar un cuadro. El cuadro
ya lo tiene, pero le falta un martillo. El vecino tiene
uno, así pues, nuestro hombre decide pedirle al vecino
que le preste el martillo, pero le asalta una duda: |
Así, nuestro hombre sale precipitado hacia la casa del vecino, toca el timbre, se abre la puerta y antes de que el vecino tenga tiempo de decir "Buenos días", nuestro hombre le grita furioso: "¡Quédese usted con su martillo, idiota!". |